Otra frasecita que se oye una y otra vez en programas de televisión, la "comfort zone". ¿Qué es? Es eso que sabés hacer hasta el cansancio, que te sale solo; y cuando salís de ese lugar, te sentís "perdido". Ejemplo: concurso de cocineros amateurs; participante que se las sabe todas en cuanto a cocinar mariscos, pero cuando lo ponen a hacer pastas, ya no se las sabe todas.
Hace un minuto, en mi radio preferida (la única que escucho), la Aspen (FM 102.3), Leo Rodríguez, conductor de "Conexión Aspen", acaba de dar una buena traducción de esta frasecita: "lugar cómodo", que me parece que está muy buena para no repetir una y otra vez la frase "zona de confort", un tanto calcadita del original.
El blog de Luisa Fernanda Lassaque. Una mirada argentina sobre el idioma castellano, el idioma inglés, la traducción de una lengua a otra, la filosofía del lenguaje, el lenguaje de los medios y yerbas anexas
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lunes, 1 de septiembre de 2014
viernes, 29 de agosto de 2014
Versiones más naturales de ciertas frases recurrentes
Me toca traducir ciertas frases como las que detallo a continuación, o las oigo traducidas por colegas:
1) "A force to be reckoned with";
2) "A new found happiness".
La traducción que yo misma he dado o que he oído en algún documental / reality traducido por colegas es:
1) "Una fuerza a ser tenida en cuenta";
2) "Esta nueva felicidad".
Me pregunto si, aun fuera de contexto -pecado capital del buen traductor, pero se me disculpará (porque son las tres de la mañana y estoy como Martin Luther King Jr., "¡tengo un sueño!")- hay alguna frase más natural, que digamos todos los días todos los mortales, para traducirlas con un poco más de originalidad.
Se me ocurre lo siguiente:
1) "(Soy un competidor) de temer / serio / que va en serio";
2) "Esta nueva etapa".
Agrego contexto, ya que hice mi catarsis y me siento más aliviada: la frase número 1) la vi traducida en Master Chef temporada III, en boca de la ganadora, la competidora ciega; también la escuché en boca de Jason Clay Dunn, tatuador concursante de Ink Master temporada III. En ambos casos, se trataba de, como ya dije, competidores de certámenes.
En cuanto a la frase 2), la oí el otro día en un documental del canal Investigation Discovery. La finada -asesinada sin piedad vaya a saber por quién; no vi el programa hasta el final-, luego de vivir una vida de penurias, había enderezado su vida y por eso se hablaba de su "new found happiness". No tiene nada de malo traducir esta frase como "su nueva felicidad", pero ¿no hablamos de "una nueva etapa" cuando se nos termina la época de vacas flacas y empezamos a comer lomo del bueno?
Nada más que una sugerencia. Bah, dos sugerencias.
1) "A force to be reckoned with";
2) "A new found happiness".
La traducción que yo misma he dado o que he oído en algún documental / reality traducido por colegas es:
1) "Una fuerza a ser tenida en cuenta";
2) "Esta nueva felicidad".
Me pregunto si, aun fuera de contexto -pecado capital del buen traductor, pero se me disculpará (porque son las tres de la mañana y estoy como Martin Luther King Jr., "¡tengo un sueño!")- hay alguna frase más natural, que digamos todos los días todos los mortales, para traducirlas con un poco más de originalidad.
Se me ocurre lo siguiente:
1) "(Soy un competidor) de temer / serio / que va en serio";
2) "Esta nueva etapa".
Agrego contexto, ya que hice mi catarsis y me siento más aliviada: la frase número 1) la vi traducida en Master Chef temporada III, en boca de la ganadora, la competidora ciega; también la escuché en boca de Jason Clay Dunn, tatuador concursante de Ink Master temporada III. En ambos casos, se trataba de, como ya dije, competidores de certámenes.
En cuanto a la frase 2), la oí el otro día en un documental del canal Investigation Discovery. La finada -asesinada sin piedad vaya a saber por quién; no vi el programa hasta el final-, luego de vivir una vida de penurias, había enderezado su vida y por eso se hablaba de su "new found happiness". No tiene nada de malo traducir esta frase como "su nueva felicidad", pero ¿no hablamos de "una nueva etapa" cuando se nos termina la época de vacas flacas y empezamos a comer lomo del bueno?
Nada más que una sugerencia. Bah, dos sugerencias.
domingo, 28 de octubre de 2012
Varios lectores en busca de un traductor
Es inevitable que al traducir me pregunte quíén va a leer mi traducción, no solamente como interrogante teórico, sino también como interrogante eminentemente práctico, para determinar algunas estrategias y procedimientos de traducción.
