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jueves, 30 de agosto de 2012

Mucho más sobre títulos de películas

Estoy por irme a dormir, y acabo de dejar a mi marido viendo una película que tiene tres títulos. El título original es "Event Horizon", nombre de una nave espacial. El título en castellano con que amenaza el locutor al inicio de la susodicha película es "Las puertas del infierno", puesto que en dicho filme los protagonistas deben transponer una cierta y determinada puerta (oí eso mientras lavaba los platos, tarea inherentemente femenina), y el título que figura en la revista del cable es "La nave del terror".

Tomá pa' fruta.

No sé por qué el título que anuncia el locutor al inicio -locución ésta que está integrada a la película; no se trata de un locutor de la señal de cable- no coincide con el de la revista. Veré si puedo descular el tema consultando con mis amistades vinculadas al mundo de la televisión por cable.

Esto de los tres títulos me hizo acordar a la leyenda hindú que habla de los seis ciegos a los que se les encomendó la tarea de describir un elefante luego de haberlo tocado. Uno dijo que un elefante eran cuatro pilares cilindricos; otro cieguito dijo que un elefante eran dos óvalos enormes y muy chatos; otro dijo que un elefante era un cilindro finito, muy largo y arrugado. En este caso, cada titulo hace alusión a una parte de la película.

Yo, para no ser menos, mientras me unto con crema las manos para que no se me resequen, le voy a poner un cuarto título a esta película: "Rollo de celuloide con figuritas".

martes, 13 de septiembre de 2011

Acentos y nacionalidades en el arduo oficio del doblaje

Con mi marido tenemos grabados en cinta de VHS varios capítulos de "Dos tipos audaces", serie protagonizada por Roger Moore y Tony Curtis y que se exhibió en la Argentina en los años setenta. Por supuesto, la grabación no es de esa época sino de hace unos cinco años, cuando el ya extinto canal Retro volvió a exhibirla en copias remasterizadas (que, por cierto, están excelentes).

Gran parte de la gracia de esta serie radica en la diferencia de acentos entre ambos personajes: Roger Moore encarna a Lord Brett Sinclair, londinense, mientras que Tony Curtis encarna a Danny Wilde, neoyorkino (y para colmo, de un barrio pobre), además de otra diferencia fundamental: la prosapia aristocrática de Lord Brett Sinclair y los orígenes humildes de Danny Wilde. Es decir, opera aquí el principio de la "pareja despareja", de la "extraña pareja".

El doblaje hace caso omiso de ambos acentos por una razón que tiene bastante lógica: ¿qué correspondencia encontrar en la lengua castellana que sea parecida a la correspondencia entre el acento británico y el acento estadounidense? En este caso específico, quiso la suerte que el mantenimiento de los acentos en el doblaje no fuera crucial para el éxito de la serie porque el magnífico comediante que era Tony Curtis se ocupó, por cuenta propia y con la anuencia de la producción de la serie (según contó Roger Moore mismo en algún reportaje), de colmar a su compañero de aventuras, Brett Sinclair, de apelativos tales como "príncipe azul", "príncipe encantado" o "alteza".

No sé si en esa época se tenían en cuenta tantos detalles como se tienen en cuenta hoy en día, en que toda serie/película/saga/programa tiene que ser súper rentable. No sé si en aquella época se preguntaron si la serie "funcionaría" en el mundo latinoamericano pese a que en el doblaje no se reflejaba una de las gracias básicas de la dinámica de ambos personajes. Lo que sí es cierto es que este agregado de uno de los actores obró como reemplazo de esa ¿falencia obligada, podríamos llamarla? del muy buen doblaje con que cuenta la siempre memorable "Dos tipos audaces".

Otro, muy distinto, es el caso de la película "Papá por siempre", en el que Robin Williams debe hacerse pasar por una institutriz inglesa para estar cerca de sus hijos, cuya custodia perdió en el trámite de divorcio. Aquí también funciona el principio de discrepancia de los acentos: Robin Williams gana el puesto de institutriz de sus propios hijos no sólo merced a una impecable caracterización que crea el hermano de Robin Williams en la ficción y a algún truquito que Williams pone en marcha, sino porque ese aire de encantadora viejita inglesa le vuela la peluca a Sally Field, esposa divorciada de Williams en la ficción.

En este caso sí fue relativamente sencillo seleccionar un acento español para el doblaje, ya que el resto de los personajes hablaba castellano neutro. Además, en cierto momento de la película, la asistente social, notando el acento, le pregunta al Robin Williams disfrazado de Sra. Doubtfire de dónde es. Y si bien Williams responde con una vaguedad ("de aquí y de allá, mi padre viajaba mucho"), claramente hay una referencia en el libreto que obliga a que ese personaje tenga un acento. 

Así como en el caso de "Papá por siempre" era obligatorio marcar la diferencia entre un personaje y los demás a través del acento, llama la atención cómo no lo fue en "Dos tipos audaces" porque había otros elementos que reemplazaban el del acento: no sólo los constantes apelativos de Tony Curtis, sino además la ropa que llevaban ambos personajes: Roger Moore casi siempre vestido con cierta formalidad, mientras que Tony Curtis usaba y abusaba de los pantalones ajustados, camperas brillosas y camperas de jean.

Eso sí: la costumbre de chupetearse hasta el agua de los floreros y la afición por las chicas lindas la tenían los dos parejita, parejita.


miércoles, 6 de abril de 2011

La sensación de ser analfabeta

Me encanta la serie "Wallander". En mi opinión, el subtitulado es muy preciso, está realizado en un castellano cuya "neutredad" no se bandea demasiado al mexicano ni tampoco al castellano argentino. Lo único que pediría, por favor, es que cuando alguno de los personajes mira un titular de un diario, o cuando la cámara enfoca un cartel, o cuando haya alguna señal gráfica como las descriptas, por favor, agreguen un subtitulito.

