En Buenos Aires, los porteños llamamos "confitería" a 1) aquel comercio donde se comercializan confituras; es decir, donde compro confituras para llevar a mi casa o alguna otra parte, y consumir allí; o a 2) aquel comercio donde también se venden confituras pero se pueden consumir en el lugar, sentados en sillas y arrimados a mesitas. En estos últimos lugares también se expenden bebidas tales como café, té, mate cocido, café con leche, mate cebado y, a veces, hasta gaseosas; todas estas bebidas acompañan las susodichas confituras.
En aproximadamente las últimas dos décadas se hizo cada vez más habitual el siguiente caso: confitería (o panadería) (*) del estilo del caso 1) anterior, que cuenta en su local de ventas con suficiente espacio, coloca una serie de las mencionadas mesitas y sillas, agrega a sus instalaciones una cafetera y organiza lo que definimos en el punto 2) anterior. Este tipo de casos presenta la ventaja siguiente: si uno es cliente de determinada confitería (o panadería) (*), y gusta mucho de las confituras que se confeccionan en dicho lugar, tiene la posibilidad de consumirlas allí mismo, casi siempre, con una infusión; la ventaja, a mi juicio, consiste en que uno, a veces, tiene ganas de desayunar afuera, no en casa, y este tipo de locales reúnen el producto que uno prefiere con el estar fuera de casa, no tener que lavar la taza y el platito después de desayunar y, de alguna forma, romper lo que puede ser una rutina, la del desayuno.
Cuando llamo la atención con el signo (*) es por lo siguiente: en Buenos Aires, las panaderías, lugares donde se elabora y/o vende pan, también venden confituras. Las confituras más populares entre los porteños (y también entre los habitantes de buena parte de la Argentina) son las facturas (medialunas, miguelitos, berlinesas, pan de leche, entre otras), pero en toda buena panadería-confitería pueden encontrarse también tortas, tartas dulces y saladas, sándwiches de miga, por ejemplo, y para fin de año, el pan dulce casero. Es frecuente que cada panadería-confitería tenga su especialidad en uno o varios de estos rubros, que uno va descubriendo a medida que se hace cliente.
El blog de Luisa Fernanda Lassaque. Una mirada argentina sobre el idioma castellano, el idioma inglés, la traducción de una lengua a otra, la filosofía del lenguaje, el lenguaje de los medios y yerbas anexas
Mostrando entradas con la etiqueta El DAAL (Diccionario Arbitrario y Afectivo Lassaque). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El DAAL (Diccionario Arbitrario y Afectivo Lassaque). Mostrar todas las entradas
sábado, 2 de noviembre de 2013
viernes, 21 de septiembre de 2012
Cuánto nos gustan las cosas
Sobre todo cuando se trata de comidas, pero también con referencia a otras cuestiones, los porteños utilizamos algunas expresiones que manifiestan esa aprobación y ese deleite por algo que nos gusta, que se ve bien, que nos satisface.
He aquí un brevísimo catálogo, nada más que una muestra (es decir, hay otras expresiones), de esas expresiones laudatorias:
"Es un espectáculo".
"Es de película".
Y ya que últimamente estamos los porteños atravesando un revival de las recetas de Doña Petrona, recordemos la expresión "es un poema".
La expresión "es de película" es un poco anticuada. Yo la recuerdo de los años 70, cuando yo era chica. Pero todo vuelve, así que por eso la rescato.
He aquí un brevísimo catálogo, nada más que una muestra (es decir, hay otras expresiones), de esas expresiones laudatorias:
"Es un espectáculo".
"Es de película".
Y ya que últimamente estamos los porteños atravesando un revival de las recetas de Doña Petrona, recordemos la expresión "es un poema".
La expresión "es de película" es un poco anticuada. Yo la recuerdo de los años 70, cuando yo era chica. Pero todo vuelve, así que por eso la rescato.
martes, 24 de julio de 2012
Viejo
El adjetivo sustantivado "viejo" (o "vieja") se utiliza en la ciudad de Buenos Aires, alrededores, y supongo que en gran parte de la Argentina para denotar al propio padre o a la propia madre, o al padre o madre de otra persona. Su connotación es esencialmente cariñosa.
Hay una fábrica de pastas cercana a mi casa, "La vera pasta", cuyo lema es "La pastasciutta que mangia il mio vecchio". Aquí vemos un error de traducción producido por una literalidad inadecuada; se tradujo palabra por palabra sin tomar en cuenta el factor cultural: en la Argentina, la palabra "viejo" es sinónimo cariñoso de "padre"; en el idioma italiano, no. Podemos usar "babbo", pero no "vecchio"; "vecchio", en este caso, no quiere decir nada en el peor de los casos, y en el mejor y más benévolo de los casos, se trata de una oración trunca: "La pastasciutta que mangia il mio vecchio babbo".