En algunos casos, la respuesta es previsible por lo acotado del destinatario de determinado material; por ejemplo, cuando viene algún cliente que me trae a traducir la declaración jurada de impuestos para presentarla ante la embajada de Estados Unidos o de Gran Bretaña. Otras veces, el destinatario es más amplio e imprevisible, como en el caso del material audiovisual. En este caso, las clases sociales y las extracciones culturales del televidente pueden ser amplias hasta llegar a infinitas combinaciones de capacidad o incapacidad de entender.
En el primer caso, el de la declaración jurada, me llamó la atención la forma diferente en que traduje la sigla A.F.I.P. -que significa "Agencia Federal de Ingresos Públicos" y que para el ámbito federal argentino no es otra cosa que la agencia recaudadora de impuestos- con tres años de intervalo entre una traducción y otra. En el año 2009 traduje A.F.I.P. como "Internal Revenue Office of Argentina (Federal Administration of Public Income), mientras que pocos días atrás, sin mirar esta traducción anterior, traduje la sigla como "Agencia Federal de Ingresos Públicos - Federal Agency for Tax Collection".
El procedimiento común a ambos casos es el de utilizar un doublet, un "doblete", según el Manual de Traducción de Peter Newmark en traducción de Virgilio Moya. En el primer caso, "Federal Administration of Public Income" es la traducción palabra por palabra de AFIP, mientras que con "Internal Revenue Office of Argentina" aplico el procedimiento de equivalente cultural; trato de que el lector, que probablemente sea estadounidense (mi cliente, si bien se radicó en Gran Bretaña, me dijo inicialmente que todo el papelaje era para presentar ante la embajada de EE. UU.), identifique de inmediato de qué se trata la AFIP al presentarle las palabras "Internal Revenue". Es decir, como si el traductor no tuviera poco en qué pensar, además hay que ponerse en el lugar del otro, del lector, para tratar de darle eso que efectivamente pueda entender y hacer que la traducción constituya más que un papel escrito y firmado, más que un servicio a cobrar, una exitosa operación comunicativa.
En el segundo caso, el que traduje hace unos días, lo que hice fue, en primer lugar, desarrollar la sigla "AFIP" en castellano. Aquí también, aparentemente (digo "aparentemente" porque, al final, nunca se sabe), la traducción va a la embajada de EE. UU.; me pareció interesante desarrollar la sigla en castellano porque de un tiempo a esta parte los estadounidenses en general vienen familiarizándose bastante con el castellano y ya no les resulta ajeno. A continuación, fiel a mi oficio, traduzco, pero aplico el procedimiento de equivalente funcional, también enunciado por Peter Newmark, donde le cuento al lector para qué sirve la AFIP; considero que al decirle "mirá, la AFIP levies and collects taxes, and it has federal jurisdiction, and is also an agency" le estoy suministrando la información necesaria para que comprenda acabadamente.
Pero la cuestión es circular y volvemos al principio: yo no sé si el lector de mi traducción sabe castellano o le da por el hígado que su país esté en vías de convertirse en bilingüe; no sé si quien lee es un empleado argentino de la embajada de EE. UU. o un funcionario estadounidense; no sé si lo van a leer acá, en la Argentina, o en EE. UU. Una de mis profesoras del Traductorado, Moira Parga, siempre decía que "uno sabe dónde empieza una traducción, pero nunca dónde termina", y aquí se aplica tal adagio.
Entonces, a una le queda flotando la sensación de que, en definitiva, traduce un poco a ciegas, que genera un documento en cierta forma rudimentario, pobre de información, o por el contrario, cargado de información superflua. Una, en definitiva, cuando entrega a su cliente la traducción firmada, sellada y legalizada, reza para que al tipo le sirva, para que nadie le chille porque "no es clara", "no se entiende", y para que la paloma lleve su mensaje eficazmente. Nada más.
En algunos casos, la respuesta es previsible por lo acotado del destinatario de determinado material; por ejemplo, cuando viene algún cliente que me trae a traducir la declaración jurada de impuestos para presentarla ante la embajada de Estados Unidos o de Gran Bretaña. Otras veces, el destinatario es más amplio e imprevisible, como en el caso del material audiovisual. En este caso, las clases sociales y las extracciones culturales del televidente pueden ser amplias hasta llegar a infinitas combinaciones de capacidad o incapacidad de entender.
