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sábado, 28 de julio de 2012

La ¿panacea?


Desde hace ya un tiempo se vienen viendo en la pantalla porteña de la televisión por cable varias publicidades del sistema de enseñanza del inglés llamado Open English, un sistema que, por lo que muestran los avisos, es a través de Internet y con profesores nativos.

Es tal el énfasis que hace esta empresa en que "los profesores son nativos" que llegan hasta a ridiculizar a los profesores no nativos; es decir, los naturales de nuestros modestos países latinoamericanos que no solamente tenemos el tupé de aprender el idioma del Gran País del Norte (Estados Unidos) y de la Patria Pirata (el Reino Unido de Gran Bretaña [no te pusiste nombre, Gorosito]), sino que tenemos la caradurez de querer enseñarlo a nuestros compatriotas.

La primera reflexión que se me cruza por mi hueca cabeza cada vez que veo uno de esos avisos es que en Buenos Aires (no hablaré del resto de la Argentina porque no la conozco, y no hablo de lo que no conozco) hay excelentes institutos de enseñanza del idioma inglés cuyos profesores no son nativos. Esos excelentes institutos de enseñanza están poblados con profesores que, a su vez, se graduaron en las excelentes casas de estudios que tenemos en Buenos Aires. ¿Un solo ejemplo? El Instituto Superior del Profesorado Joaquín V. González. ¿Otro ejemplo? El Instituto Superior de Enseñanza en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández (el "Lenguas", para los amigos). Es decir, la caricatura que presentan los avisos del sistema Open English, la profesora Fulanita que estudió seis meses en Miami, distan años luz de lo que es la realidad porteña, con lo cual podemos, en principio, quedarnos tranquilos de que, si estudiamos como alumnos en un instituto de inglés mínimamente reconocido, tendremos la garantía de aprender un buen inglés.

Pero hay otros motivos para quedarnos tranquilos si no apelamos a la panacea, que en este caso viene a ser el profesor nativo: no sé si el público lector lo habrá observado, pero cada vez más los textos con que se enseña el idioma inglés –abrumadoramente británicos, muy pocos de ellos de origen estadounidense– incorporan el inglés hablado por distintas nacionalidades: te incluyen a un árabe hablando inglés, a un japonés hablando inglés, a un noruego hablando inglés, a un alemán hablando inglés. Es decir, esta tontería de que "el idioma te lo tiene que enseñar un nativo" queda derrotada por el mismo centro de donde emana el negocio del inglés: los mismos británicos te dicen: "Ojo, por si no te diste cuenta, que nuestro idioma lo habla todo el mundo. Acá tenés distintos acentos que te podés encontrar cuando salgas al mundo con tu flamante idioma inglés recién aprendido".

Pero adicionalmente hay más motivos para quedarse tranquilos: yo trabajé unos tres años en un instituto de inglés, chiquito, modesto, del copetudísimo barrio de Belgrano, y lo que saqué en limpio de mi experiencia en ese instituto es que el servicio que presta el famoso y nunca tan bien ponderado nativo es muy limitado: no solamente desaparecían un día sin dar explicaciones, y por ende dejaban en banda sus cursos —con lo cual las profesoras no nativas teníamos que sacarle a la directora las papas del fuego haciéndonos cargo de los susodichos cursos abandonados por "el nativo"—, sino que dichos nativos solían no tener conocimientos muy sólidos que digamos de la gramática de su lengua madre. Sí, son geniales para conversar, le dan a la sin hueso hasta por los codos; pero pediles que te enseñen cómo funcionan las oraciones subordinadas y a más de uno de los que yo conocí se les quemaban los papeles.