Y no voy a dejar de repetirlo: traducir parece fácil, pero no lo es. Busque a un traductor profesional que lo asesore...
Estar en la pomada
La expresión idiomática "estar en la pomada" data, según recuerdan mis cuarenta y siete años, de los años setenta. Seguramente data de mucho antes. Significa "estar en pleno conocimiento de algo", "conocer algo en profundidad", "estar 'empapado' de cierto conocimiento".
viernes, 20 de julio de 2012
Jarabotina
Otra palabra que utilizaba mi viejo como sinónimo de "quilombo" o "despelote"; es decir, como sinónimo de la palabra "lío", pero bastante más grave.
La frase completa era "se armó flor de jarabotina".
La frase completa era "se armó flor de jarabotina".
Tornillo
"Tornillo" era la palabra que usaba mi papá para decir "frío", pero no cualquier frío: el frío con viento. "Hace un tornillo bárbaro", o "hace un tornillo...", con esos puntos suspensivos bien marcados, eran sus frases cuando aludía al frío.
Otra palabra que tiene que ver con frío y con corrientes de aire es "chiflete". Ésta es una palabra argentina; en algún capítulos de Los Simpson oí que algún personaje decía "chiflón", pero, según sé, en la Argentina decimos "chiflete". Se trata de una brisita leve pero persistente -fría, claro- que entra por la rendija formada por una puerta y su marco, o por las tablitas de las persianas, o por la rendija formada también por una ventana y su marco, o entre dos hojas de la ventana.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Las comparaciones siempre son odiosas
O tal vez no siempre. Hay comparaciones simpáticas, y se logran principalmente gracias a dos procedimientos: el símil y la metáfora. La diferencia entre estos dos tropos (figuras estilísticas) es que para el símil vamos a realizar la comparación mediante alguna palabrita que cumpla dicha función. En general, esas palabritas son las conjunciones "como" o "cual", esta última de menor uso en el Río de la Plata. Un ejemplo de símil es "tu cabello es como el oro".
En el caso de la metáfora, no vamos a encontrar esas conjunciones, sino que la identidad que se pretende establecer entre dos cosas será de carácter tácito. Siguiendo con el ejemplo anterior, su expresión con una metáfora sería "el oro de tus cabellos". Todo esto para decir que la chica es rubia.
Fuera del ámbito de la poesía también hay símiles y metáforas, claro que sí. En el castellano rioplatense las tenemos a cada paso; por ejemplo, cuando se decía, en los años setenta, "este tipo es un queso" para decir que ese sujeto era un inútil, que no servía para nada. Otras dos metáforas setentosas (y creo que también sesentosas) tenían que ver con los autos: "este auto es una batata" o "este auto es una albóndiga", para dar a entender que el auto en cuestión funcionaba mal, era lento o era viejo.
Y algunos símiles más actuales son "tener menos onda que melena de chino" y "ser más peligroso que piraña de inodoro". Y cuando me acuerde de alguna otra de estas figuras retóricas de entrecasa, vuelvo a la carga.
En el caso de la metáfora, no vamos a encontrar esas conjunciones, sino que la identidad que se pretende establecer entre dos cosas será de carácter tácito. Siguiendo con el ejemplo anterior, su expresión con una metáfora sería "el oro de tus cabellos". Todo esto para decir que la chica es rubia.
Fuera del ámbito de la poesía también hay símiles y metáforas, claro que sí. En el castellano rioplatense las tenemos a cada paso; por ejemplo, cuando se decía, en los años setenta, "este tipo es un queso" para decir que ese sujeto era un inútil, que no servía para nada. Otras dos metáforas setentosas (y creo que también sesentosas) tenían que ver con los autos: "este auto es una batata" o "este auto es una albóndiga", para dar a entender que el auto en cuestión funcionaba mal, era lento o era viejo.
Y algunos símiles más actuales son "tener menos onda que melena de chino" y "ser más peligroso que piraña de inodoro". Y cuando me acuerde de alguna otra de estas figuras retóricas de entrecasa, vuelvo a la carga.
viernes, 16 de septiembre de 2011
La palabrita tontuela
Desde hace tiempo me ronda una palabrita, un verbo, "reinventarse". Palabrita rara y sospechosa. La usa el periodismo, en general, y, claro, luego se nos pega a los demás. Suena a plástico, a cosa artificiosa, y puede ser que con este sentido esté bien aplicada, sobre todo a cierta gente que necesite mostrar un afuera nuevo para seguir vendiendo pompas de jabón.
