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miércoles, 13 de agosto de 2014

Los dobles negativos en las oraciones

Cuando utilizamos dobles negativos en el castellano tenemos que tener cuidado de no estar diciendo lo contrario. Pruebas al canto:

Menganita de Tal está a full preparando su casamiento con Juan Pérez, pero no deja de descuidar sus múltiples obligaciones.

A continuación, la nota se explaya sobre las múltiples obligaciones que Menganita de Tal atiende cuidadosa y celosamente, como hacer campañas de fotos en ropa interior y otras linduras por el estilo.

En realidad, como mis sagaces lectores ya entendieron, Menganita no deja de CUIDAR sus multiples obligaciones. O "no descuida sus obligaciones". Pero ambos negativos, "no deja" y el verbo "descuidar" -de denotación y connotación negativa- sólo pueden combinarse cuando la persona descuida sus obligaciones.

El simple expediente de darle una segunda lectura a la nota -en lugar de incurrir en la soberbia de escribirla y largarla así nomás a Internet- habría solucionado el problema. Esto de la segunda lectura, para el traductor y para el redactor, es imprescindible, y es una metodología en la que hizo muchísimo hincapié mi profesora de la última materia del Traductorado, la T. P. Ada Moldavsky. Profesora dura, estricta, pero que me dejó varias lecciones profesionales.

 











domingo, 29 de julio de 2012

El punto y coma y el espíritu crítico


Esta historia tiene varios personajes: una querida compañera de trabajo en Turner Broadcasting, Alicia Pérez, una licenciada en letras con quien tomé clases de corrección gramatical y de estilo (a la que llamaremos "Silvia"), y una servidora.

Un día, Alicia Pérez, en uso de la autoridad que le conferían sus funciones, me dijo: "Luisa, usás demasiado el punto y coma, y según lo que vi en el curso de corrector de estilo de la Fundación Litterae (de donde ella es egresada), no se lo usa tanto". Y acto seguido me mostró un texto que yo había entregado y que ella había corregido; en varias de esas correcciones había cambiado el punto y coma por un punto y seguido.
Siempre me resulta interesante escuchar distintos puntos de vista sobre la gramática, la puntuación y el estilo porque de esa manera uno abre su mente y crece interior y profesionalmente. Me quedé reflexionando sobre lo que me había dicho Pérez y, como por entonces yo tomaba clases con la Lic. Silvia, aproveché para plantearle la cuestión.

La Lic. Silvia, luego de escuchar mi pregunta, reflexionó un segundo y me dijo: "Está bien, puede ser que ya no se lo use tanto, pero no está prohibido por la Academia; es decir que todavía está vigente y, si bien su uso es restringido, puede seguir empleándoselo".

Parecerá una tontería, pero esa simple frase me abrió toda una puerta a una forma de reflexionar sobre algo tan simple como los signos de puntuación. Me pareció que lo que había hecho la Lic. Silvia era aplicar el espíritu crítico a una afirmación, "el punto y coma se usa muy poco", que, a fuerza de subjetiva, tal vez brindaba una visión parcial de la cuestión (es decir, del uso del punto y coma).

En la escuela primaria y también en la secundaria me enseñaron el idioma castellano atado a una serie de dogmas: "esto es así y no de otra forma"; "esto es asá y de ninguna otra manera". Me resultó extraño, revolucionario, pero finalmente liberador darme cuenta de que los distintos gramáticos tienen ideas y posturas diferentes, sobre todo cuando hasta entonces yo misma creía que la gramática castellana estaba formada por ciertas reglas casi pétreas.

Usar más o menos el punto y coma me parece una sana cuestión de criterios, y en este punto me acerco a lo que escribí en otro artículo de este blog, "¿Qué nos pasa a los traductores?": me parece que el ejercer el espíritu crítico, alejarse de los dogmatismos o apegarse a ellos por buenas razones es lo que le da vida a nuestra profesión. Implica que el idioma también está vivo más allá de los neologismos; está vivo desde otro lado. Y adicionalmente el espíritu crítico nos ayuda, como dije en el artículo citado, a buscar el fundamento de por qué hacemos lo que hacemos. El traductor Ricardo Chiesa, querido profesor mío, siempre hablaba de elegir los equivalentes de las palabras y de fundamentar esas elecciones en textos reconocidos (diccionarios, libros de texto, por ejemplo). Nos hacía razonar. El uso más o menos extenso del punto y coma también nos obliga a leer sus reglas de uso, a razonarlas, a aplicarlas y a defenderlas. Todo un ejercicio para cuando tenemos que tomar decisiones más arriesgadas no ya en una traducción, sino en nuestra vida.

sábado, 28 de enero de 2012

Muchos más calcos del inglés al castellano

Soy usuaria de la Wikipedia, creo que como casi todo humano viviente que pise esta tierra. Cualquiera que tenga una mirada mínimamente crítica habrá advertido lo mal que están escritos sus artículos en castellano, cosa que no pasa en inglés y, según lo poquito que pude ver, en italiano.