Ya sé que los escasos treinta segundos de la publicidad presentan sólo una versión y una visión esquemáticas de lo que es la enseñanza del inglés; me atrevo a decir, también, que la visión y la versión que Open English presenta de la enseñanza del inglés en países latinoamericanos es, además, un tantín ofensiva del material humano e intelectual con que contamos en la Argentina. Justamente por es esquematicidad me permito dejar constancia aquí de que no todo es blanco y negro; la enseñanza por parte de nativos garantiza muy poco, y si bien es necesario tener una pronunciación correcta del inglés, el adquirir el acento del inglés es casi imposible. Habría que irse a vivir a un país anglosajón y no volver a hablar castellano, puesto que, según mi modesta teoría al respecto, habría que reeducar el posicionamiento de los músculos fonatorios y utilizarlos como los utilizan los anglosajones. 

¿Acostumbrarse a escuchar otros acentos? Eso sí es importante. Pero ¿sabés qué? Hay tanta variedad en la televisión por cable (Film&Arts, por ejemplo), que no te hace falta acudir a Open English; con mirar las series, las películas y los programas que más te gustan ya tenés cubierto todo el espectro de acentos, desde Australia hasta la Patria Pirata, pasando por los cincuenta y tantos estados del Gran Ispa del Norte.

domingo, 11 de marzo de 2012

Sustantivos que perdieron el adjetivo

Hay sustantivos cuyo adjetivo, estando omitido, tienen la virtud de ser evocado de todas maneras. Es claro que en este proceso influye mucho el contexto .

¿Ejemplos? La palabra "suerte". Existe la mala y la buena suerte, pero cuando uno desea "¡Suerte!" se supone que es de la buena. Y no hace falta mencionar el adjetivo "buena" al hacerlo.

Otra palabra es "condiciones" en la locución prepositiva "en condiciones". Cuando uno dice, por ejemplo, "el auto está en condiciones" o "la casa está en condiciones", o cualquier otra cosa, no hace falta decir que está "en buenas condiciones"; está implícito. Sí hay que agregar la palabra "malas" a "condiciones" para expresar lo contrario: que el objeto / cosa de que estemos hablando no se encuentra en buen estado.

Y otra palabrita que también perdió su adjetivo es "actitud". Más que en castellano, donde no la veo tan usada, eso sucede en inglés, "to have an attitude". "To have an attitude" o "to have such an attitude" significa comportarse con altivez, con prepotencia; es decir, se trata de una "bad attitude", pero el adjetivo "bad" se perdió y con el sustantivo solo parece bastar y sobrar.

miércoles, 4 de enero de 2012

Más sobre el predicativo objetivo

Pero esta vez se trata del predicativo objetivo en inglés. En inglés, no hay problema en que el adjetivo que se refiere al verbo y al objeto directo vaya al final. De hecho, ésta que acabo de describir es la estructura que se utiliza corrientemente. Por ejemplo:

You don't need a jet ski to make a trip to the lake exciting.

"Exciting" se refiere tanto a "to make" como a "a trip to the lake", pero en el caso del inglés, donde los adjetivos pospuestos al adjetivo son la excepción, y la regla es que se antepongan, no hay riesgo de ambigüedad de significado. "Lake exciting" no es una estructura válida del inglés, así que ésa es la posición designada para el adjetivo "exciting": el final de la oración.

Para complementar este artículo, sugiero visitar el anterior, "El predicativo objetivo", que se encuentra en este mismo blog.

martes, 13 de diciembre de 2011

Cuántas veces te tengo que decir que no

En el idioma inglés encontramos tres palabritas que sirven como partícula negativa: "no", "not" y "non". La cuestión es saber cuándo usamos cada una de ellas.

Se emplea la palabrita "no" como exclamación, como respuesta negativa opuesta a "sí", al inicio de la oración negativa, o como adjetivo cuantitativo para "negar el sustantivo". Un ejemplo de ambos casos es: "No, I have no money". El primer "no" actúa como respuesta negativa inmediata al interlocutor. El segundo "no" actúa de la siguiente forma: en la generalidad de las oraciones en inglés no puedo tener dos negativos. En castellano puedo decir: "No quiero que me des nada"; en inglés no se admite el doble negativo que implica tener "no" y "nada" en la misma oración. Entonces, una de las formas de evitar el doble negativo es tener el verbo en forma afirmativa y hacer que la partícula "no" se acople al sustantivo. Es decir, lo que se niega es el sustantivo.

