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miércoles, 1 de octubre de 2014

Análisis sintáctico - El complemento de régimen preposicional y el verbo "sucumbir"

Sigo con la serie de análisis de verbos + preposición vinculados a la existencia o no de complemento de régimen preposicional (CRP). Hoy le toca al verbo "sucumbir".

"Sucumbir" tiene un sentido concreto, "darse por vencido -o incluso morir- ante el ataque enemigo". De allí se deriva otro sentido, figurado, que es el de "dejar de resistirse ante una tentación o dejar de lado los propios principios para aceptar lo que esa tentación propone, o lo que proponen principios ajenos, de menor valía".

Este verbo se acompaña de las siguientes preposiciones:

a
ante
bajo

Un ejemplo de la primera acepción es:

El ejército sucumbió bajo las fuerzas enemigas.

En este caso, también se utilizan las preposiciones "ante" y "a".

Ejemplos de la acepción en sentido figurado:

El jefe sucumbió a los encantos de la nueva secretaria.


Carlos sucumbió ante las tentaciones de la noche porteña.


En este sentido, no es frecuente encontrar que el verbo "sucumbir" esté seguido de la preposición "bajo".


Revisemos los criterios para determinar si lo que sigue al verbo "sucumbir" en cada oración es o no un CRP:


1) ¿Es un sintagma preposicional (es decir, preposición + sustantivo)? Sí.


Sucumbir bajo + las fuerzas enemigas
Sucumbir a + los encantos
Sucumbir ante + las tentaciones


2) Reconocimiento por descarte (no debe ser ni OD, ni OI, ni predicativo, ni circunstancial, ni complemento agente).


Estos sintagmas no son ni OD, ni OI, ni predicativo de ningún tipo, ni complemento agente, y no son circunstancial de ningún tipo. Quiero detenerme en "bajo las fuerzas enemigas": a mi modesto criterio, no es un circunstancial de lugar -ni siquiera nocional- porque ese "bajo" no está indicando posición física ni nocional, sino que transmite la idea de subordinación, de derrota.

4) Los sintagmas propuestos ¿responden a la pregunta "¿preposición + qué/quién + forma verbal? Sí.

¿Ante qué sucumbió Carlos?
¿A qué sucumbió el jefe?
¿Ante quiénes sucumbió el ejército?

5) Diferencia con el (complemento) circunstancial: si eliminamos el circunstancial de la oración, ésta sigue teniendo sentido. Si eliminamos el CRP, la oración deja de tener sentido. Y además, el CRP no puede sustituirse con un adverbio. 

En estos últimos días, con la publicación de estos artículos, estuve cavilando sobre este criterio, y no me parece que sea muy válido que digamos. ¿Realmente la oración sigue teniendo sentido cuando le quito el circunstancial? ¿Siempre? Creo que no. Si digo:

María fue al almacén.

"al almacén" es un circunstancial de lugar; y si digo "María fue", el sentido queda trunco. Así que voy a tomar este criterio con muchas pinzas, porque me parece que es de aplicación selectiva. Si digo:

El ejército sucumbió.

me parece que el sentido está completo. No sé si queda tan completo el sentido si digo

Carlos sucumbió.
El jefe sucumbió.

pero tampoco quedan oraciones que sean ininteligibles.

Y finalmente, con respecto al criterio 6), "el (complemento) circunstancial puede ocupar cualquier lugar en la oración; el CRP no", dije en el artículo anterior (y lo sigo sosteniendo) que también es un criterio residual, al igual que el criterio 5), y que hay que tomar ambos con muchas pinzas.

Conclusión: sí, con el verbo "sucumbir" y sus tres preposiciones, el complemento que le sigue es un CRP.
















martes, 12 de agosto de 2014

Análisis sintáctico - El predicativo objetivo y el orden de los adjetivos

Blog sobre plantas. Acabo de leer el siguiente título de uno de los artículos:

"Mantén tus flores cortadas bonitas por más tiempo".

Acá vemos lo importante que es saber cómo se usa el predicativo objetivo, y también apreciamos lo importante que es tener un poquito de sentido de la estética en materia de escritura en nuestra linda lengua castellana.

La acumulación de "cortadas" y "bonitas" no sólo da la impresión de que se produjo un "empaste" a esa altura del título, sino que no sabemos bien qué hace el adjetivo "bonitas" tan lejos del verbo "mantén".

Lo lógico sería poner:

"Mantén bonitas por más tiempo tus flores cortadas".