Creo que uno de los capítulos peor escritos es el siguiente, dedicado al libro "To Kill a Mockingbird":

Matar un ruiseñor (título original en inglés: To Kill a Mockingbird) es una novela de la escritora estadounidense Harper Lee. Publicada en 1960, tuvo un éxito instantáneo, ganando el Premio Pulitzer y pasando a convertirse en un clásico de la literatura moderna estadounidense. La novela está inspirada en las observaciones de la autora sobre su familia y sus vecinos, así como en un incidente ocurrido cerca de su ciudad en 1936, cuando tenía 10 años de edad.


Esos dos gerundios seguidos, "ganando" y "pasando", son un atentado a la vista y al oído. Como expliqué en otro artículo de este blog, primero tuvo un éxito instantáneo y luego ganó el Premio Pulitzer y se convirtió en un clásico. El gerundio marca simultaneidad de acciones y no consecuencia de una o dos acciones respecto de otra.

Lo que noto es que esta cuestión de utilizar los gerundios parece utilizarse como una marca de "gran redactor": "Mirá qué buen redactor soy: pongo todos estos datos en una sola frase, para lo cual me valgo de gerundios y de subordinadas"; y yo agrego: "Sí, gerundios y subordinadas mal empleados". No es pecado hacer oraciones breves donde se incluyan no más de dos datos; al contrario, ése es signo de claridad mental que se refleja en la forma en que uno plasma la información en el papel o en la pantalla. Tampoco nos vayamos al extremo: escribir oraciones telegráficas por la telegrafía misma tampoco es correcto, ni elegante, ni válido; tampoco lo es separar en varias oraciones información que necesariamente tiene vinculación entre sí.


Sigamos desgranando el artículo de marras:


Aunque la novela trata sobre temas serios como la violación y desigualdad racial, también es alabada por su calidez y humor. El padre de la narradora, Atticus Finch, ha servido como ejemplo de moral para muchos lectores y como modelo de integridad para los abogados. Un crítico explicaba el impacto de la novela diciendo, "En el siglo XX, Matar un ruiseñor es el libro más leído sobre el tema racial en Estados Unidos, y su protagonista, Atticus Finch, es la imagen de ficción más duradera del heroísmo racial."


"Es alabada", una pasiva totalmente calcada del inglés y que en castellano tiene poca justificación, ya que queda mucho mejor decir "a la que también se alaba por su calidez y humor", pero, claro, es mucho trabajo modificar la estructura, y los redactores en castellano de la Wikipedia no están para pensar. Están para otras cosas; no sabemos cuáles, pero sí para otras cosas.

Siguiente párrafo:



Siendo una novela gótica sureña y un Bildungsroman, los temas principales de Matar un ruiseñor comprenden la injusticia racial y la destrucción de la inocencia. Los estudiosos han hecho notar que Lee también toca temas de clase, coraje y compasión, y de roles de género en el Deep South estadounidense. El libro se utiliza ampliamente en las escuelas de países angloparlantes, junto con lecciones que enfatizan la tolerancia y condenan los prejuicios. No obstante, Matar un ruiseñor también ha sido objeto de campañas para su retirada de la escuela pública, con frecuencia por el uso que hace de epítetos raciales. De igual modo, los estudiosos señalan que los personajes negros no se exploran completamente, por lo que muchos lectores negros los reciben de forma ambivalente, a pesar de que sí tienen un profundo efecto en muchos lectores blancos.


"El libro se utiliza ampliamente en las escuelas de países angloparlantes, junto con lecciones que enfatizan la tolerancia...". Esto de "junto con lecciones" es otra estructura calcada del inglés, al igual que "enfatizan". También es un calco el uso de "retirada", ya que queda mucho más natural decir "ha sido objeto de campañas para que se lo retirara de la escuela pública".



La acogida de la novela varió ampliamente a partir de su publicación. Los análisis literarios son bastante escasos en comparación con el número de copias vendidas y su uso en la educación. La autora Mary McDonough Murphy, quien coleccionó impresiones individuales sobre el libro realizadas por numerosos autores y figuras públicas, considera a Matar un ruiseñor como "un fenómeno sorprendente".



"El número de copias vendidas" es otro calco; dejemos pasar lo de "número", que en castellano es aceptable, aunque yo prefiero "cantidad"; pero lo de "copias" en castellano no va; nosotros hablamos de "ejemplares" de un libro. Y lo de "impresiones individuales" es otro calco del inglés, de "individual". ¿Qué sentido tiene poner "impresiones individuales"? Ninguno. Lo que hace el inglés en esos casos en poner énfasis con la palabra "individual" en que la autora coleccionó los comentarios de cada autor, pero no porque se diga así en inglés forzosamente lo tenemos que trasladar al castellano.