Aclaro que en la oración dada como ejemplo, "No, I have no money", no es que haya dos negativos porque hay dos "no". El primer "no" es independiente del inciso "I have no money".

Por su parte, la partícula "not" es un adverbio que se acopla a los verbos o a los auxiliares de los verbos. En el caso del auxiliar "do" tenemos como resultado "do not" o su contracción, "don't". Lo mismo con "did" ("did not" o "didn't"). Y hay ciertos verbos que usan el "not" en su estado puro. Por ejemplo: "I hope not".

También se utiliza not para negar estructuras verbales: "I was sorry not to have seen them": la estructura que sigue a "I was sorry" es con to infinitive. ¿Dónde meto el negativo? Muy simple: antes del to. Y el negativo que se agrega es un not.

Para finalizar, "non" es un prefijo que se antepone a sustantivos, adjetivos y adverbios para obtener el negativo de estas formas. Por ejemplo: nonsense, non-profit making (association), non-financial (issue), non-alcoholic (beverage).

Aclaración dos: éste es un panorama muy escueto de cómo se utilizan los tres negativos y de ninguna manera es un esquema exhaustivo. Aliento a los interesados a consultar los correspondientes diccionarios o libros de gramática para ampliar los casos especiales en que se utilizan "no", "not" y "non".


Se quedó dormidita en medio de la explicación...




jueves, 27 de octubre de 2011

Hay que sacárselo con tirabuzón

Hay diccionarios que, por cuestiones de espacio, hacen una especie de "trampita": consignan frases hechas sin explicar el significado de la palabra principal de tales frases. Ejemplo: "for the sake of". Viene el magnífico diccionario Oxford Advanced Learner's Dictionary of Current English y me explica que "for the sake of" significa "in order to help somebody/something or because you like somebody/something". Muy bien. También se explaya respecto de "for God's sake", "for Christ's sake", "for pity's sake", "for heaven's sake": "used to emphasize that it is important to do something or when you are annoyed about something", pero en ningún momento me explica qué significa la palabra "sake", así, solita.

Lo mismo sucede con "to bear the brunt of something". Si busco "brunt", solita, no la encuentro. "To bear (or to take) the brunt of something" significa "to receive the main force of something unpleasant.

En este último caso, es posible deducir con bastante razonabilidad que "brunt" significa "impact", o "force", como dice la definición de la frase. Pero en el caso de "sake", el significado no es tan nítido. Una vez, un alumno me preguntó específicamente qué quería decir la palabra "sake", y allí fue donde me di cuenta de que a algunas frases y a algunos diccionarios las palabras y sus significados hay que sacárselos con tirabuzón.

Final de la historia: adivinen quién me dio el significado de "sake". Sí, claro, el monumental Webster's, que está todo el día dele que te dele acumulando palabras y sacando otras de la galera. "Sake" significa "account, benefit, cause, interest" para casos como "for the sake of all students", que sería lo mismo que decir "for the benefit/interest of all the students", y significa "end or purpose" en el caso de "for the sake of appearances", que es igual que decir "for the purpose of appearances".

viernes, 30 de septiembre de 2011

Simpático

Creo sin temor a equivocarme que ningún adjetivo me trae tantos problemas como "simpático". Cuando mis alumnos de inglés quieren decir "simpático" en inglés se empeñan en utilizar la palabra "sympathetic". Les explico que "sympathetic" es otra cosa: es un adjetivo que se refiere a una persona comprensiva y compasiva, en principio, pero puede tener alguna variante de significado según el contexto.

Cuando me preguntan cómo dicen "simpático" en inglés, les digo que pueden utilizar el adjetivo "nice"; no quedan del todo convencidos porque creen que algo les estoy escamoteando, que "nice" dice mucho menos que "simpático". ¿Cómo explicarle cuestiones avanzadas de traducción a un grupo de personas que no termina de incorporar cuestiones más sencillas, como que en inglés las preguntas empiezan con un auxiliar, que a continuación viene el sujeto y recién después viene el verbo principal? Entonces, intento con "friendly". Si una persona es simpática es porque suele ser amistosa. "Use 'friendly', alumno, o 'likeable'", respondo. Y se quedan un poco más tranquilos.