En el primer caso, el de la declaración jurada, me llamó la atención la forma diferente en que traduje la sigla A.F.I.P. -que significa "Agencia Federal de Ingresos Públicos" y que para el ámbito federal argentino no es otra cosa que la agencia recaudadora de impuestos- con tres años de intervalo entre una traducción y otra. En el año 2009 traduje A.F.I.P. como "Internal Revenue Office of Argentina (Federal Administration of Public Income), mientras que pocos días atrás, sin mirar esta traducción anterior, traduje la sigla como "Agencia Federal de Ingresos Públicos - Federal Agency for Tax Collection".
El procedimiento común a ambos casos es el de utilizar un doublet, un "doblete", según el Manual de Traducción de Peter Newmark en traducción de Virgilio Moya. En el primer caso, "Federal Administration of Public Income" es la traducción palabra por palabra de AFIP, mientras que con "Internal Revenue Office of Argentina" aplico el procedimiento de equivalente cultural; trato de que el lector, que probablemente sea estadounidense (mi cliente, si bien se radicó en Gran Bretaña, me dijo inicialmente que todo el papelaje era para presentar ante la embajada de EE. UU.), identifique de inmediato de qué se trata la AFIP al presentarle las palabras "Internal Revenue". Es decir, como si el traductor no tuviera poco en qué pensar, además hay que ponerse en el lugar del otro, del lector, para tratar de darle eso que efectivamente pueda entender y hacer que la traducción constituya más que un papel escrito y firmado, más que un servicio a cobrar, una exitosa operación comunicativa.
En el segundo caso, el que traduje hace unos días, lo que hice fue, en primer lugar, desarrollar la sigla "AFIP" en castellano. Aquí también, aparentemente (digo "aparentemente" porque, al final, nunca se sabe), la traducción va a la embajada de EE. UU.; me pareció interesante desarrollar la sigla en castellano porque de un tiempo a esta parte los estadounidenses en general vienen familiarizándose bastante con el castellano y ya no les resulta ajeno. A continuación, fiel a mi oficio, traduzco, pero aplico el procedimiento de equivalente funcional, también enunciado por Peter Newmark, donde le cuento al lector para qué sirve la AFIP; considero que al decirle "mirá, la AFIP levies and collects taxes, and it has federal jurisdiction, and is also an agency" le estoy suministrando la información necesaria para que comprenda acabadamente.
Pero la cuestión es circular y volvemos al principio: yo no sé si el lector de mi traducción sabe castellano o le da por el hígado que su país esté en vías de convertirse en bilingüe; no sé si quien lee es un empleado argentino de la embajada de EE. UU. o un funcionario estadounidense; no sé si lo van a leer acá, en la Argentina, o en EE. UU. Una de mis profesoras del Traductorado, Moira Parga, siempre decía que "uno sabe dónde empieza una traducción, pero nunca dónde termina", y aquí se aplica tal adagio.
Entonces, a una le queda flotando la sensación de que, en definitiva, traduce un poco a ciegas, que genera un documento en cierta forma rudimentario, pobre de información, o por el contrario, cargado de información superflua. Una, en definitiva, cuando entrega a su cliente la traducción firmada, sellada y legalizada, reza para que al tipo le sirva, para que nadie le chille porque "no es clara", "no se entiende", y para que la paloma lleve su mensaje eficazmente. Nada más.
martes, 23 de octubre de 2012
Los límites del castellano neutro
El otro día, un colega traductor de Imagen Satelital -empresa para la que ambos trabajamos-, Miguel Siso Fernández, planteó una interesante cuestión en el grupo cerrado de Facebook por el cual nos comunicamos los traductores que prestamos servicios a la empresa.
La cuestión era la siguiente: tenía que traducir "party bouncer" al castellano neutro. Ya sabemos cómo es la cosa: el castellano neutro, en realidad, es una mezcla aleatoria (es decir, que depende de cada productora o de cada editorial) de vocablos de frecuente uso en México, Venezuela, Colombia, España y, muy pocas veces, Argentina. La finalidad de esta combinación de vocablos y, a veces, formas sintácticas, es promover la comprensión de un texto dado (audiovisual o literario, por ejemplo) en toda Latinoamérica y España.