Muchachos, estamos haciendo del castellano un sancocho, un mamarracho irreconocible. Y ¿sabés una cosa, Wikipedia? Yo entiendo que me seas útil, que mantener todos tus servidores debe ser muy caro, pero cuando me pidas plata para donaciones, hacelo sobre la base de un servicio bien prestado; es decir, artículos bien escritos.

Y muchachos, nosotros, en América Latina y por qué no en la Península Ibérica, a ver si nos ponemos las pilas y escribimos un poquito mejor.






viernes, 13 de enero de 2012

El idioma inglés y su fijación con las edades

Soy traductora audiovisual y se los digo de buena fuente: el inglés es un idioma que tiene una fijación con los adjetivos, y entre ellos, la edad de las personas. Entonces, encontramos con pasmosa frecuencia frasecitas del siguiente estilo:

15-year-old Mary was found dead in her room...

Por extensión, este idioma también se obsesiona un tanto con las cifras. Tanto esta cuestión de la edad como la de las cifras hace que la traducción de los textos que llevan estas cifras queden poco naturales en castellano. Por ejemplo, leo en la nunca bien ponderada revista del cable lo siguiente:

"La tripulación de 33 hombres de un submarino queda atrapada al suscitarse un accidente que les impide subir a la superficie".

Los dos problemas que encuentro aquí son los siguientes:

1) La traducción es tristemente literal -es decir, servilmente palabra por palabra, sin intentar que la oración suene a castellano-. ¿La solución? "Los treinta y tres (o 33, si te falta espacio y no podés darte el lujo de poner la cifra en letras) tripulantes de un submarino quedan atrapados al suscitarse...".

2) Además, cuando empiezo a leer "La tripulación de 33 hombres...", parece que los treinta y tres susodichos hombres llevaran una tripulación. Recién cuando llego a "de un submarino" la cosa se aclara.

Como se ve, la solución es incluso más breve que la oracion original, y mucho más clara. Yo sigo insistiendo -no por obsesiva, sino por coherente- en el postulado que en algún foro me hizo granjearme las puteadas de algún forista enfermo de complejo de inferioridad: para ser traductor hay que estudiar, hay que saber qué estás haciendo y hay que tener sentido común. No podés pensar: "ah, bueno, mi lengua materna es castellano + sé un poquito de inglés = automáticamente soy traductor", porque sencillamente no es cierto.

lunes, 9 de enero de 2012

Calcos de traducción - Las cláusulas con "with"

Los anglosajones son unos vivos bárbaros: con tres o cuatro elementos -no mucho más- te arman todo un idioma, y encima ese idioma domina el mundo. ¿Qué me contursi?

Por ejemplo, ahí tenés las cláusulas que comienzan con "with". Se las ingenian para que casi cualquier contenido, precedido por "with", constituya el antecedente de otra oración, y encima parece que las hubiera construido el mismísimo Shakespeare.

Te muestro una, que oí ayer en un capítulo de "Los cazadores de mitos", por el Discovery Channel:

"Con el dispositivo preparado, Adam y Jamie se disponen a hacer no sé qué cosa".

En realidad, esto del "dispositivo preparado" es lo que sucedió antes de que Adam y Jamie se dispusieran a dar el siguiente paso. En inglés, los anglosajones lo arreglan muy fácil: te ponen, sin ningún empacho:

"With the device in place, Adam and Jamie are ready to...".

Pero si en castellano calcamos sin ningún filtro la cláusula que comienza con "with" , y, la verdad es que estamos importando mercadería que no precisamos. La solución que propongo es:

"El dispositivo ya está en su lugar. Ahora, Adam y Jamie se disponen a...".

O bien (un poquito más larga):

"Habiendo puesto el dispositivo en su lugar, Adam y Jamie se disponen a...".

Es cierto que ésta suena un poquito más a redacción administrativa, pero para eso te doy dos opciones.

En el mismo episodio oí una que es peor todavía:

"Con los explosivos en su lugar, ¡prepárense!".

Así nomás. Un sancocho de aquéllos. Yo habría puesto:

"Los explosivos ya están en su lugar. Ahora, ¡prepárense!".

Sí, ya sé lo que me va a contestar el bando de detractores: que se trata de traducción audiovisual y que en castellano hay que abreviar porque el castellano siempre resulta más largo que el inglés. Y yo contesto, serena y garbosa: "ya lo sé. Yo también soy traductora audiovisual y tengo que mandarme unos resúmenes que te la voglio dire. Pero reducí información en otro lugar del párrafo o de la oración, melón, y vas a ver cómo podés expresar todo lo que necesitás, con elegancia, con estilo, y sobre todo, en buen castellano".