Sin embargo, veo que en ocasiones se la utiliza cuando una persona evoluciona, mejora, cambia gracias al esfuerzo. A la persona que descubre una nueva vocación, o que comienza a desarrollar una faceta que tenía poco explorada también se le suele decir que "se reinventó".
Me parece injusto. Me parece tonto. Me parece que la noble acción de enriquecerse espiritualmente visitando y desarrollando esas partes olvidadas de la propia personalidad no merecen un verbo tan superficial.
Sin embargo, veo que en ocasiones se la utiliza cuando una persona evoluciona, mejora, cambia gracias al esfuerzo. A la persona que descubre una nueva vocación, o que comienza a desarrollar una faceta que tenía poco explorada también se le suele decir que "se reinventó".
Me parece injusto. Me parece tonto. Me parece que la noble acción de enriquecerse espiritualmente visitando y desarrollando esas partes olvidadas de la propia personalidad no merecen un verbo tan superficial.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Desmovilización
Encuentro en el diccionario "Clave" -un diccionario de idioma castellano que compré usado pero en buen estado en la librería de viejo de Calderón de la Barca y Jonte- la definición de la palabra "desmovilizar" y de "desmovilización"; respectivamente, "parar una movilización" y "fin de una movilización". Los ejemplos que presenta el diccionario son los siguientes, también respectivamente: "Al llegar a un acuerdo salarial, los huelguistas se han desmovilizado" y "Al terminar la guerra se produjo la desmovilización de miles de soldados".
Me parece oportuno agregar que en la Argentina se habló mucho de "desmovilización" del movimiento obrero durante la década de 1990 con el siguiente sentido: habiendo motivos para reclamarle al gobierno que cumpliera con ciertas condiciones básicas -fuentes de trabajo, salarios dignos, obras sociales que cumplieran su función, sindicatos fieles a los intereses de los trabajadores y no del presidente de turno-, ese reclamo no se efectuaba. Los motivos figuran en cualquier libro de historia; sería superfluo que yo los mencionara aquí. Lo que sí me interesa mencionar es que "desmovilización" también significa "parálisis", "el silencio de las masas populares cuando correspondería que hicieran oír su voz".
Me parece oportuno agregar que en la Argentina se habló mucho de "desmovilización" del movimiento obrero durante la década de 1990 con el siguiente sentido: habiendo motivos para reclamarle al gobierno que cumpliera con ciertas condiciones básicas -fuentes de trabajo, salarios dignos, obras sociales que cumplieran su función, sindicatos fieles a los intereses de los trabajadores y no del presidente de turno-, ese reclamo no se efectuaba. Los motivos figuran en cualquier libro de historia; sería superfluo que yo los mencionara aquí. Lo que sí me interesa mencionar es que "desmovilización" también significa "parálisis", "el silencio de las masas populares cuando correspondería que hicieran oír su voz".
miércoles, 24 de agosto de 2011
As we speak
El idioma inglés tiene ciertas frasecitas que le son características y que le confieren el sello personal que, por otra parte, tienen todos los idiomas. Una de esas frasecitas es "as we speak", que suele decirse para enfatizar que, "mientras estamos aquí, cómodos, yo disertando y ustedes escuchando, en otra parte del mundo sucede algo espantoso".
Más de una vez vi que el traductor de turno tradujo la frase en forma literal, "mientras estamos hablando". Perfecto. Es una traducción que refleja fielmente el original, es directa, fácil de entender, pero ¿es idiomática? ¿Se nos habría ocurrido decir "mientras estamos hablando" en nuestra vida cotidiana, si no supiéramos inglés, si no supiéramos que existe dicha locución en inglés?
Yo tengo esa manía: que todo lo que traduzco, siempre y cuando los hados del original así lo dicten, suene tan autóctono, tan castellano argentino y natural como sea posible, que el fruto de mi teclado no "huela a traducción". Creo que en este caso con un sencillo "en este preciso momento" estamos más que bien.
Otro tanto sucede con expresiones como "¿qué parte de (tal palabra o de tal frase) no entendiste? Se trata también de una frase adoptada por el castellano argentino y calcada del inglés. En la misma situación, lo que me decía mi viejo era "¿en qué idioma querés que te lo explique?" o bien "¿necesitás un folleto explicativo para entenderlo?". Y un profesor mío, en vena parecida, solía decirnos: "Más claro, échele lavandina".
En fin, hasta aquí un minúsculo repertorio de frases que significaron algo para mí (y todavía significan), pero se trata de una cuestión personal. La lengua cambia, pero también estamos los que nos resistimos a la "refrescadita" y nos gusta lucir las arrugas que nos regala el tiempo.