Lo que planteaba Miguel era que quería traducir "party bouncer" al castellano con el mismo registro informal con que estaba en el original. Personalmente, le comenté que en la versión doblaje de "A Night at the Roxbury" se había traducido "bouncer" como "apagabroncas". Es decir, un "bouncer" o "party bouncer" es el personal de custodia que está en la puerta de un boliche bailable o de una fiesta para 1) no dejar pasar a personas de dudoso aspecto o a personas no invitadas; 2) hacer que cualquier invitado escandaloso se retire de la susodicha fiesta o boliche bailable. Es decir, lo de "apagabroncas" alude al punto 2), pero no exactamente al 1).
Este último punto no importa tanto: sabemos que cuando creamos un rótulo, cuando creamos una denominación, ese rótulo/denominación va a aludir, por lo general, a un aspecto de la cosa descripta. Si podemos con ese rótulo describir la totalidad de las características/aspecto/utilidad de la cosa descripta, bienvenido sea; pero por lo general no se puede abarcar tanto y ser breves a la vez, así que con describir la parte operativa más importante de la cosa descripta basta y sobra.
El problema era el del registro: si un término pertenece al registro informal, es altamente probable que en cada región, en cada país, en cada ciudad y hasta en cada barrio la cosa descripta por ese término sea denominada de manera diferente. Entonces, la cuestión de la neutralidad del castellano se da de patadas con la denominación localista. Quiero decir que es muy difícil ser neutro y encontrar una denominación común para una misma cosa que adopta nombres diferentes en diferentes lugares.
Lo que se nos ocurrió a varios foristas fue que la solución a la traducción de "party bouncer" debía ser un equivalente que, si bien neutro, se escapara del registro informal, para lo cual sugerimos "seguridad", "custodia", "guardia (de seguridad)". La traducción es, más que un juego de apertura de diccionario y de simple reemplazo de palabras, toda una estrategia de criterios que dan paso unos a otros y que jamás son fijos e inamovibles. Me pareció, y se lo comenté a Miguel, que en este caso el criterio que debía primar sobre el de respeto al registro era el de claridad para con el espectador. Era posible que la palabra "apagabroncas" no se entendiera en ciertos lugares hispanoparlantes, pero sí iba a entenderse la palabra "custodia" o "seguridad", con lo cual se iba a cumplir el objetivo último de toda traducción: que el lector la entienda.
La cuestión era la siguiente: tenía que traducir "party bouncer" al castellano neutro. Ya sabemos cómo es la cosa: el castellano neutro, en realidad, es una mezcla aleatoria (es decir, que depende de cada productora o de cada editorial) de vocablos de frecuente uso en México, Venezuela, Colombia, España y, muy pocas veces, Argentina. La finalidad de esta combinación de vocablos y, a veces, formas sintácticas, es promover la comprensión de un texto dado (audiovisual o literario, por ejemplo) en toda Latinoamérica y España.
Lo que planteaba Miguel era que quería traducir "party bouncer" al castellano con el mismo registro informal con que estaba en el original. Personalmente, le comenté que en la versión doblaje de "A Night at the Roxbury" se había traducido "bouncer" como "apagabroncas". Es decir, un "bouncer" o "party bouncer" es el personal de custodia que está en la puerta de un boliche bailable o de una fiesta para 1) no dejar pasar a personas de dudoso aspecto o a personas no invitadas; 2) hacer que cualquier invitado escandaloso se retire de la susodicha fiesta o boliche bailable. Es decir, lo de "apagabroncas" alude al punto 2), pero no exactamente al 1).
Este último punto no importa tanto: sabemos que cuando creamos un rótulo, cuando creamos una denominación, ese rótulo/denominación va a aludir, por lo general, a un aspecto de la cosa descripta. Si podemos con ese rótulo describir la totalidad de las características/aspecto/utilidad de la cosa descripta, bienvenido sea; pero por lo general no se puede abarcar tanto y ser breves a la vez, así que con describir la parte operativa más importante de la cosa descripta basta y sobra.
El problema era el del registro: si un término pertenece al registro informal, es altamente probable que en cada región, en cada país, en cada ciudad y hasta en cada barrio la cosa descripta por ese término sea denominada de manera diferente. Entonces, la cuestión de la neutralidad del castellano se da de patadas con la denominación localista. Quiero decir que es muy difícil ser neutro y encontrar una denominación común para una misma cosa que adopta nombres diferentes en diferentes lugares.