Es en estos momentos en que una, que es traductora veterana de películas para subtitulado, se da cuenta de que ante otros idiomas impenetrables como el sueco, una es analfabeta. El sueco es para mí impenetrable. Cuando traduzco películas para subtitulado, a veces me planteo: "¿Es necesario que ponga un subtítulo que diga "HOSPITAL" cuando hay una toma de ubicación que enfoca un hospital?". A mí me parece que sobra, pero igual lo hago porque puede haber gente que de todas formas no entienda, aunque las dos palabras se escriban igual en inglés y en castellano. Bueno: con el sueco pasa igual y hasta diría que peor.

De todas formas, este mínimo desliz no le quita mérito alguno a la traducción que se plasma en los mencionados subtítulos, y mucho menos a la serie, que me parece súper interesante, con un protagonista que no sé por qué pero me encanta y con historias que hacen que me tenga que quedar sí o sí pegada a la pantalla hasta el final.

Meditaciones metafísicas acerca del "listening" en inglés

Tengo ya un artículo escrito sobre técnicas para abordar el "listening" en inglés. En ese artículo describo algunos trucos que a mí me sirvieron para mejorar la escucha de voces que hablan inglés, pero desde hace un tiempo -y debido a mi trabajo diario de desgrabación de películas y documentales para su posterior traducción- me vienen rondando algunas reflexiones sobre el famoso "listening" que tanto nos desvela a todos.

Esta vez no se trata de técnicas para poder escuchar y entender mejor una voz que habla inglés, sino algunas reflexiones más leves acerca de esta tarea. Los lectores se van a dar cuenta de que son reflexiones muy personales, casi impalpables, pero tal vez alguien se sienta identificado, diga "a mí me sucede lo mismo", y en tal caso este modesto artículo habrá tenido un propósito más además de permitirme expresarme.

En primer lugar: si bien hace ya años que me enfrento cotidianamente a material audiovisual hablado en inglés -y en todas sus variedades: británico, estadounidense, australiano, orientales que hablan inglés, latinos que hablan inglés-, la primera escucha es siempre traumática. Me ganan los nervios. Pienso que no voy a entender nada. Pienso que todo va a ser un fracaso.

Recién logro tranquilizarme cuando tomo conciencia de que soy yo la que se arma todo ese embrollo en la cabeza. Para relajarme, respiro hondo y trato de escuchar por lo menos unos diez minutos de lo que se está diciendo. Y ahí me doy cuenta de que la dificultad está en mí, en mi cabeza; y no es que entienda todo lo que se dice en inglés y perfectamente -lejos estoy de eso-, pero por lo menos entiendo la idea de lo que se está diciendo, y eso ya es bastante.

En segundo lugar: se me presenta más de una vez el caso "servido en bandeja": la película o documental tienen un libreto, un "script", y eso facilita las cosas. Claro, con el "script" todos somos Gardel. Y yo también, para qué mentirles, me siento Gardel. No obstante esta sensación transitoria de ser el zorzal criollo (con Lepera y Barbieri juntos), llego a la conclusión de que hay veces en que ciertos ingleses hablan muy rápido y muy cerrado; empastan las palabras entre sí y ese pastiche que arman se entiende sólo con el libreto adelante de una. Yo llegué a la modestísima conclusión de que hay que aceptar la derrota. Se van a presentar casos en que uno no va a poder descifrar cada palabra de lo que se dice. Qué se le va a hacer. Pero por lo menos es sano aceptar que uno no es omnipotente, y que de todas maneras el contexto puede llegar a surtir su efecto.

En tercer lugar: me parece buen ejercicio escuchar muchas veces una determinada voz que habla en inglés junto con el correspondiente libreto para detectar aquellas palabras que están representadas por un sonido parcial o defectuoso. Tal vez uno así tenga algún elemento de juicio parcial para saber que se trata de esa palabra y no de otra. Por ejemplo: acabo de traducir un reality show sobre un adolescente que empina el codo no te puedo contar cómo. El anfitrión del programa, en cierto punto, dice "heavy drinking", grupo de afinidad con el cual estamos bien familiarizados. Pero no pronuncia "heavy" con la "h" aspirada, no señor; pronuncia la palabra más o menos así, /evi/. Hasta hoy, me habría entrado el pavor y no habría podido descifrar que "evi" es, en realidad, /'hevi/, y no se me habría ocurrido vincularlo a "drinking", porque la pavura me obnubilaría.

Desde hoy, me propuse estar más serena ante el listening y sacar más partido del contexto. Fijarme qué es lo que puede ser plausible y qué es lo que no puede ser plausible, y dar hasta donde pueda. Incluso en el libreto que me facilitaron para hacer la traducción no todo estaba transcripto. La misma persona que lo había transcripto -de la cual se espera que sea nativa o al menos con un buen manejo del inglés (por lo menos, todos los libretos que a mí me llegan vienen del mundo anglosajón)- no había logrado entender algunas cosas. Y bueno: si ella, que es nativa o casi, no puede, creo que yo me puedo perdonar algunas cosas. Ya llegará el día en que yo entienda todo, todo, todito, todo...

jueves, 24 de marzo de 2011

La palabra "awe" en boca del Dragón Rojo

La trilogía formada por "El silencio de los inocentes", "Dragón Rojo" y "Hannibal" es una de las que más me gustan del cine, junto con la trilogía de "Volver al futuro". Les pido que recuerden cuando Ralph Fiennes, un asesino serial, secuestra al periodista del "Chicago Tattler", interpretado por Philip Seymour Hoffman (para mi gusto, impresionante actor). Además de oficiar de prolijo asesino serial, Ralph Fiennes tiene la cortesía de mostrarle a Seymour Hoffman qué es el Dragón Rojo, y al final de la proyección de diapositivas con imágenes de la creatura, Fiennes le dice a Hoffman: "You owe me awe!".

Dolor de cabeza es para los traductores esta minúscula palabrita, "awe", que en inglés es una mezcla de respeto, temor y admiración. Ajá. ¿Hay una palabra así en castellano, que reúna las tres características (o por lo menos admiración más respeto, por un lado, y admiración más temor, por el otro)? As far as I know (and maybe I know very little), creo que "temor reverencial" es lo que más se acerca. Ajá. Pero abrir el diccionario para resolver problemas/desafíos de traducción es apenas la mitad de la solución. ¿Es plausible encontrar la frase "temor reverencial" en boca de un tipo que está furioso con el tipo que acaba de difamarlo a través de las páginas de un diario? Yo opino que es muy difícil.