Venir a correrme justo a mí...

Un inesperado calco de traducción

Cuando oímos alguna oración del siguiente tipo:

"Lo cocinaron sin aceite o materia grasa de otra clase".

lamento informar al público presente de que se trata de un calco de traducción. Para hacerla corta: en inglés, este tipo de negaciones de dos términos se construyen con "without... or...". La traducción inversa de la frase propuesta sería:

"It was cooked without oil or any other fatty substance".

Y en el inglés sucede tal cosa porque no tienen una conjunción maravillosa que el castellano sí tiene: "ni". Entonces, tienen que valerse de "without...  or...". Y el "without" se las arregla solito para ser el negativo de ambos términos -en este caso, "oil" y "other fatty substance"-. Como secretaria moderna, ¿vio? que atiende a tres o cuatro jefes cuando veinte años atrás atendía a uno y gracias.

En castellano, en cambio, tiene una partícula -una conjunción- que hace que la carga de trabajo del abnegado "sin" -adverbio de negación- sea más liviana. Lo que corresponde en castellano es, entonces, "Lo cocinaron sin aceite ni materia grasa de otra clase".

Un calco que ni yo me lo esperaba.

domingo, 8 de enero de 2012

Es de goma, pero no es para tanto

La sintaxis castellana es bastante más flexible que la inglesa, pero eso no quiere decir que haya que tomarla para el churrete. Elegís mal un cierto orden de modificadores y dijiste otra cosa distinta de la que tenías pensada; y a veces, hasta decís absurdos.

Hoy, cierto portal de Internet me sirve el tema en bandeja:
"Hallaron muerta a la maestra desaparecida con un tiro en la cabeza".

Parece que "con un tiro en la cabeza" fuera una característica del estar desaparecida. Parece que hubiera desaparecido con un tiro en la cabeza, cuando, en rigor, desapareció vivita, coleando y entera. Lo que el apurado redactor quiso decir es:

"Hallaron muerta de un tiro en la cabeza a la maestra desaparecida".

y así todos los modificadores, circunstanciales, sujetos y predicados, ya en su lugar, conviven perfectamente, felices cada uno de cumplir la función que les cabe.

Lo mismo sucede con una frasecita que encontré en un libro de medicina legal:

"Puntos periciales especiales: por ejemplo, si la dimensión del cuchillo secuestrado corresponde a las heridas halladas; si el sujeto herido antes de morir pudo o no desarrollar tal o cual movimiento o agresión". 

Acá es claro que el autor quiso decir "si el sujeto pudo o no desarrollar tal o cual movimiento o agresión antes de morir", o también, si no se quiere dejar para el final el circunstancial de tiempo, "si el sujeto herido pudo o no, antes de morir, desarrollar tal o cual movimiento o agresión".

También vi el otro día en un subtitulado la siguiente cuestión de sintaxis ambigüa o equívoca:

"Pondré a los que te dañaron entre rejas".

Parece que a la chica la hubieran dañado entre rejas, cuando no es así. El que promete es un hombre. A la chica, primero, la dañaron. Luego, el hombre promete que va a encarcelar a los malos. Así como está, el verbo queda "colgado" y a él se le acopla un objeto directo que sí, tiene que ver con el verbo, pero con el cual la idea no termina de redondearse. Lo que quiso decir el traductor de subtitulado es:

"Pondré entre rejas a los que te dañaron".

Y todos felices de que la casa esté ordenadita.



viernes, 6 de enero de 2012

Calcos en la traducción - Voces pasivas imperdonables

Continúo con mi reflexión sobre la voz pasiva calcada del inglés: hay ciertas formas que son imperdonables, como la siguiente:

"A menudo el gato es caracterizado como un animal solitario, egoísta, que anda solo y se junta con otros gatos únicamente para pelear o aparearse".

Es claro que la oración original decía más o menos "Cats are often featured/shown as...". La pregunta que cabe hacerse cuando uno traduce las voces pasivas es una muy simple: ¿suena natural en castellano? Si yo le estuviera escribiendo a un amigo, o si estuviera escribiendo este mismo texto directamente en castellano, ¿diría "el gato es caracterizado"? Si la respuesta sincera es "no", es hora de ir pensando en un pase a voz activa (como en el artículo que publiqué hace unas horas) o en usar la pasiva con "se".


Arreglar el entuerto no es nada difícil:


"A menudo, se caracteriza al gato como un animal solitario, egoísta...".


Otro ejemplo de pasiva evitable:


"Antes que el gato fuera elevado al nivel de compañía y mascota para los amistosos humanos, el contrato entre el hombre y el gato estaba basado en la habilidad del animal para destruir plagas".