Lo que se nos ocurrió a varios foristas fue que la solución a la traducción de "party bouncer" debía ser un equivalente que, si bien neutro, se escapara del registro informal, para lo cual sugerimos "seguridad", "custodia", "guardia (de seguridad)". La traducción es, más que un juego de apertura de diccionario y de simple reemplazo de palabras, toda una estrategia de criterios que dan paso unos a otros y que jamás son fijos e inamovibles. Me pareció, y se lo comenté a Miguel, que en este caso el criterio que debía primar sobre el de respeto al registro era el de claridad para con el espectador. Era posible que la palabra "apagabroncas" no se entendiera en ciertos lugares hispanoparlantes, pero sí iba a entenderse la palabra "custodia" o "seguridad", con lo cual se iba a cumplir el objetivo último de toda traducción: que el lector la entienda.
miércoles, 3 de octubre de 2012
La informática aplicada a la traducción ("Persigue Manhattan")
Estoy traduciendo un libro sobre la época de Juan Manuel de Rosas. Cada vez que pongo "Rosas" y a continuación el verbo en singular, el programa Word "chilla" y bajo el verbo en singular coloca una vistosa viborita verde, señal inequívoca de un error gramatical (en este caso, de concordancia).
Esto me hace acordar de una anécdota que nos contó una vez una de mis profesoras del Traductorado, Moira Parga: estaba corrigiendo una traducción que se había hecho con un programa traductor. Aparecía a cada rato algo extraño, la frase "Persigue Manhattan". Sucede que el programa traductor había traducido el nombre del banco Chase Manhattan, lo había llamado "Persigue Manhattan", y quien había operado el programa traductor había dejado pasar el error.
Esto me hace acordar de una anécdota que nos contó una vez una de mis profesoras del Traductorado, Moira Parga: estaba corrigiendo una traducción que se había hecho con un programa traductor. Aparecía a cada rato algo extraño, la frase "Persigue Manhattan". Sucede que el programa traductor había traducido el nombre del banco Chase Manhattan, lo había llamado "Persigue Manhattan", y quien había operado el programa traductor había dejado pasar el error.
sábado, 22 de septiembre de 2012
La traducción del verbo "substitute"
Tomemos el siguiente párrafo:
Early in the Middle
Ages, when migrants from southern Spain began to appear to be the solution to
the constant scarcity of labor in the north, feudal lords or their representatives
traveled to inland Spain in search of laborers. The consolidation of an annual
migratory flow within the country, from south to north, provided feudal lords with
the possibility of substituting southern migrants for temporary, undependable local
workers.
El verbo "substitute" es bien taimado porque se
parece mucho a nuestro verbo castellano "sustituir". Según el Oxford Advanced Learner's Dictionary, significa
"to take the place of sth else; to use sb/sth instead of sb/sth else".
El
mismo diccionario afirma que se lo utiliza con las preoposiciones
"for" "with" y "by" en las siguientes
combinaciones:
To substitute A for B
To substitute B
with/by A
To substitute for sb/sth
Les muestro dos ejemplos tomados del mismo diccionario:
1) Margarine can be substituted for butter in this recipe
= Se puede usar margarina en lugar de manteca en esta receta.
Es decir, aquí hay una sustitución, claro está; pero lo
que se está diciendo en la oración original es: "la receta original lleva
manteca, pero si usted no tiene, use margarina". Es decir, "substitute",
aquí, no debe traducirse como "sustituir" (aunque subyazca un
concepto de sustitución en la oración), sino como "poner".
2) Butter can be substituted with margarine in this
recipe = En esta receta, la manteca puede sustituirse por margarina.
Aquí sí el verbo "substitute" cumple igual
funcionalidad que el verbo "sustituir" en castellano.
En ambos casos estoy diciendo lo mismo: hay una
sustitución. A lo que hay que prestar atención —porque se corre el riesgo de
decir lo contrario— es qué reemplaza/sustituye a qué.
En el párrafo del comienzo, la forma de traducir "substitute"
es la número 1); por decirlo de una forma grosera, en el proceso de
sustitución, nos quedamos con los "southern migrants" y dejamos de
lado a los "local workers".
Si traducimos este
fragmento:
[...] provided feudal
lords with the possibility of substituting southern migrants for temporary,
undependable local workers.
de la siguiente manera:
[...] brindaban a los señores feudales la posibilidad de
sustituir a los migrantes del sur por trabajadores locales, temporarios y poco
confiables.
estoy diciendo exactamente lo contrario de lo que dice el
original. Ojo.
domingo, 16 de septiembre de 2012
"With a vengeance"
La palabra "vengeance", por sí misma, tiene por equivalente palabras castellanas como "venganza". "Vengeance" es sinónimo de "payback" o "revenge".