¿Más información sobre Luisa Fernanda Lassaque? http://www.avlt.com.ar/
Más de una vez vi que el traductor de turno tradujo la frase en forma literal, "mientras estamos hablando". Perfecto. Es una traducción que refleja fielmente el original, es directa, fácil de entender, pero ¿es idiomática? ¿Se nos habría ocurrido decir "mientras estamos hablando" en nuestra vida cotidiana, si no supiéramos inglés, si no supiéramos que existe dicha locución en inglés?
Yo tengo esa manía: que todo lo que traduzco, siempre y cuando los hados del original así lo dicten, suene tan autóctono, tan castellano argentino y natural como sea posible, que el fruto de mi teclado no "huela a traducción". Creo que en este caso con un sencillo "en este preciso momento" estamos más que bien.
Otro tanto sucede con expresiones como "¿qué parte de (tal palabra o de tal frase) no entendiste? Se trata también de una frase adoptada por el castellano argentino y calcada del inglés. En la misma situación, lo que me decía mi viejo era "¿en qué idioma querés que te lo explique?" o bien "¿necesitás un folleto explicativo para entenderlo?". Y un profesor mío, en vena parecida, solía decirnos: "Más claro, échele lavandina".
En fin, hasta aquí un minúsculo repertorio de frases que significaron algo para mí (y todavía significan), pero se trata de una cuestión personal. La lengua cambia, pero también estamos los que nos resistimos a la "refrescadita" y nos gusta lucir las arrugas que nos regala el tiempo.
¿Más información sobre Luisa Fernanda Lassaque? http://www.avlt.com.ar/
lunes, 6 de junio de 2011
Contagiada y sin vacuna
Ayer estábamos almorzando con mi marido mientras mirábamos la tele. El programa elegido era "Videos divertidos de Animal Planet" y en pantalla se veía un perrito subido a una especie de bandeja de plástico que flotaba en una bañera. En la misma bandeja había un patito... de goma, amarillito, bonito, con unos anteojitos negros que daban ganas de comérselo a besos (no sé ese patito, pero conozco muchos patitos de goma que al apretarlos hacen "¡cuá!", lo cual los hace mucho más simpáticos).
Pero claro, usuaria como soy del castellano neutro, no dije "patito de goma", que es lo habitual en Buenos Aires (y, me atrevería a decir, en toda la Argentina), sino que dije "patito de hule". Es decir, ya estoy contagiada y creo que no hay vacuna.
No sé si los porteños (y los argentinos en general) seguimos usando la palabra "hule". Yo la oía muchísimo en mi familia cuando era yo una infante, en las décadas del sesenta y del setenta, porque eran muy habituales en las familias como la mía, de clase media-media-requetemedia, que el mantel de la mesa fuera de hule, ese material plástico que se limpia con una pasada de trapo, que te evita tener que lavar el mantel de tela, que tiene un olor fuerte y característico (a hule) y que se solía vender con la marca Plavinil.
En realidad, no sé si los porteños seguimos usando manteles, por empezar. La cuestión es que para los porteños, los patitos que nos llevamos a la bañera para amenizar la sesión de higiene persona siempre fueron de goma, no de hule, porque el hule se relacionaba en nuestras cabezas con un plástico plano y antipático (por el olor y porque el calor del verano lo ponía pegajoso) que se colocaba bajo el plato de comida.
Pero claro, usuaria como soy del castellano neutro, no dije "patito de goma", que es lo habitual en Buenos Aires (y, me atrevería a decir, en toda la Argentina), sino que dije "patito de hule". Es decir, ya estoy contagiada y creo que no hay vacuna.
No sé si los porteños (y los argentinos en general) seguimos usando la palabra "hule". Yo la oía muchísimo en mi familia cuando era yo una infante, en las décadas del sesenta y del setenta, porque eran muy habituales en las familias como la mía, de clase media-media-requetemedia, que el mantel de la mesa fuera de hule, ese material plástico que se limpia con una pasada de trapo, que te evita tener que lavar el mantel de tela, que tiene un olor fuerte y característico (a hule) y que se solía vender con la marca Plavinil.
En realidad, no sé si los porteños seguimos usando manteles, por empezar. La cuestión es que para los porteños, los patitos que nos llevamos a la bañera para amenizar la sesión de higiene persona siempre fueron de goma, no de hule, porque el hule se relacionaba en nuestras cabezas con un plástico plano y antipático (por el olor y porque el calor del verano lo ponía pegajoso) que se colocaba bajo el plato de comida.
domingo, 5 de junio de 2011
Cajas destempladas
La expresión "sacar a alguien con cajas destempladas" significa echar a alguien violentamente de algún lado. Esta expresión figura en el María Moliner y difícilmente se la oiga decir en Buenos Aires (alguna vez se la oí decir a mi vieja en vena humorística); pero sí se utiliza el verbo "fletar" o "rajar" para indicar la salida violenta y apurada (en neutro, apresurada) de algo o alguien. Ejemplos: a mi marido y yo, sin ser obsesivos del orden ni de la limpieza, nos gusta tener la casa libre de cachivaches y objetos que ya no nos sirven. La respuesta típica a la pregunta "¿Qué hacemos con esto, que ya no usamos?" es: "Lo fletamos".