Aquí la disonancia no es tan flagrante, pero a la oración no le vendría nada mal verse de la siguiente forma:


"Antes de que se elevara al gato al nivel de compañía y mascota...".


A ver qué pasa con el siguiente ejemplo:


"Cuando esos descubrimientos fueron informados en una conferencia internacional, la mayoría de los que estábamos presentes fuimos muy escépticos. La prueba había sido llevada a cabo rigurosamente, pero los resultados daban a los gatos una sensibilidad tan sorprendente para encontrar su casa que nos resultaba muy difícil de aceptar".


Sí, los entiendo: todo el párrafo huele a inglés. Le faltan unos buenos masajes, desentumercerse los músculos, respirar hondo, darle maquillaje de idioma castellano. Pero vamos al grano: podemos decir con mucha más naturalidad "Cuando se informaron esos descubrimientos en una conferencia internacional...", y también puede decirse -aunque es una pasiva que tan mal no está- "La prueba se había llevado a cabo rigurosamente".


El calco que francamente queda muy feo es "los que estábamos presentes fuimos muy escépticos". Claramente viene de algo así como "the attendants were very skeptical". Ésta es una forma típicamente inglesa, pero una traducción literal al castellano no es la mejor manera de expresarla. Es preciso acudir a una paráfrasis y, para ello, hay que preguntarse: "¿Cómo digo lo mismo con otras palabras?", cosa que, en definitiva, es parte de la esencia de traducir.


Yo lo diría de la siguiente forma:


"Cuando se informaron esos descubrimientos en una conferencia internacional, la mayoría de los que estábamos presentes nos resistíamos a creerlos".


Y ahora que lo veo bien, no tiene mucho sentido que "se informen descubrimientos"; me parece que se puede afinar más el lápiz si hablamos de que "se informaron las conclusiones de los experimentos". Si la palabra original era "findings", esos "findings" no son "hallazgos" (un hallazgo es "a find", no "a finding") -palabrita que la veo harto usada en traducción médica y científica en general-, y sí, pueden ser descubrimientos, pero es una forma bastante rudimentaria de expresarlo.



Cuestiones sutiles de estilo

Sé que la cuestión que voy a abordar en este artículo es sutil, pero considero que marca la diferencia entre el traductor mediocre y descuidado (el que traduce "a la que te criaste") y el traductor atento, bien entrenado y detallista. Se trata de la traducción inglés a castellano de ciertos pronombre deícticos como "this" o "that".

El traductor de brochazo gordo no lo duda un minuto: traduce literalmente "esto" o "eso" y duerme muy tranquilo a la noche. Por el contrario, el traductor cuidadoso y detallista se preocupa de dotar de significado (y, por ende, de estilo) a esos deícticos, con lo cual su traducción gana y mucho en claridad y elegancia. Pero pasemos a los ejemplos, porque hasta aquí esta explicación es muy teórica, árida y aburrida.

Tomemos el siguiente párrafo:

Un rápido golpecito con la lengua por los labios es uno de los signos reveladores de que el gato está agitado, y al mismo tiempo fascinado o intrigado por algo. [...] Es el equivalente de un hombre rascándose la cabeza con perplejidad. [...] Las reacciones de este tipo se llaman "actividades sustitutivas". Ocurren cuando el gato se enfrenta a un estado de conflicto. [...] Otras especies responden de maneras distintas, pero para los felinos esos golpes de lengua son la acción favorita. [...] Hay una forma inofensiva con la que se puede probar eso. A los gatos no les gustan los ruidos con vibraciones agudas, pero los intriga el descubrir qué produce esos sonidos. [...] Prácticamente todos los gatos, cuando oyen el sonido producido, por ejemplo, por un peine frotado contra los dientes, contemplarán el peine que usted tiene en la mano y luego comenzarán a lamerse los labios. Si el sonido continúa, el animal puede decidir finalmente que ya es suficiente y se marchará. Es sorprendente, pero esto funciona en leones adultos como en los más pequeños gatos ordinarios.

No solamente "eso" y "esto" son calcos flagrantes de "this" y "that", sino que como referencias a algo que se dijo antes son flojas. Distraen al lector de su lectura porque hay que retroceder y pesquisar cuál es el referente de "eso" y "esto". Y resulta de buena política al momento de traducir o de escribir ser lo más claro posible -sin llegar a la subestimación del lector, claro- para que el mensaje que deseamos transmitir llegue con claridad al punto de destino (quien nos lee).

Solución: no hace falta pensar mucho para darse cuenta de que hay que encontrar la esencia de lo que significan "eso" y "esto". En el primer caso, mi solución sería:

Hay una forma inofensiva de probar esta reacción de los gatos.

porque "eso" (originalmente, "this") se está refiriendo a la reacción del gato, que es la de lamerse la boca cuando oye un ruido (y no "sonido", como insiste la traductora).