Ay, caramba, el castellano y las relaciones asimétricas que guardan los idiomas entre sí. El mundo anglosajón tiene estas palabritas maravillosas en las que se funde una cantidad de características que describen, por lo general, estados de ánimo, o bien formas de moverse, o características abstractas ¡y el habla castellana no las tiene, me caigo y me levanto! Yo opino que éste es el momento en que el traductor toma una decisión: se arma del bisturí y corta. Corta por donde le parece, claro, porque si una parte de la traducción es abrir diccionarios, otra parte de la traducción estriba en el criterio, el criterio traductor y el criterio del traductor. Nunca me tocó traducir esta película, pero yo redondamente habría puesto "respeto", porque lo que el bueno de Ralph Fiennes pide a lo largo de toda la película es respeto. Mata porque se venga del maltrato sufrido cuando niño, mata porque se siente menos hombre por tener cicatrices de labio leporino, mata porque tiene la autoestima en menos diez mil.

¿Vieron cuando en un foro alguien pide ayuda para traducir una frase, y los demás foristas le piden "más contexto"? El forista que hace la pregunta suele citar el párrafo en el que está inserta la oración o inciso que no logra traducir, pero yo estoy cada vez más convencida de que el contexto es todo el texto; claro está, en un foro no vamos a copiar las treinta páginas en que está inserta la duda de dos palabras, pero en este caso, si nos toca traducir una película y nos interesa hacerlo bien (factor éste fundamental), el contexto es toda la película. Aun para decidir si usaremos "temor" o "respeto".

sábado, 19 de febrero de 2011

Tú, vos, usted

Hace un par de días traduje para subtitulado una película con Faye Dunaway, "Changing Hearts". El argumento era simple: la amistad entre dos mujeres —una, de unos sesenta años; la otra, de casi cuarenta—, ambas afectadas por el cáncer de mama.




Rodeando esta situación, otros dos personajes: un médico joven y un antiguo pretendiente de la mujer mayor. El médico joven es el que está asignado a llevar adelante el tratamiento de la mujer joven. Ninguno de los dos se conoce de antemano.



La cuestión surge en cuanto al trato en segunda persona. ¿Cómo deberían tratarse ambos personajes jóvenes (la mujer joven y el médico), que no se conocen? ¿De tú (recordemos que en castellano neutro el "vos" argentino ¡está prohibidísimo!) o de usted? Decido que se tratan de usted; si bien ambos son jóvenes (ya dije que la mujer joven tiene menos de cuarenta, y el médico tiene unos veintisiete), me parece que la relación médico-paciente amerita un trato de "usted", al menos al principio. Y ésa es la cuestión: ambos personajes terminan teniendo una relación que podríamos denominar "tierna" (ella es enferma terminal, así que mucha carnalidad que digamos no hay), en la cual claramente hay más confianza. Por este motivo, en mi versión los hago tratarse de "tú" hacia el final de la película.



En el medio, otro de los interrogantes: ¿en qué punto exacto pasan del "usted" al "tú"? En el caso de esta película, me pareció que era buen momento esa escena en que el médico llora desconsolado delante de la paciente joven y le confiesa a ésta su dolor existencial. Al médico "le duele la realidad de la vida" y se quiebra. Me pareció que allí el hielo definitivamente se había derretido, entonces me dije: "Ahora o nunca. Comienzan desde aquí a tratarse de tú, y chau".



En cuanto a la mujer mayor, la cuestión no es nada ardua en lo que respecta a su trato con el "señor mayor" que la pretende: se nota desde el principio de la película que ambos se conocen desde jóvenes, que fueron o compañeros de escuela o vecinitos de ese poblado sureño de Estados Unidos (el acento del esa parte de EE. UU. me hace mucha gracia), así que se trataron de "tú" desde el principio. Más complicada fue la relación de personas gramaticales entre esta señora mayor y el médico mencionado en el párrafo anterior, que también la atiende: al tratarse de una mujer de unos sesenta años, me parecía natural que tratara de tú al médico joven; después de todo, era casi como su nieto. Y me pareció lógico que el médico la tratara de usted a ella; después de todo, ella era casi como su abuela. Pero resulta que esta mujer usa un apodo para llamar a este médico; lo llama "Sr. Simpático" ("Mr. Sunshine" en el original) porque este joven galeno es un chico más bien seriote, muy reservado, nada expresivo y muy poco comunicativo. Este sobrenombre, "Sr. Simpático", me hizo pensar que quedaría mucho más coherente si esta señora tratara de usted a este médico: este tratamiento sería congruente con el apodo y, por otra parte, ya que la señora está poniendo cierta distancia con el apodo, qué mejor que reforzar esta distancia con el empleo del "usted". Así es, entonces, cómo el personaje de Faye Dunaway trata de usted durante toda la película al médico medio amargado y retraído que no le cae nada bien.



Éste es uno de los problemas con que los traductores nos enfrentamos cuando traducimos de inglés a castellano: el democrático idioma inglés no tiene más que una sola segunda persona del singular, "you". En castellano tenemos dos formas de expresar esta persona: con el "tú" (registro informal) y con el "usted" (registro formal). La variante del "tú" en la Argentina es el "vos" (creo que en ninguna parte de la Argentina se usa el "tú", pero si estoy equivocada, por favor, me avisan), que, como ya dije, está vedado en el español neutro. Esa doble forma nos obliga a los traductores audiovisuales a decidirnos por una de ambas y mantenernos firmes, con férrea coherencia, en la elección a lo largo de la película... o no: como en el caso que muestro, me veo obligada a cambiar la persona en cierto punto de la película. Ustedes comprenderán: si la protagonista joven y el médico joven se dan un besito hacia el final, no se van a estar tratando de usted. Ya habían pasado, como dicen los estadounidenses, "al siguiente nivel".

miércoles, 14 de julio de 2010

Crooked syntax

Yo que tanto critico a los comunicadores que dicen burradas por televisión o a los traductores burros de documentales, aquí viene un palo para mí: más de una vez me sorprendo usando lo que yo llamo "crooked syntax", ni más ni menos que un calco de la sintaxis inglesa aplicada a la sintaxis castellana.