Aquí me permití colocar el complemento circunstancial de tiempo a continuación de "bonitas" -que es el predicativo objetivo de la oración- no sólo por una cuestión de equilibrio y estética de todos los elementos de la oración, sino también por una cuestión de la lógica de quién modifica a quién dentro de la oración; si digo

"Mantén bonitas tus flores cortadas por más tiempo",

parece que las flores hubieran estado cortadas "por más tiempo" cuando, en realidad, "por más tiempo" modifica a "mantén bonitas" y no a "tus flores cortadas".

Da la impresión de que el análisis sintáctico es una tontería pasada de moda, pero no, muchachos. Repasen un poco -yo tengo publicados aquí, en este blog, artículos totalmente gratuitos, no hace falta gastar plata-, sobre todo si escriben en Internet, para que podamos leer títulos y artículos con menos errores o con ningún error. ¿Me lo prometen?

lunes, 11 de agosto de 2014

Análisis sintáctico - ¡Hay que tener un cuidado con los verbos...!

Leo lo siguiente en una cartita que me enviaron de la Obra de Don Bosco en la Argentina:

"Acudimos a la experiencia espiritual de Don Bosco para caminar en santidad según nuestra vocación específica".

Empecé de atrás hacia adelante: "según nuestra vocación específica" podría ser un circunstancial de modo o un complemento preposicional; la diferencia entre ambos es muy finita, y que sea uno u otro va a depender muchas veces del criterio del profesor; "para caminar en santidad" es un circunstancial de propósito. y "a la experiencia espiritual de Don Bosco", ¿qué es? 

Por hacerme la canchera y querer resolver este análisis sintáctico "al vuelo" dije: "ah, es un objeto directo". Minga. "¿Cómo va a ser un objeto directo, Luisa, si no cumple con ninguno de los requisitos de un O.D.?", gritó a mi oído el hada del análisis sintáctico. "¡¡Pensá!!", agregó. 

"A la experiencia espiritual de Don Bosco" es un circunstancial de lugar o, más específicamente, de dirección, de sentido; pensemos que "acudir" es un verbo equivalente a "ir" (María Moliner lo define como "ir alguien a cierto sitio donde es esperado, o llamado, o tiene que hacer"); es un verbo de movimiento, así que no es raro que se lo acompañe de un circunstancial de dirección o sentido. 

Moraleja: analizar bien la naturaleza del verbo es esencial. No nos quedemos sólo con la clasificación de "verbo transitivo", "verbo intransitivo", "verbo copulativo" y etcéteras. Ampliemos el análisis.


 




 

Análisis sintáctico - La laxa sintaxis del castellano

Cortito y al pie: acabo de ver la siguiente oración en el portal de Yahoo:

"Quiero jugadores que vistan la camiseta de Japón con orgullo".

Si bien en las clases de lengua de la escuela nos presentan los temas de análisis sintáctico de una forma metódica y ordenada, por suerte la sintaxis del castellano (el orden de los elementos dentro de la oración) es lo suficientemente laxa como para poder reubicar nosotros mismos los elementos y, de esa manera, hacer entrar a nuestros escritos -y a nuestra vida- cierta dimensión estética.

En la oración citada, el sujeto (yo) está tácito. El verbo principal es "quiero" y "jugadores que vistan la camiseta de Japón con orgullo" es el objeto directo. ¿Qué quiero? Quiero esto, "jugadores que vistan la camiseta de Japón con orgullo"; LO quiero.

"Que vistan la camiseta de Japón con orgullo " es una proposición subordinada adjetiva. Toda ella funciona como un gran adjetivo de "jugadores". Ahora bien: si yo hubiera sido la autora de esta susodicha oración, habría escrito:

... "que vistan con orgullo la camiseta de Japón"

por un motivo muy simple: el circunstancial de modo "con orgullo" es más corto que el objeto directo de "vistan", "la camiseta de Japón"; entonces, por una cuestión de estética y de facilidad para comunicar mi mensaje, habría puesto el circunstancial de modo "con orgullo" al lado de "vistan" -porque es chiquito, y puesto al final es como que "se escapa", "se cae de la oración"-, y luego el más imponente objeto directo, de unas categóricas cuatro palabras.

Es decir, a veces, como en este caso, tenemos -y podemos- compatibilizar las reglas con lo que es agradable al oído y lo que nos va a permitir comunicarnos mejor con el ñato que tengo enfrente; que para esto último es que están, sobre todo, los idiomas.






 

martes, 19 de febrero de 2013

Análisis sintáctico - Los verbos reflejos y cuasi reflejos



- Verbos reflejos y cuasi reflejos

Ejemplos de verbos reflejos o reflexivos:

La gente del palacio se lavaba las manos con cerveza y se afeitaba con miel.