¿Qué sucede si decimos que un objeto es simpático? Por ejemplo, días pasados estábamos viendo con mi marido un programa muy interesante que se emite por el History Channel. El programa se llama "El precio de la historia" y es realmente muy ameno. En un solo programa, uno de los personajes, Rick, calificó de "simpático" a dos objetos. Yo pensé: "Qué interesante que el traductor haya incorporado un adjetivo que no suele estar presente en las traducciones del inglés al castellano sencillamente porque no hay una palabra en inglés que tenga la misma fuerza expresiva que 'simpático'". Realmente, me pareció todo un mérito del traductor -y conste que siempre critico las traducciones de documentales-, y me pregunté además cuál sería la palabra original. ¿Habría sido "nice"? ¿Habría sido "picturesque"? ¿Habría sido "pretty"? ¿Habría sido "cute"? No lo sé. Pero bravo por el traductor y que se oigan más "simpáticos" en todas las traducciones.

lunes, 5 de julio de 2010

"Fun" y "funny"

Mis alumnos suelen preguntarme cuál es la diferencia entre ambas palabras. A partir de esa inquietud, yo confeccioné un resumen para aclarar los tantos y lo comparto en esta sección. Espero que les venga bien.

Ante todo, una aclaración: "fun" tiene función de sustantivo y de adjetivo, mientras que "funny" sólo tiene función de adjetivo.

FUN
Como sustantivo: su significado es "enjoyment, pleasure; a thing that give enjoyment or pleasure and makes you feel happy".

Es decir, implica un estado de ánimo placentero pero tranquilo. No es un estado en el que nos estemos riendo a las carcajadas.

Ejemplos de uso:

- We had a lot of fun at Sarah's party. (It is the same as to say "We enjoyed ourselves at Sarah's party").

- Sailing is good fun. (It is the same as to say "Sailing is pleasurable" / "Sailing is my pleasure").

-Walking three miles in the pouring rain is not my idea of fun. (It is the same as to say "Walking three miles in the pouring rain is not enjoyable / is not pleasurable / is something unconfortable).

FUNNY NO ES SUSTANTIVO

FUN
Como adjetivo: su significado es, también, "amusing or enjoyable". Al igual que en su función de sustantivo, estamos hablando del placer o del disfrute.

FUNNY
Como adjetivo: tiene varios significados. El que más se parece a "fun" (motivo por el cual son confusos al momento de usarlos) es: "making you laugh; amusing".

¿Cuál sería hasta aquí la diferencia entre "fun" y "funny"?

La diferencia está en la intensidad de un disfrute y otro. En el caso de "fun" es más bien un estado interior de placer o de bienestar provocado por alguna cosa en especial. En el caso de "funny" se trata de un estado también interior pero con una exteriorización clara: la hilaridad, la risa e incluso la burla.

Siguen algunos ejemplos:

EJEMPLOS CON "FUN"
- She is really fun to be with. (It is pleasurable to be with her, but she doesn't necessarily make me laugh).

- This game looks fun! (It will be enjoyable to play this game, but it will not necessarily make me laugh).

- There are lots of fun things for young people to do here (same paraphrasing as above).

EJEMPLOS CON "FUNNY"
- A funny story (it makes me laugh).

- That is the funniest thing I've heard (same as the parenthesis above).

- It's not funny! Someone could have been hurt. (Let's place this example in context: I said this because, after playing a practical joke on me, the author of the practical joke laughs at me and at the situation).

¿Qué otros significados tiene el adjetivo "funny"?

1) Strange; difficult to explain or understand (especially in spoken English).

- A funny thing happened to me today.

- It's funny how things never happen the way you expect them to.

- That's funny —he was here a moment ago and now he's gone.