Sobre todo noto que me sale esta sintaxis en la traducción de documentales y de películas por el tremendo apuro con que hay que "despachar" este material y porque me doy cuenta de que estoy pendiente, en el caso de material para doblaje, que lo que yo escriba en castellano se pueda decir en la misma cantidad de tiempo que en inglés. Y en el caso de material para subtitulado, la distracción se produce cuando tengo que estar pendiente de los famosos treinta y dos caracteres por línea, y cuando tengo que estar pendiente de "decir todo lo posible" en esos treinta y dos caracteres por línea con un máximo de dos líneas.

Algunos ejemplos de mi "crooked syntax":

En el original inglés dice: "There's a pool right there".

Mi primer intento es: "Hay una piscina allí".

Lo que siempre se dijo en el "castilla" que se habla en Buenos Aires: "Allí hay una piscina".

En el original inglés dice: "There is a zen atmosphere. Everything there is green, calming...".

Mi primer intento es: "Todo allí es verde, tranquiliza...".

Lo que siempre se dijo en el "castilla" que se habla en Buenos Aires: "Allí todo es verde, tranquiliza...".

Creo que los ejemplos son ilustrativos. Si encuentro algún otro que sea interesante, volveré a la carga.

Quejas frecuentes contra el traductor de subtitulado

Suelo publicar en Igooh algunos artículos que escribo. Allí mismo tengo publicado un artículo sobre técnicas para mejorar el rendimiento cuando tenemos que ejercitarnos en el área de "listening", al aprender un idioma extranjero. En mi caso, ese idioma extranjero es el inglés (y el italiano, que actualmente estoy repasando para volver a lanzarme como traductora de este idioma).

Una persona cuyo nick no recuerdo posteó debajo de tal artículo un mensaje sobre el que se alude a "qué mal se traduce para subtitulado", palabras más o menos. Bueno, es una queja frecuente: suele decirse que "el traductor no tradujo todo lo que dijo el personaje" o directamente, sin más precisiones, que "el subtitulado estaba mal hecho".

Además de enseñar inglés, soy traductora pública, graduada en la Universidad de Buenos Aires, y quiso el destino que mi primer trabajo fuera como traductora de documentales y películas, para varios y conocidos canales de cable de la Capital Federal. Y también quiso el destino que yo siguiera haciendo ese mismo trabajo, además de otros, hasta el día de hoy. Desde mi primer traducción de un documental sobre plantas medicinales del Antiguo Egipto hasta hoy pasaron casi once años. Así que en este terreno tengo alguna experiencia.

Vayamos por partes: es cierto que hay subtitulados malísimos, que irritan cuando uno mira la película. Pero también es cierto que los traductores de películas estamos limitados por una serie de pautas técnicas que tienen que ver con la cantidad de caracteres (letras, espacios, números y signos de puntuación) que podemos utilizar en cada "cartelito" del subtitulado, con la cantidad de segundos que puede estar un "cartelito" en pantalla, con la cantidad de líneas que puede tener dicho "cartelito" y con la cantidad de información que brinde la película. Teniendo en cuenta estas limitaciones, en realidad creo que la tarea de subtitular una película, más que un trabajo, es más bien una especie de milagro.

La cantidad de caracteres por línea

Según el programa de traducción para subtitulado que uno emplee, el traductor de películas podrá emplear entre treinta y dos y cuarenta caracteres por línea del subtitulado. Eso incluye letras, números, espacios y signos de puntuación. Créanme: es muy poco para "decir todo lo que dijo el personaje".

Sin duda alguna, llegamos así a una primera apreciación: el traductor de películas para subtitulado tiene que tener una extraordinaria capacidad de síntesis. Algunos datos van a quedar afuera, sí o sí. No hay vuelta.

La cantidad de líneas por "cartelito" del subtitulado

Entiéndase por "cartelito", cada vez que lo menciono en este artículo, cada línea o grupo de dos líneas que aparece en una película o serie o documental subtitulado cada vez que habla un personaje. La cantidad máxima de líneas por cartelito es de dos. Imagínense tener que leer tres líneas cada vez que el personaje dice algo: además de tapar, en televisión, un tercio de la pantalla, y no sé cuánto en cine, no habría tiempo para leer todo.

Nuevamente, aquí es donde se pone en juego la capacidad del traductor para ser sintético, aunque haya que recortar información que no resulta esencial para que el espectador comprenda la película.

Hay quienes, de todas maneras, opinan que "por qué no poner tres líneas en los subtítulos, porque así la gente leería más". A mí me parece que una película no es la mejor ocasión, ni siquiera una ocasión aceptable, para que a nadie le agarre el amor por la lectura. Para hacerse amigo de la lectura, más bien hay que hacerse amigo de los libros y del diccionario, empezar a tocarlos de a poquito y ver que no atacan, abrirlos, olerlos (el olor del papel es muy rico) y decidirse a leer una página por día. Para el que no es amante de los libros, 365 días no están mal como plazo para leer un libro de unas trescientas páginas, por ejemplo.

El tiempo de permanencia de cada cartelito

El tiempo de permanencia de cada cartelito del subtitulado conspira también contra cierta "pureza" de la traducción. Un cartelito de una sola línea no puede estar menos de un segundo en pantalla. Una duración menor a un segundo tornaría imposible su lectura (o la dificultaría mucho). Un cartelito de dos líneas no puede estar menos de un segundo y medio en pantalla, pero de preferencia debería poder estar dos segundos o un poco más. Y según las reglas con las que yo trabajo, ningún cartel puede estar más de seis segundos en pantalla.