"Fletar" no es un verbo que se utilice en imperativo aplicado a personas, a diferencia del verbo "rajar". Con éste sí se utiliza la orden "rajá de acá", por ejemplo. Y ya que hablo de las características de estos dos verbos, "fletar" se predica de cosas y de personas, mientras que el verbo "rajar" se predica con mucha más frecuencia de personas que de cosas.
"Fletar" no es un verbo que se utilice en imperativo aplicado a personas, a diferencia del verbo "rajar". Con éste sí se utiliza la orden "rajá de acá", por ejemplo. Y ya que hablo de las características de estos dos verbos, "fletar" se predica de cosas y de personas, mientras que el verbo "rajar" se predica con mucha más frecuencia de personas que de cosas.
domingo, 22 de mayo de 2011
Y eso que en Buenos Aires no tenemos nieve...
El verbo "patinar" en su forma reflexiva, "patinarse", es un verbo que se emplea en Buenos Aires de manera coloquial y vinculado con el dinero. "Patinarse" una cantidad de dinero, generalmente abultada, equivale a "gastarla de manera alocada, sin pensarlo, en un acto de insensatez, por un capricho". Uno puede "patinarse" dinero en la ruleta, en la quiniela, comprándose un auto muy exclusivo y caro o, en el caso de algún señor, en una señorita (y no abundo más porque éste es un blog para toda la familia, vio).
No sé cuál es el origen de la palabra; no figura en el diccionario de argentinismos de la Academia Argentina de Letras (aclaro que yo tengo la edición 2003); sí figura en el Diccionario del hampa y del delito de Raúl Tomás Escobar (un diccionario chiquito pero cumplidor), aunque nada se menciona sobre su origen.
El que sepa algo sobre el origen de esta curiosa aplicación de este verbo, o que tenga una teoría sobre tal origen, sabe que tiene las puertas abiertas de este blog y de mi dirección de correo electrónico.
No sé cuál es el origen de la palabra; no figura en el diccionario de argentinismos de la Academia Argentina de Letras (aclaro que yo tengo la edición 2003); sí figura en el Diccionario del hampa y del delito de Raúl Tomás Escobar (un diccionario chiquito pero cumplidor), aunque nada se menciona sobre su origen.
El que sepa algo sobre el origen de esta curiosa aplicación de este verbo, o que tenga una teoría sobre tal origen, sabe que tiene las puertas abiertas de este blog y de mi dirección de correo electrónico.
viernes, 15 de abril de 2011
Más sobre la rotisería
Luego de ponderar el artículo que en este blog trata sobre la rotisería, pregunta un lector de este blog cuál es la traducción al inglés de dicha palabra.
Te respondo, Guillermo: en el diccionario inglés-inglés Oxford (el Oxford Advances Learner's Dictionary, que es más que mi mano derecha), proponen la palabra "delicatessen store" o directamente (para los amigos) "deli store", con la siguiente definición: "a shop/store or part of one that sells cooked meats and cheeses, and special or unusual foods that come from other countries".
Por otra parte, no recuerdo ya en qué programa del cable (y tampoco recuerdo la señal), un muchacho neoyorkino compraba un sándwich de pastrón en Nueva York misma, y creo recordar que decía "this is my favorite deli". Así que en principio no estaríamos mal rumbeados.
Por supuesto, si alguna persona del mundo anglosajón deseara aportar su granito de arena, puede hacerlo a la dirección de correo electrónico que se encuentra en "Mi perfil", donde el mensaje será muy bien recibido. Seguramente en Australia o en Sudáfrica se dice de otra manera, o no hay rotiserías, o las rotiserías venden otros artículos muy distintos de los que se venden en las rotiserías porteñas.
Me parece que la definición se ajusta bastante bien a lo que es una rotisería. Siempre hay que tener en cuenta, claro está, que habrá diferencias culturales. Recuerdo que un par de alumnos míos, hace ya varios años, me preguntaron que cómo se decía "empanada" en inglés. Fue complicado hacerles entender que hay rasgos culturales típicos de cada lugar que, plasmados en palabras, hacen que éstas sean intraducibles. Como dijo alguna vez por radio Narda Lepes (y como bien mostró en todos los viajes que hizo y que se vieron por El Gourmet), todas las culturas tienen algún pan chato, y no es raro que a ese pan le pongan relleno. La empanada bien puede clasificarse como una especie de pan con relleno, al igual que el sándwich (neutro: emparedado), que la pizza y tantas otras comidas que deben existir y que ignoro. Los paralelos no siempre existen, aunque sí haya constantes; y muchachos, procuremos abrirnos, abrirnos, querer aprender y permitirnos siempre la sorpresa.