Sin embargo, si le agregamos el inocente condimento de la preposición "with" y el artículo indefinido "a", la cosa cambia bastante: la expresión completa "with a vengeance" significa lo que en Buenos Aires decimos "con toda la furia", y de un modo más neutro, "con ímpetu", "con gran energía".
Es una expresión que me tocó traducir en un libro que traduje para Distribuidora Lumen y, que yo sepa, todavía no se publicó. Una lástima; es un libro interesantísimo en el que se comparan la vida de Jesús y la de Ghandi. A principio, sí, metí la pata y la traduje en forma literal; pero leyendo de nuevo el párrafo, lo de "venganza" no cerraba con el bueno de Ghandi, y mucho menos con Jesús. Y entonces fue cuando aprendí a desconfiar sanamente de las palabras y más todavía de ciertas combinaciones que, como la sandía y el vino o la cerveza y el vino, pueden hacernos "pupa".
Sin embargo, si le agregamos el inocente condimento de la preposición "with" y el artículo indefinido "a", la cosa cambia bastante: la expresión completa "with a vengeance" significa lo que en Buenos Aires decimos "con toda la furia", y de un modo más neutro, "con ímpetu", "con gran energía".
Es una expresión que me tocó traducir en un libro que traduje para Distribuidora Lumen y, que yo sepa, todavía no se publicó. Una lástima; es un libro interesantísimo en el que se comparan la vida de Jesús y la de Ghandi. A principio, sí, metí la pata y la traduje en forma literal; pero leyendo de nuevo el párrafo, lo de "venganza" no cerraba con el bueno de Ghandi, y mucho menos con Jesús. Y entonces fue cuando aprendí a desconfiar sanamente de las palabras y más todavía de ciertas combinaciones que, como la sandía y el vino o la cerveza y el vino, pueden hacernos "pupa".
Imprecisiones necesarias
Hay ciertas ocasiones en que alguna imprecisión es necesaria en aras de obtener un objetivo supremo, cual es la comprensión del lector.
Pequeño ejemplo que me tocó protagonizar el otro día, y que vi confirmado en dos películas esta mismísima tarde: la palabra "tiempo". Se trata de una palabra ambigua porque implica, por un lado, "eso marcado por el reloj o el calendario", y por otro lado es el estado atmosférico de un área geográfica en un momento dado.
Sucede que si la palabra en inglés es "wheather" y la traducimos como "tiempo", puede darse el caso -sobre todo en traducción audiovisual- de que esa segunda acepción se tome por la primera. En ese caso, lo que personalmente hago es estirar un poquito el significado de "tiempo" en tanto estado meteorológico y traduzco "wheather" como "clima".
Hablo de "estirar el significado" porque "clima" tiene un sentido definido: se trata del patrón meteorológico/atmosférico predominante o permanente de una zona geográfica. Es decir: Buenos Aires es una ciudad predominantemente húmeda (no hay planchita para el pelo que te alcance); ése sería el clima de Buenos Aires; pero si tenemos una semana de tiempo seco, ese "tiempo", ese estado atmosférico, es, precisamente, el "tiempo", un estado transitorio y contingente dentro del patrón meteorológico permanente.
Les dije que vi utilizado el mismo procedimiento en dos películas, esta misma tarde: lo vi en "Groundhog Day", retitulada por estas tierras como "Hechizo de tiempo" (en este caso, tomado en el sentido de "lo marcado por el reloj o el calendario"), película con Bill Murray y Andie McDowell, y en "Pacto de justicia", con Kevin Costner y Robert Duvall, cuyo título original es "Open Range".
Y si bien en el título "Hechizo del tiempo" se alude a "tiempo" en tanto "lo marcado por el reloj o el calendario", el gran factor que en la película impide que Bill Murray salga del pueblo de Punxutawney es una bruta tormenta de nieve. En "Open Range" lo que cae es tremendo chaparrón.
¿Traidora? No me siento así para nada. Sí imprecisa, pero como dije antes: la comprensión del lector/espectador ante todo. Si no, ¿para qué me gasto?
Pequeño ejemplo que me tocó protagonizar el otro día, y que vi confirmado en dos películas esta mismísima tarde: la palabra "tiempo". Se trata de una palabra ambigua porque implica, por un lado, "eso marcado por el reloj o el calendario", y por otro lado es el estado atmosférico de un área geográfica en un momento dado.
Sucede que si la palabra en inglés es "wheather" y la traducimos como "tiempo", puede darse el caso -sobre todo en traducción audiovisual- de que esa segunda acepción se tome por la primera. En ese caso, lo que personalmente hago es estirar un poquito el significado de "tiempo" en tanto estado meteorológico y traduzco "wheather" como "clima".