Esto, en cuanto a pautas técnicas; pero lo cierto es que conspira contra la estética y la comprensión de la película que un cartelito esté en pantalla antes o después del momento en que el personaje comienza a hablar, y que dicho cartelito se vaya de pantalla antes o después de que el personaje termina de hablar. Y hay que tener en cuenta que el acto de habla, salvo casos muy excepcionales, se da con mucha rapidez, tanto es así que se inventó la estenografía (la taquigrafía) para escribir a la velocidad de la palabra.

Conclusión: el poco tiempo que puede estar el cartelito en pantalla también hace que deban recortarse datos que sí dice el actor cuando habla, pero que no resultan esenciales para comprender la película.

Las condiciones bajo las cuales trabajamos los traductores

También es útil que el espectador tenga en cuenta las condiciones bajo las que suele trabajar el traductor. Quien piense que hay un equipo de varios traductores al servicio de traducir cada película, o que el traductor es uno solo pero que tiene un mes para pensar cada subtitulado, para expresar lo dicho por los actores de una manera más efectiva, para "perfeccionar" de alguna manera su traducción, se equivoca. Los traductores de películas trabajamos siempre "para ayer". Solemos tener muy poco tiempo para hacer la traducción y pocas veces podemos revisarla exhaustivamente.

Téngase en cuenta que traducir una película de una hora y media (un largometraje) a mí me lleva unas nueve horas cuando dispongo del libreto original. Cuando no dispongo de él y debo desgrabar lo que dicen los actores, puede llegar a llevarme entre doce y quince horas, dependiendo del acento con que hablen los personajes, de la temática de la película (porque ese factor incide en cuánto tengo que investigar en Internet sobre el tema de la película), del ruido ambiental que permita o no una mejor escucha del material auditivo, entre otros factores. Y les puedo asegurar que luego de ocho horas de trabajo, el bocho me queda hecho puré. Imagínense luego de doce o catorce horas, entre las cuales, por supuesto, traté de tomarme un recreíto.

Yo personalmente puedo decir que entrego un muy buen borrador como traducción de las películas y documentales que traduzco. Sólo cuando el documental tiene unos cuarenta y cinco minutos de duración o menos puedo leerlo a fondo, eliminar redundancias, ver si puedo agregar algún dato que dejé de lado, mejorar sintaxis y demás retoques. Cuando se trata de películas de una hora y media, y sobre todo esas películas que están más habladas que partido de truco, hago un repaso de las partes que más trabajo me dieron. Luego de eso, suena el timbre y tengo que entregar, como sucedía con los exámenes del colegio.

Ojalá la traducción pudiera pasar por las manos de varios traductores con buenas ideas, para que cada uno pudiera aportar algo positivo y constructivo; pero creo que ni así podría lograrse una traducción como la sueña el espectador promedio, un subtitulado que "diga todo lo que dijo el actor".

La estética de la pantalla y lo que el espectador busca en una película

Pero también hay una razón estética que atañe a la película y de respeto a la inteligencia del espectador: aunque los traductores pudiéramos explayarnos mucho más en cada cartelito, hay una cuestión de estética de la imagen que hace antipática la existencia misma del subtitulado.

El subtitulado es un mal necesario, que surge de nuestra imposibilidad de conocer todos los idiomas en que se filman películas, o de la imposibilidad de conocer tan a fondo uno o dos idiomas (por ejemplo, el inglés y el francés) que podamos ver películas en dichos idiomas sin ayuda del subtitulado. Tendríamos que conocerlos casi como nuestra lengua materna, y dicha situación no se verifica en un altísimo porcentaje de casos. Por lo tanto, el subtitulado tiene que, a la vez, estar y pasar inadvertido. Tiene que ayudar, pero no romperle la paciencia al espectador que, en definitiva, va al cine o enciende el televisor para ver imágenes, acciones, actitudes y para escuchar diálogos, no esencialmente para leer.

Y en lo que atañe al respeto a la inteligencia del espectador, la cuestión es muy simple: los traductores que intentamos hacer bien nuestro trabajo (y que en una abrumadora cantidad de casos lo logramos) recurrimos también a la síntesis porque consideramos que el espectador atento e interesado en la película puede completar, a partir de ver las acciones dramáticas y los gestos de los actores, lo que omiten los cartelitos que componen el subtitulado.

En fin, podría yo extenderme durante varios párrafos más sobre esta tarea tan específica, pero me gustaría detenerme aquí y dar espacio a la reflexión de los lectores: la tarea de traducir parece fácil, "cosa de niños", pero no lo es. No se trata simplemente de saber el idioma materno y un idioma adquirido, y ya está, ya puedo traducir. Hace falta estudiar técnicas y procedimientos de traducción, estudiar semiología y lingüística porque el acto de traducir implica un acto de habla en el que hay que tomar en consideración las actitudes del que habla y del que escucha el discurso, y además hay que perfeccionarse en distintas ramas del conocimiento respecto de las cuales uno quiera ser traductor. El mero hecho de que una persona domine el castellano y el inglés, por poner un ejemplo, no hace que automáticamente pueda traducir textos de cardiología. Créase o no, también hay que estudiar cardiología; tal vez no al nivel de un médico, pero sí hay que estar bien familiarizado con la rama del conocimiento elegida para poder traducir con fundamento.

Son muchos años de estudio, los que hemos estudiado la carrera de traducción, y merecemos un trato más considerado, como profesionales que somos.

Cierro repitiendo un concepto que ya dije antes: la traducción, más que una tarea, más que un trabajo de traducción, es más bien un milagro.

sábado, 19 de junio de 2010

El pasaje a subtitulado de un texto concebido para doblaje

A continuación voy a mostrar en paralelo el formato de textos idénticos, pero cuya única diferencia es el destino que se le da en pantalla (es decir, subtitulado o doblaje, en la voz de locutores o de actores doblajistas), y de allí explicaré las modificaciones que hay que realizar para pasar de un formato a otro. Esta explicación también vale para quienes hacen subtitulado directamente (es decir, no hacen una versión para doblaje), ya que explicaré también algunas cuestiones útiles para hacer subtitulados más eficaces.

El texto que vamos a tratar es el de un video institucional de una empresa especializada en la fabricación y venta de productos para belleza (concretamente, baño de espuma).

A continuación, se ve lo que es un "bloque" de locución.