Te respondo, Guillermo: en el diccionario inglés-inglés Oxford (el Oxford Advances Learner's Dictionary, que es más que mi mano derecha), proponen la palabra "delicatessen store" o directamente (para los amigos) "deli store", con la siguiente definición: "a shop/store or part of one that sells cooked meats and cheeses, and special or unusual foods that come from other countries".
Por otra parte, no recuerdo ya en qué programa del cable (y tampoco recuerdo la señal), un muchacho neoyorkino compraba un sándwich de pastrón en Nueva York misma, y creo recordar que decía "this is my favorite deli". Así que en principio no estaríamos mal rumbeados.
Por supuesto, si alguna persona del mundo anglosajón deseara aportar su granito de arena, puede hacerlo a la dirección de correo electrónico que se encuentra en "Mi perfil", donde el mensaje será muy bien recibido. Seguramente en Australia o en Sudáfrica se dice de otra manera, o no hay rotiserías, o las rotiserías venden otros artículos muy distintos de los que se venden en las rotiserías porteñas.
Me parece que la definición se ajusta bastante bien a lo que es una rotisería. Siempre hay que tener en cuenta, claro está, que habrá diferencias culturales. Recuerdo que un par de alumnos míos, hace ya varios años, me preguntaron que cómo se decía "empanada" en inglés. Fue complicado hacerles entender que hay rasgos culturales típicos de cada lugar que, plasmados en palabras, hacen que éstas sean intraducibles. Como dijo alguna vez por radio Narda Lepes (y como bien mostró en todos los viajes que hizo y que se vieron por El Gourmet), todas las culturas tienen algún pan chato, y no es raro que a ese pan le pongan relleno. La empanada bien puede clasificarse como una especie de pan con relleno, al igual que el sándwich (neutro: emparedado), que la pizza y tantas otras comidas que deben existir y que ignoro. Los paralelos no siempre existen, aunque sí haya constantes; y muchachos, procuremos abrirnos, abrirnos, querer aprender y permitirnos siempre la sorpresa.
jueves, 14 de abril de 2011
Un "diego"
Me parece que a los argentinos (esta vez no hablo de los porteños, sino de los argentinos en general) se nos conoce por varias cosas; dos de ellas son 1) las coimas (sobornos) que cobran algunos de nuestros funcionarios y 2) el Sr. Diego Armando Maradona.
Una palabra que vincula ambas referencias es la palabra "diego". Yo jamás cobré una coima, pero se dice que un diez por ciento para el funcionario involucrado es una cifra de estilo. Creo recordar, si la memoria y el conocimiento no me fallan, que aproximadamente para la época en que el Sr. Diego Armando Maradona había llegado a su pico máximo de fama, todo porcentaje (se tratara de coima/soborno o no) comenzó a llamarse "diego"; es decir, la deformación de la palabra "diez" y la cariñosa evocación (faltaba más) de uno de los mejores jugadores que tuvo la Argentina (fíjese que yo no entiendo nada, pero nada de fútbol, pero jamás me perdería una jugada del Sr. Maradona). Cosa de tenerlo siempre en el corazón y en la boca, ¿no?
Una palabra que vincula ambas referencias es la palabra "diego". Yo jamás cobré una coima, pero se dice que un diez por ciento para el funcionario involucrado es una cifra de estilo. Creo recordar, si la memoria y el conocimiento no me fallan, que aproximadamente para la época en que el Sr. Diego Armando Maradona había llegado a su pico máximo de fama, todo porcentaje (se tratara de coima/soborno o no) comenzó a llamarse "diego"; es decir, la deformación de la palabra "diez" y la cariñosa evocación (faltaba más) de uno de los mejores jugadores que tuvo la Argentina (fíjese que yo no entiendo nada, pero nada de fútbol, pero jamás me perdería una jugada del Sr. Maradona). Cosa de tenerlo siempre en el corazón y en la boca, ¿no?
Darse o dar con un caño
Es una expresión que sirve para denotar que alguien es inflexible con sí mismo (darse con un caño) o que es inflexible y rígido con otro (darle a una persona con un caño), sobre todo en lo que se refiere a la crítica. La imagen que se evoca con el verbo "dar" es la de golpear, y el elemento elegido es un tubo, lo que nosotros, los porteños, denominamos entre los amigos o con la familia "un caño".