En esta oración, el primer "se" es un objeto indirecto (el objeto directo es "las manos"), y el segundo "se" es un objeto directo. Nos damos cuenta de que es objeto directo porque puedo reponer la persona sobre la que recae la acción, "se afeitaba a ella misma/ a sí misma", y ese "a ella misma / a sí misma" es un objeto directo.

Para cada persona gramatical se emplea un pronombre en especial:

Yo me miro.
Tú te lavas.
Nosotros nos amamos.

Estos verbos van acompañados de formas pronominales y objeto directo o indirecto en la misma persona que el sujeto.

Ejemplos de verbos cuasi reflejos:

Se fue a la puerta con una mano en la espalda.

Me he levantado tarde.

Los pronombres "se" y "me" no funcionan ni como objeto directo, ni como objeto indirecto. La forma reflexiva es aparente. Estas formas pronominales "se" y "me" (y "nos" y "te") se llaman "signos de cuasi refleja".

Diferencia entre verbos reflejos y cuasi reflejos: para identificar un verbo como reflexivo, deben presentarse en la oración los siguientes elementos:

a) un sujeto
b) un verbo transitivo
c) un objeto directo o indirecto desempeñado por un pronombre que repite la persona indicada por la desinencia o terminación del verbo. Por ejemplo: Yo me lavo. En este caso, la misma persona gramatical ("yo", "me") es sujeto y objeto directo.

Cuando el verbo es cuasi reflejo no se dan esas condiciones; el pronombre no es ni objeto directo ni objeto indirecto.

Generalmente, los verbos que indican vida interior, movimiento o entrada a un estado admiten la construcción cuasi refleja o cuasi reflexiva por la forma.

Ejemplos:

Me enojaré.
Nos vamos.
Se avergonzó.
Os acordaréis.
Te olvidaste.
Se enfrió.

Forma práctica de distinguirlos: los verbos reflejos admiten un "refuerzo reflexivo"; es decir, el objeto directo o indirecto desdoblado. Por ejemplo:

Me contemplo (a mí mismo).

Me miro las manos (a mí mismo).

En cambio, el verbo cuasi reflejo no admite el desdoblamiento o refuerzo del signo de cuasi reflejo. Si decimos "Me voy", no puedo agregar "a mí mismo" sin que la oración se transforme en una incongruencia.

Los verbos reflexivos y muchos cuasi reflejos usan todas las formas pronominales.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Análisis sintáctico - Los verbos copulativos, los transitivos y los intransitivos



- Verbos copulativos

Los verbos copulativos son los siguientes:

Ser
Estar
Parecer
Yacer
Resultar
Semejar
Continuar
Volverse
Hacerse
Tornarse
Ponerse
Permanecer
Quedar
Quedarse

¿Cuál es la característica sintáctica de un verbo copulativo? Estos verbos están acompañados por un adjetivo, un sustantivo o construcciones equivalentes. Requieren la presencia de éstos para que haya predicado; es decir, los verbos copulativos llevan predicativo obligatorio.

Ejemplos:
Ese escultor es admirable.
Estos tres hombres son sagrados.
La tierra trajinada parecía un jardín.
Ya está hueca y sin lumbre aquella cabeza altiva.

A veces, el verbo copulativo aparece acompañado de alguna CONSTRUCCIÓN EQUIVALENTE en lugar de estar acompañado de un adjetivo o sustantivo.

Ejemplos:
Sus versos eran como pájaros.

"Eran" es el verbo copulativo. "Como pájaros" es la construcción equivalente (una construcción comparativa), que equivale a un adjetivo.

El llanto es de emoción.

"Es" es el verbo copulativo. "De emoción" es la construcción equivalente, que equivale a un adjetivo.

Según Elsa Risso de Sperber y Teresa Inés García, los verbos copulativos son verbos intransitivos y que por lo tanto no pueden llevar objeto directo. Por supuesto que no, porque lo que tienen que llevar es un predicativo subjetivo obligatorio.

Según Alicia Zorrilla, los verbos copulativos "son verbos intransitivos que, desde el punto de vista semántico, necesitan, para completar su significación un sustantivo, un adjetivo o una construcción equivalente que funcionan como predicativos subjetivos y que pueden sustituirse por la forma pronominal invariable lo". Es decir, según estas tres autoras, los verbos copulativos constituyen un subgrupo dentro de los verbos intransitivos.

Hay que tener cuidado con esto: el verbo "estar" es copulativo cuando está acompañado de un adjetivo o sustantivo relacionado con los sentimientos, o cuando está unido a un adjetivo. Cuando el verbo "estar" está acompañado por una construcción que denota lugar, no es copulativo, y eso de lo que está acompañado es un complemento circunstancial de lugar.