DUB[0 N 01:00:35:28>01:00:42:20] Locutora
El agua: la bebemos, la utilizamos para limpiar el cuerpo. ¿Podemos usarla en algo más? Sí.

La codificación "DUB" indica que el texto es para doblaje. A continuación, se presentan una serie de números: esos números son el reflejo de "time code" (contador) que tiene grabado el video, normalmente en la parte superior de la pantalla. El grupo de cuatro cifras que está antes del signo ">" es el time code de entrada (es decir, allí comienza a hablar el locutor o el actor doblajista), y el segundo grupo de cuatro cifras indica el momento en que el locutor/actor doblajista debe terminar su parlamento. Es decir, es el time code de salida.

Para que el locutor/actor doblajista pueda realizar su labor, habla desde una cabina insonorizada, dentro de la cual hay un televisor. En ese televisor se proyecta el video. En la parte inferior de la pantalla del televisor aparece el texto que deberá locutar (es decir, lo que está debajo del conjunto formado por el código "DUB" más los time code de entrada y salida y el nombre del personaje [que, en el caso que estamos usando como ejemplo es "Locutora"]). El locutor va leyéndolo y se da cuenta de cómo debe dosificar el tiempo porque en pantalla aparece un cursor que va recorriendo el texto que deberá locutar. Ese cursor le permite, en forma aproximada, saber a qué velocidad debe hablar.

Tomemos los dos primeros bloques a manera de ejemplo. Estos bloques de locución dicen lo siguiente:

DUB[0 N 01:00:35:28>01:00:42:20] Locutora
El agua: la bebemos, la utilizamos para limpiar el cuerpo. ¿Podemos usarla en algo más? Sí.

DUB[0 N 01:00:43:06>01:00:47:27] Locutora
Con ella se puede crear un inolvidable refugio romántico en el cuarto de baño.

En este artículo no voy a analizar estos textos en castellano con referencia al original, que estaba en idioma inglés. Es decir, este no es un artículo que vaya a centrarse en los méritos y deméritos de la traducción, sino en el pasaje de un procedimiento a otro.

A continuación, entonces, se encuentra el mismo texto, pero dispuesto y acondicionado para subtitulado:

SUB[0 I 01:00:35:23>01:00:39:00]
El agua: la bebemos,
la utilizamos para lavarnos...

SUB[0 I 01:00:39:22>01:00:42:17]
¿Podemos usarla en algo más? Sí.

SUB[0 I 01:00:43:06>01:00:44:13]
Con ella se puede crear...

SUB[0 I 01:00:44:18>01:00:47:24]
un inolvidable refugio romántico
en el cuarto de baño.

Como puede verse, en primer lugar, de dos bloques de locución (cuyo único límite es que sólo debe durar un máximo de 30 segundos, no más), saco más bloques de subtitulado. En este caso, fueron cuatro; podrían haber sido más, en otro caso, o podrían haber sido menos.

En segundo lugar, los cambios que se aprecian son los siguientes:
1) cada bloque se inicia con el código "SUB";
2) no hay mención de personaje, puesto que se trata de subtítulos que aparecerán sobre la imagen que aparezca en la pantalla;
3) la letra aparece en cursiva, puesto que se trata de una locución "en off" (es decir, quien locuta no está visible al espectador).


Corte de los bloques

Respecto de la técnica de "corte" del texto para disponerlo en pantalla, hay que respetar ciertas pautas gramaticales que facilitan la lectura del espectador. En principio, corresponde decir que el programa de subtitulado con el que yo trabajo permite por cada subtitulado que salga en pantalla un máximo de dos renglones y de 33 caracteres (incluidos los espacios y los signos de puntuación) por renglón. Hay programas que permiten (dentro de los que yo conozco) 36 ó 38 caracteres y hasta tres líneas; pero se trata de letras muy chicas, que en una pantalla de televisor son enojosas de leer. Lo de las tres líneas es un despropósito, puesto que lo que menos queremos los espectadores es encontrar un "testamento" sobre la pantalla.

Seguimos con las pautas gramaticales: dada una oración que deba disponerse en un subtitulado, tengo que cortarla en base a la siguiente pauta: las preposiciones, los artículos y las conjunciones subordinantes tienen que quedar unidas a aquello que encabezan; para ser más clara, un ejemplo:

SUB[0 I 01:00:44:18>01:00:47:24]
un inolvidable refugio romántico
en el cuarto de baño.

Si bien la frase "un inolvidable refugio romántico" tiene 33 caracteres, supongamos que hubiera tenido menos; no puedo hacer una partición del siguiente tipo:

un inolvidable refugio romántico en
el cuarto de baño

Este tipo de partición, donde en la primera frase se "cuela" un elemento de la segunda, hace que la lectura sea engorrosa. Conviene siempre que en cada línea del subtitulado pueda leerse una idea concreta, para que el espectador/lector pueda, con un veloz "barrido" visual (que suele ser desde el centro a izquierda y a derecha), abarcar dichas ideas e ir siguiendo el video o la película con la mayor comodidad posible (dentro de la incomodidad que supone leer "el cartelito" para entender de qué va la cosa).

Para llevar a cabo este cometido, no está nada mal saber un poco de análisis sintáctico, puesto que cada parte de la oración tal como la concibe el análisis sintáctico encierra una idea: el núcleo del sujeto más sus modificadores, el modificador indirecto del núcleo del sujeto, el verbo principal de la oración, el objeto directo, el objeto indirecto, los circunstanciales, los diversos tipos de predicativo y las proposiciones subordinadas. El tener una conciencia clara de estos elementos de la oración nos ayuda a hacer "cortes" particiones más lógicas del texto y también nos ayuda a saber –junto con la comprensión del texto como tal– qué elementos nos conviene eliminar y cuáles no.

Veamos otro ejemplo de pasaje de un bloque de locución para doblaje a varios bloques de subtitulado, para ejemplificar esta pauta de "hacer que cada bloque de subtitulado encierre (en la medida de lo posible) una idea".