En cuanto a la segunda oración:

Es sorprendente, pero esto funciona en leones adultos como en los más pequeños gatos ordinarios.

mi solución sería:

Es sorprendente, pero este experimento funciona tanto en leones adultos como en gatitos comunes.

El resto del párrafo tiene, además, una serie de detalles (por no llamarlos "errores") que merecerían una corrección a fondo. Para nombrar algunos pocos detalles:

- el gerundio "rascándose" está mal empleado. No podés usar un gerundio en función adjetiva; todo gerundio tiene función adverbial;

- "la acción favorita", para mi gusto, está muy calcado del inglés: "... pero para los felinos, (y aquí hay que poner coma) esos golpes de lengua son los movimientos que más les gusta hacer". El inglés se caracteriza por ser lacónico ("their favorite action"), pero en castellano esa sequedad sajona, para mi gusto, no queda bien. Somos latinos y somos exuberantes;

- "sonido" no; es "ruido"; el sonido tiene melodiosidad, se pueden reconocer en él notas musicales; en el ruido no;

. el "finalmente" está de más; con decir "el animal puede decidir que ya es suficiente y se marchará" sobra paño. El "finalmente" entorpece la lectura;

- "ordinarios" no; en castellano tiene la connotación principal de "de baja calidad". "An ordinary cat" es "un gato común".

Y seguramente podríamos encontrar cuestiones de puntuación, en las que no me voy a detener en este momento. Pero esto de "amplificar" (como diría Peter Newmark) los "this", "that", "those" y otros parecidos, muchachos traductores y escritores, no cuesta nada y hace que el texto transmita ganas de hacer bien las cosas.











Calcos de traducción - ¡La voz pasiva!

Ay, ay, ay, la voz pasiva: cuántos, cuántos son los traductores que ya se olvidaron de que en el castellano tenemos una forma única y singular de expresar la voz pasiva; la pasiva con "se" (nombre fácil) y la pasiva cuasi refleja (nombrecito más difícil).

Veamos:

"Los gatitos son lamidos repetidamente por sus madres durante su más temprana edad".

No es que esta oración tenga nada de malo, salvo un pequeño pecado: está calcada del inglés. Sin dificultad adivinamos que el original decía: "The kittens are repeatedly licked by their mothers...".

Tampoco tiene nada de malo la estructura de la oración, que cuenta con los elementos que debe poseer toda pasiva:

- un sujeto, "Los gatitos";
- una frase verbal encabezada por el verbo "ser" conjugado, "son lamidos";
- un complemento agente, "por sus madres".

"Repetidamente", adverbio de modo (que cumple la función de circunstancial de modo) es un condimento extra que conviene al significado de la oración, pero que no es obligatorio en el terreno sintáctico.

Personalmente -y olvidando por un momento lo que dije de la pasiva con "se", ya que aquí no es de aplicación-, yo habría convertido la oración a voz activa, con las siguientes modificaciones:

Las gatas lamen repetidamente a sus crías...

Y en este punto nos encontramos con una cuestión de sintaxis y de estilo: "durante su más temprana edad". No queda claro a quién se atribuye la "temprana edad", si a los gatitos o a las madres. El adjetivo posesivo "su" ayuda a complicar las cosas, ya que puede referirse, junto con "temprana edad", tanto a "gatitos" como a "madres". Solución: hay que renunciar a la frase "desde su más temprana edad" y parafrasearla:

Las gatas lamen repetidamente a sus crías desde el nacimiento de éstas.

lo cual es empíricamente cierto: las gatas lamen a sus crías desde el momento mismo en que éstas nacen.

jueves, 5 de enero de 2012

La temperatura del agua

En otro artículo hablé sobre los grupos de afinidad. En ese artículo me referí a que los adjetivos "bajo" y "alto" se predicaban con mayor corrección de los precios, y que los adjetivos "caro" y "barato" correspondía que se predicaran de la cosa que tiene precio y no del precio mismo. Es decir: "precio barato" no es una expresión correcta, y ni siquiera lógica: lo que es barato es la cosa que tiene precio, y no el precio mismo.

Cosa parecida sucede con las temperaturas (del agua o de lo que sea): si decimos "La temperatura del agua está caliente", no se trata de una oración que suene bien al oído ni a la lógica. Sí suena bien y tiene sentido decir "La temperatura del agua está alta (o baja)". El grupo de afinidad, al igual que en el párrafo anterior, se forma entre "temperatura" y "alta" o "baja". Si quiero utilizar los adjetivos "frío" o "caliente" diré "El agua está fría" o "El agua está caliente". Clarito y castellano.

lunes, 2 de enero de 2012

Motivos para impacientarse

Ayer, 1 de enero de 2012, la programación televisiva dejaba mucho que desear. Las repeticiones de programas vistos hasta el hartazgo -porque ya venían repitiéndose durante el año; 2011 fue un año de pocas novedades- presentaban un panorama  propicio para leer, por ejemplo. Me dediqué a seguir con el nada fácil "Vigilar y castigar", de Michel Foucault.