- The engine is making a very funny noise.

"FUN" NO TIENE OTROS SIGNIFICADOS COMO ADJETIVO

2) Suspicious and probably illegal or dishonest (informal register).

- If there has been any funny business, we'll soon find out.

- I suspect there may be something funny going on.

"FUN" NO TIENE OTROS SIGNIFICADOS COMO ADJETIVO

3) Without respect; humorous in a way that shows a lack of respect for somebody; syn: cheeky.

"FUN" NO TIENE OTROS SIGNIFICADOS COMO ADJETIVO

4) Slightly ill or sick.

- I feel a bit funny today —I don't think I'll go to work.

"FUN" NO TIENE OTROS SIGNIFICADOS COMO ADJETIVO

5) Slightly crazy; not like other people (informal register).

-She went a bit funny after her husband died.

"FUN" NO TIENE OTROS SIGNIFICADOS COMO ADJETIVO

6) Not working as it should (informal register).

-My computer keeps going funny.

"FUN" NO TIENE OTROS SIGNIFICADOS COMO ADJETIVO

Las definiciones en inglés y los ejemplos se tomaron del Oxford Advanced Learner's Dictionary of Current English, compilado por A. S. Hornby. Oxford University Press, Sexta edición, año 2000.

viernes, 25 de junio de 2010

El acento de Lady Diana Spencer

Hay alumnos de inglés que son increíbles. Hace ya varios años yo le daba clase a una alumna que me planteó que quería adquirir el acento de Lady Diana.

Por dentro sonreí y le expliqué que una cosa es tener una buena pronunciación y otra cosa muy diferente es tener acento. El acento es el “cantito” particular de cierto país, región, provincia o zona, más allá de toda división administrativa (por definición, arbitraria). Eso se adquiere y se desarrolla oyendo todos los días ese cantito y adoptándolo, y la manera de hacerlo es sumergirse en un ámbito donde se cante ese cantito; en este caso, Inglaterra, y más precisamente me atrevería a decir Londres. Y para más precisiones, me atrevería a decir que hay que estar sumergido en un ambiente de clase muy acomodada para lograr tal acento.

Destaco esta anécdota porque más de una vez me sorprendió la actitud de algún alumno que renegaba de su acento argentino al momento de hablar inglés. A veces, ciertos argentinos tienen un complejo de inferioridad que da miedo. Démonos cuenta de que los libros de inglés que de una década y media, más o menos, a esta parte compramos en cualquier librería de Buenos Aires para enseñar inglés tienen, casi sin excepción, no sólo voces con acento inglés, sino también orientales hablando inglés, latinos hablando inglés, medioorientales hablando inglés, y alemanes, franceses e italianos hablando inglés. El mensaje que transmiten esos libros es claro: hoy en día, y ya desde hace mucho tiempo, el inglés es la lengua franca del mundo. Muchas nacionalidades la hablan y la pronuncian, pero sin pretender por ello adquirir el acento inglés. Y lo que hacen esos libros, a mi gusto, sabiamente, es acostumbrar al alumno argentino (en este caso) a un inglés hablado con distintos acentos.

Yo creo que el respeto fundamental que un estudiante le debe al idioma que está estudiando es pronunciarlo bien (además de aprender bien su gramática y su faceta lexical; aquí me refiero sólo a la cuestión acento - pronunciación). El acento es secundario y hasta superfluo. Si uno tiene la suerte de ir a vivir al país donde se habla el idioma que estudia y se “contagia” el acento, fantástico. Pero con pronunciarlo bien alcanza y sobra.

domingo, 20 de junio de 2010

Tips para mejorar el listening en inglés

¿Les puedo sugerir, a quienes gusten tomarlas, algunas técnicas para mejorar la capacidad de escuchar en inglés?

1) Comiencen con cintas de audio o de video adecuados a su nivel de inglés. No pretendan escuchar y entender la CNN o una película cuando tienen un nivel elemental de inglés.