De la misma forma, hay que tener cuidado con el verbo "ser": es copulativo cuando está modificado por un adjetivo, que cumple la función de predicativo subjetivo obligatorio; pero no es copulativo cuando se lo utiliza para hablar del tiempo, por ejemplo en una oración como "Es tarde". Allí no es copulativo, sino que forma parte de una oración unimembre, acompañado por un objeto directo o por un circunstancial de tiempo.

También hay que tener cuidado con la forma verbal "fue", porque puede ser el pretérito perfecto simple de "ir" o de "ser".


- Verbos transitivos e intransitivos

Ejemplos:










"Caía" es un verbo intransitivo.
"Embellecía" es un verbo transitivo.

Los verbos transitivos llevan siempre objeto directo. Los verbos intransitivos no admiten el objeto directo. Admiten, sí, otras construcciones, pero no un objeto directo.

Algunos verbos son siempre intransitivos. Por ejemplo: ir, venir, nacer, brillar, entre otros. Es decir, nunca llevan objeto directo.

Por el contrario, hay otros verbos que, según el caso, pueden llevar objeto directo o construirse sin él.

Ejemplos:

1)





"Los norteños" es el sujeto simple de la oración. En éste, "norteños" es el núcleo y "los" es el modificador directo (como hay un solo núcleo, este sujeto es "sujeto simple", y como está expresado —es decir, no es un sujeto tácito—, su nombre completo es "sujeto expreso simple"). "Comen mazamorra" es el predicado verbal simple (es verbal porque su núcleo es un verbo, y es simple porque ese núcleo verbal es uno solo). En él, "comen" es el núcleo verbal y "mazamorra" es el objeto directo.

Sin embargo, si nos fijamos en este segundo ejemplo,

2)







vemos que al verbo "comer" no le hace falta, en forma obligatoria, un objeto directo para que la oración tenga sentido y esté bien construida. En esta oración no hay ningún objeto directo. El sujeto expreso simple es solamente "Silvia". "Mañana" y "comerá en tu casa" es el predicado verbal simple. "Mañana" es un circunstancial de tiempo y "en tu casa" es un complemento circunstancial de lugar. Detalle menor, pero que puede resultar importante: cuando un circunstancial cualquiera comienza con preposición, ese circunstancial adopta el nombre de "complemento circunstancial de [lo que sea]". Si el circunstancial no está encabezado con preposición, como el circunstancial "mañana" de esta oración, se lo llama "circunstancial de [lo que sea]", a secas, sin la palabra "complemento".
  







Volvemos con la misma idea de los ejemplos 1) y 2): aquí, el verbo "lavó" está acompañado por su objeto directo, "mucha ropa".

Sin embargo, en el siguiente ejemplo, que lleva el mismo verbo:




el objeto directo no se menciona (por dos motivos: a) desde el punto de vista semántico [del significado de la oración] no es necesario —se supone que las lavanderas lavan ropa—, y b) porque el verbo permite, también desde el punto de vista del significado de la oración, que la oración se construya sin objeto directo), y sí tenemos un complemento circunstancial de lugar, "a orillas del río".

Presento los siguientes ejemplos, que siguen los lineamientos de los dos pares de oraciones anteriores.






La primera conclusión que puede extraerse es que el mismo verbo puede usarse como verbo transitivo y como verbo intransitivo. Hay que ver bien cuáles pueden actuar de esta forma y cuáles no. Si vamos al Diccionario de la Real Academia o al Diccionario María Moliner, vamos a encontrar, dentro de la acepción de cada verbo, las abreviaturas "tr" e "intr", que nos indican si el verbo es transitivo, intransitivo o ambas cosas a la vez.

La segunda conclusión que puede extraerse es que los verbos transitivos necesitan sí o sí de un objeto directo. De lo contrario, el significado de la oración queda trunco. En cambio, las oraciones con verbos intransitivos pueden construirse sin que a estos verbos les siga ningún tipo de construcción. Perfectamente se puede decir: "Los chicos comen", y la significación de esa oración está completa con sólo utilizar el verbo "comer". De igual forma puedo decir "Las lavanderas lavan", y no hace falta más para que la oración tenga significado y sentido. Lo mismo ocurre con "El orador persuade" o con "El sol alumbra".

Es importante recordar que las oraciones que llevan verbos transitivos pueden ser pasadas a voz pasiva. Las que llevan un verbo intransitivo utilizado en forma intransitiva no pueden pasarse a voz pasiva.