Hablo de "estirar el significado" porque "clima" tiene un sentido definido: se trata del patrón meteorológico/atmosférico predominante o permanente de una zona geográfica. Es decir: Buenos Aires es una ciudad predominantemente húmeda (no hay planchita para el pelo que te alcance); ése sería el clima de Buenos Aires; pero si tenemos una semana de tiempo seco, ese "tiempo", ese estado atmosférico, es, precisamente, el "tiempo", un estado transitorio y contingente dentro del patrón meteorológico permanente.
Les dije que vi utilizado el mismo procedimiento en dos películas, esta misma tarde: lo vi en "Groundhog Day", retitulada por estas tierras como "Hechizo de tiempo" (en este caso, tomado en el sentido de "lo marcado por el reloj o el calendario"), película con Bill Murray y Andie McDowell, y en "Pacto de justicia", con Kevin Costner y Robert Duvall, cuyo título original es "Open Range".
Y si bien en el título "Hechizo del tiempo" se alude a "tiempo" en tanto "lo marcado por el reloj o el calendario", el gran factor que en la película impide que Bill Murray salga del pueblo de Punxutawney es una bruta tormenta de nieve. En "Open Range" lo que cae es tremendo chaparrón.
¿Traidora? No me siento así para nada. Sí imprecisa, pero como dije antes: la comprensión del lector/espectador ante todo. Si no, ¿para qué me gasto?
sábado, 15 de septiembre de 2012
"Vigilante" y "bland" como falsos cognados inglés-castellano
El de los falsos cognados es un tema que vengo tratando
desde hace tiempo, no solamente en este blog, sino también a través de dos
diccionarios que tengo publicados como libros electrónicos en Internet (en mi
sitio personal, www.avlt.com.ar y en varios
sitios de libros gratuitos).
El problema más importante que noto en cuanto al uso de
falsos cognados es el siguiente: el traductor que cae en la trampa que plantea
el falso cognado se deja cegar por el parecido entre la palabra inglesa y la
castellana porque no abre el diccionario. Así de sencillo. En lugar de
verificar si realmente ambas palabras significan lo mismo, no: mete acelerador
a fondo y pone lo que, en mayor o menor medida, son barbaridades.
Dos ejemplos tomado (cuándo no) de la televisión. Serie
interesantísima del canal Film&Arts, policial. Un personaje le dice a otro
que si ejecuta por su cuenta al delincuente, no será un policía, sino un "vigilante"
(pronúnciese esta palabra en inglés). Y el traductor lo tradujo, así nomás,
como "vigilante" (pronúnciese esta palabra en castellano).
En inglés, un "vigilante" es lo que en
castellano conocemos como un "justiciero por mano propia", mientras
que, en la Argentina, "vigilante" es una denominación bastante
anticuada para el policía. Es decir, como casi siempre, usamos mal un falso
cognado y estamos diciendo lo contrario de lo que debería decirse.
Otro ejemplo es el siguiente: programa de concurso de
aspirantes a cocineros. Uno de los jueces le dice a uno de los participantes:
"Your mashed potatoes are bland". ¿Qué traduce el traductor o la
traductora? "Tu puré está blando". No, señores. Vean qué significa
"bland" en mi Diccionario Crítico Lassaque de Falsos Cognados. La palabra
"bland" no tiene nada que ver con lo espeso o blando de un cuerpo.
Pero no conforme con eso, el juez sigue con su diatriba contra el participante
y le dice por lo menos tres veces que otra participante "condimentó mucho
mejor su plato". Claro, porque "bland" significa "soso, sin
gusto, sin sabor, sin sazón".
Podrá parecer una tontería, pero creo cada vez con más
firmeza que para ser un buen traductor no solamente hay que abrir diccionarios,
sino que hay que razonar. En este caso, habría que preguntarse cuál es la relación
entre la palabra "bland" y la alusión que de inmediato hace el juez a
la sazón de otro plato. Salvo que el juez del programa de concursos esté
borracho o loco, la coherencia es lo que predomina en su discurso.