2) Vayan avanzando de a poco; de lo contrario, la frustración hará de vosotros presa fácil. Si comenzaron con cintas de audio de libros de texto, sigan en orden progresivo de niveles, del mismo libro o de otro.

3) Escuchen una misma grabación muchas, pero muchas veces; no importa que se aburran; y si se saben el texto de memoria, ¡mucho mejor! Es el primer e importantísimo paso para retener frases y palabras, y poder reconocerlas, después, en otras grabaciones o material de audio.

4) No tengan timidez de valerse de las transcripciones que, normalmente, acompañan a estas grabaciones, y que suelen estar en el “teacher’s book”. Pero, claro, primero intenten escuchar la cinta y entenderla sin estar leyendo al mismo tiempo la desgrabación, y sin haberla leído antes.

5) Con respecto a lo anterior, las revistas tipo “Speak Up” o similares son muy buenas para ablandar los oídos medio duros. Suelen traer notas interesantes, las grabaciones son de un nivel aceptable a muy bueno, y a veces están muy baratas en algunas librerías de la avenida Corrientes.

6) Si ya lograron un cierto nivel y quieren aventurarse con la CNN o la BBC, les sugiero que no se “tiren” de lleno a escuchar, porque hablan rapidísimo y se van a sentir frustrados por no entender. Graben, con un cassette de video (ay, qué antigüedad), unos 15 minutos de algún noticiero o programa que les interese, y escuchen una y otra vez esos 15 minutos, como si fuera una cinta más de audio de un libro cualquiera de texto. Cuando sientan que lo entendieron, vuelvan a grabar otros 15 ó 20 minutos y repitan el proceso. Recién cuando se sientan seguros aventúrense a escuchar el noticiero completo. Y un detalle: si notan que el movimiento de los labios los distrae, escuchen solamente, desviando la mirada (parece una tontería, pero evitar la imagen potencia la “apertura” de las orejitas).

7) Creo que el último paso debería ser escuchar películas y canciones. Respecto de las películas: sigan los mismos pasos que en el punto anterior: escuchen de a tramos y, por favor, TAPEN, SIN EXCEPCIÓN, LOS SUBTÍTULOS. Se van a tentar, y los van a mirar, y así no vale. Elijan películas fáciles para comenzar: decídanse por un Tom Hanks y un Denzel Washington en “Filadelfia” (sobre todo, a los que, como a mí, les gusten las películas de juicios), pero eviten al Tom Hanks de “Salvando al soldado Ryan” porque, en medio de la batalla, habla a los gritos y no se entiende nada. También Anthony Hopkins es un regalo para los oídos, por ejemplo en “Lo que queda del día” y, por qué no, en la saga de Hannibal Lecter. Creo que, en una primera etapa, la clave está en elegir películas donde se hable un inglés estándar, en situaciones pausadas, donde los actores no se “pisen” entre ellos (como en las películas de Woody Allen). Eviten, para empezar, comedias donde los diálogos se sucedan muy rápido, o donde haya grupos étnicos muy radicalizados (que hablan muy entrecortado y, a veces, recurren a un argot incomprensible, como los raperos), o películas en cuyos diálogos se empleen vocabularios muy especializados: droga, apuestas, energía nuclear, aviones, etc.

Lo mismo vale para las canciones: no pretendan entender “Smoke on the Water” de entrada, con el ruido de una banda de rock completa. Comiencen con las baladas, con los temas lentos, y, ahí, sí, ayúdense con la letra, porque los instrumentos distraen y mucho.

El mito de las “clases divertidas”

Más de una vez me preguntaron si yo daba clases “divertidas”. En general, quienes lo preguntan son personas, de toda edad, que no tienen muchas ganas de aprender inglés pero que necesitan hacerlo por alguna cuestión apremiante: se lo exigen en el trabajo, tienen que levantar notas en la secundaria, lo necesitan como materia suplementaria en la facultad, tienen que viajar, etc., y, paralelamente, carecen de motivación. Ambas características, situación apremiante y carencia de motivación, suelen ser un cóctel fatal que deriva en la exigencia de que la clase sea “divertida”, lo cual tiende a “tapar” la falta de ganas de sentarse y estudiar.