Pero no obstante ello, también vi un poco de televisión. Enganché uno de los programas que Narda Lepes tiene en el Nardachannel (ex Utilísima). En dicho programa, Narda se quejaba de que, en ocasiones, cuando va a dar alguna clase de cocina, siempre hay algún alumno que pregunta: "¿Qué es una pizca?".

Cuando narraba la situación, a Narda se la veía impaciente. Y la entiendo. Es inconcebible que un pibe o piba que ya tienen ¿cuánto? ¿diecisiete, dieciocho años? no hayan abierto el diccionario para ver qué significa tal palabra. También impacienta el comprobar que hay personas que no son capaces de relacionar las palabras, el sonido, con la realidad. Si yo digo, si alguien dice "una pizca de sal", y esa persona está explicando la receta, yo pregunto: el susodicho alumno ¿no ve que quien explica está tomando un poquitito de sal entre sus dedos, una cantidad que es claramente inferior a la de una cucharadita tamaño café?

Caramba. Cuando se dice "una pizca de sal" no estamos hablando de un arcano concepto relacionado con la neurocirugía, ni con la astrofísica, ni con la energía nuclear. Como insistentemente reitero en este blog: falta sentido común, falta buen criterio, falta relacionar las palabras con la realidad.

Hasta aquí, la impaciencia de Narda. A partir de aquí, mi impaciencia: Narda, cuando convertís los verbos pronominales en pseudo-verbos intransitivos o en verbos transitivos que no tienen objeto directo, también me ponés impaciente, tanto como vos te ponés impaciente con el chico/chica que te pregunta qué es una pizca. Narda, por amor de los dioses romanos, las tortas no "cocinan"; las tortas "se cocinan". La panceta no "dora": "se dora". La manteca no "funde": "se funde", y así al infinito con todos los verbos que denotan acciones que la cosa ejerce sobre sí misma o que denotan paso de un estado a otro. Como se ve, todos tenemos motivos para impacientarnos.
Y ya que en otros artículos estaba yo hablando de calcos del inglés, para todos aquellos interesados, esta moda de convertir los verbos pronominales (entre los que se encuentran los reflexivos) es un calco del inglés. En inglés hay muy pocos verbos que se construyen en forma reflexiva. Uno de ellos es "hurt" en "get hurt". Cuando "hurt" está solito, su equivalente en castellano es "herir (a otra persona, a un objeto directo). Cuando se dice "get hurt", su equivalente es "herirse (a uno mismo)". Fuera de este verbo y algunos otros, muy pocos, el tiempo presente y el tiempo pasado de los verbos ingleses suelen ser multifunción: según el contexto corresponden al modo indicativo, al modo subjuntivo o son verbos transitivos o reflexivos.

La distinción entre un verbo transitivo al que le falta el objeto directo, un verbo intransitivo que rechaza todo objeto directo y un verbo pronominal (insisto, los verbos reflexivos son un subconjunto de los verbos pronominales) es necesaria. Si la idea de confundirlos y "sonar como si hablara inglés" es un rasgo de tontuela sofisticación. En todo caso, buscate la sofisticación por otro lado; por ejemplo, hablando el castellano según la norma. ¿Qué te parece? 

viernes, 2 de diciembre de 2011

Verbos que me hacen dudar

El otro día tuve la oportunidad de utilizar el verbo "suponer" y el verbo "comportar" en sentidos que no son -creo yo- los más habituales para el público al que estaba dirigido lo que yo escribía. ¿Qué significan estos verbos?

El verbo "suponer" significa, por un lado, "inferir; dar como cierto o posible algo que no está probado como tal". Por otro lado, "suponer" significa "implicar, traer aparejado". Un ejemplo de la primera definición sería: "Como el año pasado fuimos a la costa de vacaciones, supongo que lo mismo pasará este verano". Un ejemplo de la segunda definición sería: "Iniciar una carrera universitaria supone muchos gastos, tiempo dedicado al estudio y quitarle tiempo al trabajo y a la familia".

El verbo "comportar" significa, por un lado "conducirse de cierta manera; observar determinada conducta". Se lo utiliza en forma reflexiva, "comportarse", y un ejemplo sería: "El chico se comporta mal en la escuela". Su otro significado es parecido a uno de los significados de "suponer": "comportar" también significa "conllevar, implicar". Un ejemplo de uso sería: "Iniciar una carrera universitaria comporta muchos gastos, tiempo dedicado...". Copio el ejemplo para mostrar y demostrar que ambos verbos pueden utilizarse en forma intercambiable.