El texto de locución para doblaje es el siguiente:

DUB[0 N 01:00:59:13>01:01:14:13] Locutora
El ruido de agua que corre nos pone en clima para la seducción. Esto es lo que Kristine y Kaleo están por descubrir: que el agua puede utilizarse como tónico y como elemento sorpresa para una prolongada noche de romance, sin necesidad siquiera de salir de casa.

Se lo cortó de la siguiente forma para subtitulado:

SUB[0 I 01:00:59:14>01:01:00:24]
El ruido de agua que corre...

Es decir, hasta aquí tenemos el sujeto de la oración.

SUB[0 I 01:01:01:02>01:01:02:24]
nos pone en clima
para la seducción.

Aquí tenemos el predicado. Es decir, en dos bloques resolvimos una oración.

SUB[0 I 01:01:03:09>01:01:05:21]
Esto es lo que Kristine y Kaleo
están por descubrir:

En este bloque tenemos otra oración, que termina en un signo de dos puntos, puesto que le sigue una subordinada en aposición de "Esto":

SUB[0 I 01:01:06:06>01:01:07:17]
que el agua puede utilizarse
como tónico...

SUB[0 I 01:01:07:22>01:01:09:07]
y como elemento sorpresa...

Dentro de esta subordinada tengo dos coordinadas (las dos partes de la proposición subordinada, unidas por la conjunción "y"); cada coordinada es una idea que, por su respectiva extensión, tengo que disponer en dos bloques distintos de subtitulado. Si fueran más breves, naturalmente se disponen en un solo bloque de subtitulado.

SUB[0 I 01:01:09:13>01:01:11:21]
para una prolongada
noche de romance,

Aquí hay otra idea, un circunstancial de propósito.

SUB[0 I 01:01:12:00>01:01:14:13]
sin necesidad siquiera
de salir de casa.

Y finalizo con otra idea, un circunstancial de negación.

Aclaro otra cosa: es preciso que cada bloque de subtitulado finalice con algún signo de puntuación. Por supuesto, esta pauta difiere según la productora, pero conviene aclararlo porque, como dije antes, la cantidad máxima de caracteres por línea incluye los espacios que hay entre palabras y los signos de puntuación. Al decir "que cada bloque de subtitulado finalice con algún signo de puntuación" quiero decir que si el bloque tiene un solo renglón, ese renglón debe terminar con alguno de los siguientes signos de puntuación: punto, coma, puntos suspensivos, punto y coma, dos puntos, signo de interrogación de cierre o signo de exclamación de cierre. Si el bloque de subtitulado tiene dos renglones, entonces lo que va a terminar con signo de puntuación de los mencionados es el segundo renglón.

Agrego otro ejemplo, pero esta vez de un error gramatical que está haciéndose cada vez más frecuente: la omisión de la subordinada.

Es habitual oír que el locutor dice (tomo el ejemplo siguiente, pero los casos de este mismo tipo son muchísimos): "Les mostraré todos los productos detrás de mí" o "... todos los productos detrás mío". Eso está mal: esa subordinada, "que están detrás de mí" no se puede omitir en castellano, si bien sí puede omitirse en inglés.

Sí, ya sé, yo misma lo dije acá o en algún otro artículo: a veces "el espacio es tirano". Está bien, pero en la medida que podamos, usemos un castellano bueno, no uno medio estropeado. Respetemos el buen uso del castellano tanto como los ingleses y norteamericanos respetan y quieren a su idioma.

El ejemplo completo era éste: en la versión original en inglés se decía:

"Sex is about teasing and anticipation, and I'm going to show you all about that tonight with all of these products behind me".

La versión castellana que hice fue la siguiente:

DUB[0 N 01:01:06:07>01:01:11:21] Tori
El sexo se nutre de la provocación y del deseo. Les mostraré todos los productos que ven detrás de mí.

Como ven, la convierto en dos oraciones porque hay dos ideas que, si bien están relacionadas, importan dos conceptos distintos. También omito los datos no conducentes: "tonight" no me sirve para nada. La locutora lo dice porque alude a "el programa de esta noche", pero al efecto de la traducción es totalmente superfluo; también el "all about that" (en referencia a que el sexo es provocación y deseo) porque ya quedaba claro del resto del institucional que los productos son para darse un baño de burbujas, y que este baño tiene que ver con la sensualidad y qué se yo qué más.


Adecuación del texto destinado a locución a los bloques de subtitulado

Los bloques destinados a la locución de un doblaje suelen tener en castellano menos palabras que en inglés, debido a la gran extensión comparativa que tienen ciertas palabras en aquel idioma comparado con éste. Lo que conviene hacer al escuchar el texto del locutor o del testimonio en inglés es tomar la idea principal, tratar de eliminar los datos que francamente estén de más, no omitir aquello que sí sea fundamental y que sirva para "hacer avanzar" la película, el video, el documental o el material fílmico o de video de que se trate, y a partir de allí, lanzarse a la traducción, haciendo que las oraciones tengan la mayor coherencia y la claridad al oído del espectador.

Cuando se hace el pasaje de un bloque para locución de doblaje a bloques para subtitulado, es posible debamos omitir aún más información, ya que seguramente (en el peor de los casos) la cantidad de información que asignamos al locutor o actor doblajista para el bloque de locución para doblaje no va a entrar en pantalla dentro del lapso en que habla dicho locutor o actor doblajista. Tengamos en cuenta que un subtítulo de una línea no puede durar menos de un segundo en pantalla, y que un subtítulo de dos líneas no puede durar menos de un segundo y medio o dos segundos en pantalla. Entonces, si conservé la mayor parte de la información para un bloque de doblaje que dura diez segundos, en esos diez segundos voy a tener espacio sólo para hacer unos cinco bloques de subtitulado de no más de dos segundos cada uno (hay que tener en cuenta que entre un bloque de subtitulado y el siguiente es aconsejable que haya una distancia de al menos cinco cuadros). Si cada una de las líneas de cada bloque no puede tener más de 32 caracteres (en el sistema que yo uso), es seguro que deberé recortar aún más información respecto del original.