Más porteñismos...
tomados del programa Café San Juan:
1) quienes ya tomaron clases de "vesre" en otros artículos de este blog sabrán que "feca" es "café"; simple inversión de sílabas;
2) "mangos": una manera simpática que tenemos de llamar al dinero;
3) "joya": interjección que significa "excelente", "genial", "magnífico" y otros adjetivos muy cultos que los porteños no usamos y que yo me veo obligada a utilizar en los subtitulados y en las traducciones para doblaje porque forman parte del castellano neutro;
4) "de posta": "de verdad", "con fundamento";
5) "tranqui": abreviatura de "tranquilo";
6) "metele que son pasteles": "metele" significa "apurate" (lo cual, a la vez, en neutro es "apresúrate"); y se hace una simpática rimita con la palabra "pasteles" de la misma forma en que en inglés se hacen otras rimitas como "fun in the sun" y otras parecidas; en definitiva, toda la expresión significa "apurate".
1) quienes ya tomaron clases de "vesre" en otros artículos de este blog sabrán que "feca" es "café"; simple inversión de sílabas;
2) "mangos": una manera simpática que tenemos de llamar al dinero;
3) "joya": interjección que significa "excelente", "genial", "magnífico" y otros adjetivos muy cultos que los porteños no usamos y que yo me veo obligada a utilizar en los subtitulados y en las traducciones para doblaje porque forman parte del castellano neutro;
4) "de posta": "de verdad", "con fundamento";
5) "tranqui": abreviatura de "tranquilo";
6) "metele que son pasteles": "metele" significa "apurate" (lo cual, a la vez, en neutro es "apresúrate"); y se hace una simpática rimita con la palabra "pasteles" de la misma forma en que en inglés se hacen otras rimitas como "fun in the sun" y otras parecidas; en definitiva, toda la expresión significa "apurate".
martes, 12 de abril de 2011
Mecánica
Recién pasé por la cocina, estaba el televisor encendido y oí esta palabra, "mecánica". Me acordé de tantas veces que quise utilizarla como equivalente del sustantivo inglés "working(s)" y no pude porque la palabra "mecánica" aplicada al "mecanismo" de un juego o de un proceso es un argentinismo, y en la traducción de marras me pedían castellano neutro.
Sí, la palabra que corresponde como equivalente de "working" (insisto, como sustantivo) bien podría ser "mecanismo"; pero recuerdo cuando, en mi infancia y en mi adolescencia, yo oía decir "la mecánica del juego" al locutor y animador argentino Silvio Soldán, cuando conducía el programa-ómnibus "Feliz Domingo", que luego pasó a llamarse "Domingos para la juventud". Y también recuerdo lo bien que hablaban y la riqueza léxica de locutores "de la vieja guardia" como el mencionado Silvio Soldán, ¡Pinky!, Antonio Carrizo, Julio Lagos, Betty Elizalde, Cacho Fontana, Larrea y los muchos que debo estar olvidando o no conocí.
Otra antigualla: la palabra "ómnibus" aplicada al voluble mundo de los medios. Hoy en día (y no tan "hoy en día"), algunos géneros televisivos directamente tienen nombre en inglés: un "reality", un "talk show" (que ya pasaron un poquitín de moda), o nombres adoptados del castellano venezolano, colombiano o mexicano; por ejemplo, el "culebrón". En los años setenta, para la Argentina los culebrones eran las "novelas", y si eran muy, muy lacrimógenos, "novelones".
En la televisión argentina ya no hay programas "ómnibus" como el mencionado o como el de Pipo Mancera. En fin, signo de los tiempos.
Sí, la palabra que corresponde como equivalente de "working" (insisto, como sustantivo) bien podría ser "mecanismo"; pero recuerdo cuando, en mi infancia y en mi adolescencia, yo oía decir "la mecánica del juego" al locutor y animador argentino Silvio Soldán, cuando conducía el programa-ómnibus "Feliz Domingo", que luego pasó a llamarse "Domingos para la juventud". Y también recuerdo lo bien que hablaban y la riqueza léxica de locutores "de la vieja guardia" como el mencionado Silvio Soldán, ¡Pinky!, Antonio Carrizo, Julio Lagos, Betty Elizalde, Cacho Fontana, Larrea y los muchos que debo estar olvidando o no conocí.
Otra antigualla: la palabra "ómnibus" aplicada al voluble mundo de los medios. Hoy en día (y no tan "hoy en día"), algunos géneros televisivos directamente tienen nombre en inglés: un "reality", un "talk show" (que ya pasaron un poquitín de moda), o nombres adoptados del castellano venezolano, colombiano o mexicano; por ejemplo, el "culebrón". En los años setenta, para la Argentina los culebrones eran las "novelas", y si eran muy, muy lacrimógenos, "novelones".