Vamos a poner las cosas en su lugar: esto de las clases “divertidas” es un argumento al que echan mano muchos profesores e institutos para atraer clientes. Es decir, es marketing puro, y de educación, cero. La motivación del alumno es fundamental; es igual que intentar “llevar” a alguien a terapia. Si esa persona no siente la necesidad de ser ayudada, de poco valdrá la imposición.

Respecto del material, hay varias cosas para decir: quien haya visto algún texto de inglés de los años sesenta o setenta, se dará cuenta de que, en efecto, el abordaje es muy acartonado y parecen enseñar un inglés divorciado de las situaciones cotidianas en que puede utilizarse el idioma; además, las pocas ilustraciones que contenían no ayudan a que el alumno se acerque al texto con un mínimo de simpatía.

Los libros actuales representan un gran avance al respecto: agregaron fotos a todo color, ilustraciones lindas, fragmentos (a veces, adaptados) de notas periodísticas, crucigramas y acertijos. Es decir, hicieron de la experiencia de aprender inglés algo ameno, que es muy distinto a que sea “divertido”. Porque el concepto de “divertido” que tienen algunos alumnos parece implicar que el profesor deba ser una mezcla de Jerry Lewis con Georgina Barbarrosa, y hasta deba tener cualidades histriónicas y de comediante para complacer al alumno que está allí, sentado en el aula, en contra de su voluntad.

También fue interesante el avance que significó reforzar la enseñanza del inglés con textos reales, es decir, periódicos y revistas. Esto también hace a que la enseñanza y el aprendizaje sean amenos, ya que nos da la impresión constante de que, fuera de esos artículos que nos trae el profesor, vamos a poder abordar casi cualquier otra revista o periódico (dentro del nivel de cada uno, claro está). Los libros “viejos” nos limitaban a las lecturas que en ellos se encontraban, y uno sentía miedo de abordar un texto “real” porque nos daban la impresión de aprender un inglés circunscripto a un vocabulario reducido.

El aprendizaje de inglés a través de canciones

Ésta es otra cuestión urticante, y se deriva de los dos artículos anteriores. Esos alumnos que reclaman “aprender inglés con canciones” y que, además, argumentan que “van a aprender mejor con una canción, porque son divertidas” suelen ser alumnos de los niveles elemental e intermedio con poca motivación para hacer lo que hay que hacer, fatalmente, en esas etapas: sentarse y estudiar, y limitarse a escuchar las cintas con las que viene el libro de texto.

Como dije en el primer artículo, es altamente contraproducente sumergir al alumno en un material de nivel superior a aquel en que se encuentra, porque rápidamente sobreviene la frustración; y las canciones son, claramente, un material avanzado. Pero, claro, tentados por una forma “fácil”, una vía “rápida” para aprender inglés, ciertos alumnos reclaman este método, con resultados desastrosos: ni aprendieron inglés, ni entendieron la canción, y se aburrieron de escuchar sesenta mil veces la misma canción en su intento por entender, apenas, la primera frase.

Para finalizar estos tres artículos, entonces, una breve conclusión: cada etapa, cada material, tiene que darse a su tiempo. Hace falta tenerse mucha paciencia para aprender inglés, no porque sea un idioma difícil sino porque debemos replicar un proceso que fue natural en nuestra niñez (el de aprender nuestro idioma materno) cuando somos ya más grandes y tenemos inhibiciones para pronunciar, nos falta tiempo para sentarnos a estudiar y, a veces, ni siquiera nos alcanzan las ganas. Pero les aseguro que este proceso rinde muy buenos frutos; es un proceso, por momentos, de resultados imperceptibles; pero si nos situamos en, por ejemplo, noviembre de un cierto año y nos comparamos con cuánto inglés sabíamos en marzo de ese mismo año, veremos que la diferencia es alentadora y que vale la pena seguir adelante.