Un ejemplo de la información que se elimina y algunos por qués:

DUB[0 N 01:03:46:14>01:04:03:14] Kristine
Vertí un poco de aceite en el hornillo de aromaterapia y traje una serie de geles, lociones y talcos con fragancia porque deseaba que quedara impresionado cuando entrara y se sintiera en un mundo aparte.

SUB[0 N 01:03:46:18>01:03:49:19]
Vertí un poco de aceite
en el hornillo...

SUB[0 N 01:03:49:24>01:03:53:04]
y traje una serie de geles,

SUB[0 N 01:03:53:09>01:03:56:04]
lociones y talcos con aroma...

SUB[0 N 01:03:56:12>01:03:59:24]
porque deseaba
que quedara impresionado...

SUB[0 N 01:04:00:03>01:04:03:11]
cuando entrara, y se sintiera
en un mundo aparte.

En el ejemplo de los bloques de subtitulado, vemos que eliminé "de aromaterapia" porque se veía en la imagen y porque la palabra "hornillo" ya nos remite al recipiente pequeño con una vela debajo; además, en la locución se venía hablando de aromas y esencias, así que la palabra "hornillo" sola no va a resultar confusa ni oscura.

Reemplacé "fragancia" por "aroma" porque tenía que agregar los puntos suspensivos y con la palabra "fragancia" el bloque se me iba a dos líneas, y yo quería una sola, para lograr mayor brevedad en el texto y darle más claridad en el lector.


Recreación y ajuste del texto original a la traducción

Los angloparlantes suelen incurrir en el uso de abundantes muletillas y una buena cantidad de "discurso inconexo". Cuando traducimos un documental para doblaje (hay productoras que hacen el doblaje del narrador del documental, mientras que los testimonios van en subtitulado; otras, realizan el doblaje de todas las voces), lo que corresponde hacer es eliminar las muletillas, las risas y los llantos (entre otras expresiones emocionales), respetar las pausas y "normalizar" el discurso inconexo.

El ejemplo siguiente no está tomado de un documental, sino de un reality show. En este caso, sí se deben marcar las risas, los llantos, las carcajadas; es decir, toda expresión emocional que se realice con la boca. Quien habla es una señorita que acaba de salir de una sesión de fotos. Quiero mostrar con este párrafo algunos ajustes que realicé.

El texto original decía lo siguiente (desgrabado tal cual de quien emite el parlamento):

"The whole everything about it was fun, just from, you know, being nervous coming up here and seeing everyone who's out there and being in the photo shoot and being here too".

En este párrafo encontramos repeticiones ("being in the photo shoot and being here too"), muletillas ("you know"), expresiones ambiguas ("the whole everything about it") y el infaltable adjetivo "fun". Este adjetivo, por su parte, se repetía hasta el cansancio en todo el material. Por este motivo, me pareció bien "aliviarlo" un poco en este caso. Veamos cómo:

"Toda la experiencia fue muy amena, desde... estar nerviosa por venir aquí y ver a los fotógrafos y los asistentes hasta estar en la sesión de fotos y dejarme fotografiar".

En primer lugar, para precisar más el "the whole everything" busqué el sustantivo al que se refería ese "everything", y se me ocurrió que era la experiencia. Sucede que el inglés soporta mejor la abundancia de palabras imprecisas ("everything", "stuff", "thing", "this", "that"); pero oír una y otra vez en castellano "eso", "aquello", "cosa", "todo", "nada" cansa y aburre.

A continuación, y harta ya de que todas las señoritas fotografiadas dijeran que la experiencia había sido "fun", opté por variar un poco y utilizar el adjetivo "amena". Puse el "desde" en el lugar del "you know" porque iba bien con el sincro labial. Entonces, a continuación, "estar nerviosa" encajaba bien con "being nervous".

Sí conservé la repetición de la conjunción "y" en "venir aquí y ver a los fotógrafos y los asistentes" porque en este caso (insisto, no era un documental, sino un reality show en el que había que respetar el sincro labial) se trata de imitar el discurso natural de una señorita que dice lo que dice improvisando delante de una cámara de video. Me pareció que este recurso le daba frescura y espontaneidad a lo que decía.

Para finalizar, lo mismo que dije un par de párrafos atrás sobre las palabras y expresiones imprecisas del inglés se aplica al final del párrafo. La señorita termina diciendo, en inglés: "and being in the photo shoot and being here too". ¿Qué es ese "here"? Es la sesión de fotos; pero ella ya dijo "photo shoot"; es decir, reitera el mismo concepto. Si en inglés un personaje reitera un mismo concepto con distintas palabras, salvo que sea una persona con problemas mentales o psiquiátricos, conviene no trasladar esa repeticiones al castellano porque el castellano se las banca bien poco. Conviene buscar sinónimos o colocar ideas afines. En este caso, el "being here too" se reemplazó por "dejarme fotografiar", por una cuestión de lógica: estaba en la sesión de fotos y, naturalmente, se dejó fotografiar.

Si les interesa cómo fue el subtitulado, aquí lo tienen:

SUB[0 N 01:14:48:08>01:14:50:06]
Toda la experiencia
fue muy amena,

SUB[0 N 01:14:50:11>01:14:53:13]
desde estar nerviosa
por venir aquí...

SUB[0 N 01:14:53:19>01:14:56:24]
y ver a los fotógrafos
y los asistentes...

SUB[0 N 01:14:56:29>01:14:59:19]
hasta estar en la sesión
de fotos y dejarme fotografiar.


Aquí va otro ejemplo de simplificación del texto original. El personaje que habla dice lo siguiente:

"One of the good points, if there is, to say with Danny coming back is we have a little bit of fun as father and son once in a while".

En buen porteño diríamos que aquí hay mucho "chamuyo", mucho palabrerío. Aunque tuviéramos el tiempo disponible de permanencia del personaje en pantalla para poner toda esta frase, no nos conviene porque es una frase innecesariamente alargada. A mí me parece mejor que el televidente/lector tenga información clara y concisa.

Yo simplifiqué esta frase tan larga de la siguiente forma:

Lo bueno de...

que Danny vuelva es
divertirnos como padre e hijo.

A mi criterio, no hace falta más.