En la televisión argentina ya no hay programas "ómnibus" como el mencionado o como el de Pipo Mancera. En fin, signo de los tiempos.
domingo, 10 de abril de 2011
Sigo con el aumentativo
Otra forma de expresar nuestra exageración porteña (¿que nos vendrá de los que tenemos bisabuelos y abuelos italianos?) es apelando a frases como "un toco", "una bocha" o "un pedazo".
El otro día, en el programa "Café San Juan", que se emite por Utilísima (uno de mis canales favoritos del cable), el dueño del restaurante Café San Juan utilizó la expresión "una bocha" con el sentido que tiene: "mucho", "un montón". Lo que me resultó curioso es que no es una expresión que se utilice tanto en la actualidad como sí se la utilizaba en los años ochenta, según recuerda mi memoria; entonces me puse a pensar en la cuestión que traté en otro artículo de este blog: utilizamos expresiones anacrónicas porque tienen un trasfondo afectivo.
Es probable que la persona que utilizó esa expresión en el programa mencionado la siga utilizando porque se la oye decir al padre o a la madre; es probable que forme parte de su propio idiolecto desde que era adolescente, y esa expresión sea parte de su personalidad; es probable que la persona que use una determinada expresión la considere clásica y se resista a seguir modas sucesivas. No importa cuál sea el motivo: there is more to language than meets the eye. Sólo la punta del iceberg del lenguaje, del idioma que hablamos, se refleja en el diccionario, en las gramáticas, o en las obras escritas. Hay todo un mundo interior que decide por qué hablamos como hablamos.
El otro día, en el programa "Café San Juan", que se emite por Utilísima (uno de mis canales favoritos del cable), el dueño del restaurante Café San Juan utilizó la expresión "una bocha" con el sentido que tiene: "mucho", "un montón". Lo que me resultó curioso es que no es una expresión que se utilice tanto en la actualidad como sí se la utilizaba en los años ochenta, según recuerda mi memoria; entonces me puse a pensar en la cuestión que traté en otro artículo de este blog: utilizamos expresiones anacrónicas porque tienen un trasfondo afectivo.
Es probable que la persona que utilizó esa expresión en el programa mencionado la siga utilizando porque se la oye decir al padre o a la madre; es probable que forme parte de su propio idiolecto desde que era adolescente, y esa expresión sea parte de su personalidad; es probable que la persona que use una determinada expresión la considere clásica y se resista a seguir modas sucesivas. No importa cuál sea el motivo: there is more to language than meets the eye. Sólo la punta del iceberg del lenguaje, del idioma que hablamos, se refleja en el diccionario, en las gramáticas, o en las obras escritas. Hay todo un mundo interior que decide por qué hablamos como hablamos.
Y ya que hablamos de flores...
En otro artículo de este benemérito blog hablé de la expresión "tirarse flores". Pero también los porteños tenemos otra forma de usar la palabra "flor": para decir que algo o alguien es grande, imponente, lujoso, que está colmado de méritos o, por el contrario, que ese mismo algo o alguien es la suma de todas las malas cualidades.
Con los ejemplos lo vamos a ver mejor: se puede decir que alguien es "flor de hijo de su madre" (*), y estaremos diciendo que es un hijo de su buena madre a la enésima potencia; podemos decir que una chica es "flor de mina", y estaremos diciendo que es la suma de todas las buenas cualidades; podemos decir que alguien se compró "flor de casa", y estaremos diciendo que la casa es un palacete.
El grupo de cómicos Les Luthiers utilizaron esta modalidad cuando en uno de sus espectáculos dijeron, en tono zumbón, "flor de 'relós'". "Relós" es una variante deformada de la palabra "reloj", supuestamente en boca de personas de poca cultura. En definitiva, un reloj lujoso, de buena marca, lindísimo.
(*) apelo al eufemismo porque este es un blog para toda la familia.
Con los ejemplos lo vamos a ver mejor: se puede decir que alguien es "flor de hijo de su madre" (*), y estaremos diciendo que es un hijo de su buena madre a la enésima potencia; podemos decir que una chica es "flor de mina", y estaremos diciendo que es la suma de todas las buenas cualidades; podemos decir que alguien se compró "flor de casa", y estaremos diciendo que la casa es un palacete.
El grupo de cómicos Les Luthiers utilizaron esta modalidad cuando en uno de sus espectáculos dijeron, en tono zumbón, "flor de 'relós'". "Relós" es una variante deformada de la palabra "reloj", supuestamente en boca de personas de poca cultura. En definitiva, un reloj lujoso, de buena marca, lindísimo.
(*) apelo al eufemismo porque este es un blog para toda la familia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