Pero además de diccionarios y razonamiento, hay que tener
un poco de intuición. Si traduje "el puré está blando" y de lo que se
está hablando es del condimento, claramente algo falla con el par de voces
"bland/blando". Y allí volvemos al comienzo: hay que abrir el
diccionario y volver a leer definiciones, porque si dejo la palabra
"blando", tan campante, algo, como traductor, estoy haciendo mal.
sábado, 8 de septiembre de 2012
La tentación de usar el "color local"
A raíz del artículo de anteayer sobre el detalle y la
generalidad en la traducción, me escribió Peonia Kempenich, de uno de los foros
de LinkedIn, con la siguiente inquietud, que me parece muy interesante:
ABRO CITA
Quisiera preguntarte si ¿alguna vez has caído en la
tentación de dejar algún término en tu habla materna? Al margen de lo que te
pidan las productoras, has sentido ese deseo de imprimir color a tus
traducciones y, técnica aparte, has optado por usar tus propias palabras (no
neutralizarlas). En ocasiones, debo confesar, lo he hecho. No me refiero a una
decisión arbitraria sino razonada, bien pensada, porque a veces la neutralidad
del español no me permite expresar lo que mi habla puede en su lugar, ¿me
explico? Y me refiero a la traducción de literatura, películas, no cuestiones
técnicas.
CIERRO CITA
Les hago extensiva a mis lectores mi respuesta:
ABRO CITA
No, no caigo en la tentación de dejar algún término que no
esté en castellano neutro porque 1) trabajamos con un glosario que hay que
respetar y 2) luego de mi trabajo viene el de la correctora de estilo, que se
ocupa de neutralizar. Eso, en cuanto a las productoras de programas de cable.
Pero en este momento estoy traduciendo un libro del inglés al castellano, de un
historiador argentino que vive y trabaja en Estados Unidos, y ahí sí, algunos
términos los neutralizo (no uso la palabra "diario", que es la palabra
que usamos en la Argentina para periódico, sino que uso la palabra
"periódico", ni uso "aviso", sino que utilizo
"anuncio"), y otros no porque tienen que ver con el tema mismo del
libro, que es el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Cuando se mencionan
artículos autóctonos (mate, asado, cintillo, espuelas, estancia, chacra) o
cuando se mencionan ocupaciones u oficios (ama de leche, por ejemplo), allí
estoy obligada a mencionar el nombre argentino. Si me da la impresión de que el
lector latinoamericano o español no va a entenderlos, les pongo una glosa, una
breve explicación entre paréntesis, sin nota de traductor. Por ejemplo,
"... los paisanos se reunían en la pulpería (tienda donde se vendían
artículos varios y se servían bebidas alcohólicas)".
CIERRO CITA
Aclaro algo que me olvidé de decirle a Peonia: la idea de neutralizar algunas palabras en la traducción del libro surge de la necesidad que tiene la editorial de poder comercializar el libro en toda América Latina, España y cuanta jurisdicción hispanoparlante raye. Por lo tanto, lo que no ataña estrictamente al tema del libro y convenga neutralizar, pues allí vamos. Se usa el neutro.
A propósito, el libro que estoy traduciendo es súper
interesante. Cruzo los dedos para pronto poder verlo publicado y así poder hablar de él. Por
ahora, secreto entre el cliente y una servidora, como corresponde.
Los nuevos términos del Código Civil
El Código Civil argentino se encuentra actualmente
en proceso de reforma. Los siguientes son algunos adelantos de cuáles podrían
ser los nuevos nombres, a partir de dicha reforma, de ciertos institutos ya
conocidos.
Me parece interesante sobre todo para traductores
jurídicos, y mucho más para traductores especializados en Derecho de Familia y
Derecho Sucesorio.
Madre y
padre: ahora, progenitores (no se hace distinción de sexo porque pueden ser dos
hombres o dos mujeres)
Medio
hermano: ahora, hermano unilateral
Padrastro:
ahora, padre afín
Patria
potestad: ahora, responsabilidad parental
Tenencia
de hijos: convivencia
Régimen
de visitas: comunicación parental
Concubinato:
unión convivencial
Convenio
de tenencia, alimentos y bienes: ahora, convenio regulador
Hijos
menores: ahora, niñas, niños y adolescentes
Menores
con madurez: adolescentes de 13 a 18 años
Por supuesto, la validez de estas voces está sujeta a la sanción definitiva del nuevo Código, y es sólo una muestra preliminar de los términos que se vienen barajando. Habrá que esperar a un nuevo adelanto de lo que se está discutiendo en la comisión reformadora y, claro está, habrá que esperar al nuevo Código.
Extraje esta información del boletín semanal de la
Dra. Mirta Núñez, abogada especializada en Derecho de Familia y Planificación
Sucesoria. Pueden encontrarla en su sitio de Internet, www.mirta-nunez.com.ar.
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