Dije al principio que tuve la oportunidad de utilizarlos, pero no lo hice, y no lo hice por el motivo también expresado al principio: el texto iba dirigido a un público y dentro de un contexto que podía llegar a provocar confusiones. Opté por otros verbos, claro, pero esto que me sucedió -cuestión de segundos- me llevó a reflexionar sobre la cantidad de elementos que componen un texto que sea funcional, útil para el receptor, que le solucione problemas en lugar de creárselos. No estoy hablando aquí ni de buen o mal texto desde el punto de vista de lo correcta o incorrectamente que estuviera escrito, sino de útil y funcional, algo que es preciso tener bien presente como buenos traductores y/o correctores.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Otro de mis libros de cabecera

Otro de mis libros de cabecera en lo que se refiere a corrección de estilo es el "Curso práctico de corrección de estilo" de Susana Rodríguez-Vida (Editorial Octaedro), una argentina que desde hace muchísimo tiempo está radicada en Barcelona.

Ya hablé en otro de mis posts sobre este libro, pero fue algo muy breve. Llegó el momento de explayarme.

Este "Curso práctico de corrección de estilo", de Susana Rodríguez-Vida -y que yo tengo subrayado, marcado con asteriscos y lleno de papelitos con los temas que siempre consulto- viene dividido muy inteligentemente en las secciones que todos los correctores de estilo buscamos en un libro: uso de la tilde, puntuación, uso de las mayúsculas, cacofonías, zeugmas y truncamientos, utilización de los verbos, barbarismos, solecismos, anglicismos, ¡sintaxis! y recomendaciones de estilo. Y en cada una de esta secciones, montones de ejemplos erróneos, la oración corregida y la explicación de qué se corrigió y por qué se corrigió. Un verdadero golazo.

La autora añadió además un índice temático-analítico, donde se pueden encontrar los temas por su nombre "no oficial". Por ejemplo, el sempiterno tema de los números. ¿Los escribimos en letras o en números? Recordamos que algo había dicho Susana en su libro sobre los números dichos por un personaje, pero... ¿en qué página estaba? No hace falta que te acuerdes: vas a "números" y allí hay una entrada que dice "en boca de un personaje". Listo. Te salvó.

Las explicaciones de la autora respecto de cada punto tienen la virtud de ser sencillas pero profundas; y además acude en todo momento al razonamiento. Es decir, no aplica ciegamente "la regla de la Academia", sino que realiza una evaluación de si corresponde o no aplicarla en virtud de la funcionalidad en el texto y la legibilidad e inteligibilidad general de lo que se está corrigiendo. 

Me parece capital este punto: poder razonar la norma. Por ejemplo, una de las últimas normas de la Academia es esa que dice que "podrá omitirse la tilde de los pronombres demostrativos (éste, ésta, éstos, por ejemplo), salvo en los casos en que se presente ambigüedad". Personalmente, me parece una claudicación del buen uso de la lengua. Con ese mismo criterio, dejemos de acentuar todos los monosílabos -por ejemplo, "él", "tú" y "dé"- porque, de todas formas, tienen distinta función. Sí, claro, tienen distinta función, y justamente la diferente función se marca inequívocamente con la tilde. El no acentuar "éste" cuando es pronombre hace que uno empiece a leer, tanto en voz alta como en forma silenciosa, esperando poner el acento en la siguiente palabra, que uno adivina un sustantivo; y allí viene la decepción: el "éste" debió haber tenido un énfasis distinto para dar paso a lo que seguramente viene después, un verbo.

Pero volviendo a este excelente "Curso práctico de corrección de estilo" y como ya dije en algún otro artículo de este blog, el estilo distendido y conversacional de este libro le da una calidez especial, al punto tal que da la impresión de que la autora está al lado nuestro susurrándonos las explicaciones. Ella también nos anima desde sus páginas a repasar análisis sintáctico, una herramienta fundamental para una corrección de estilo eficiente y también, agrego yo, para saber qué estamos diciendo. Hay quienes dicen que el análisis sintáctico pasó de moda. Yo creo que está más vigente que nunca. Si queremos hacer un uso eficiente del idioma, tenemos que tener al menos una idea de cómo organizar las palabras en una oración.

Susana Rodríguez-Vida incluye también una sección importante dedicada a los falsos cognados inglés-castellano, necesarísima para lograr la mayor claridad posible en los escritos.

Son varios los ejemplos de textos crípticos que Susana ha debido corregir y que cita en este libro. Una prueba más de que la corrección gramatical y de estilo es necesaria en los libros. Por favor, editores y editoriales, publiquen libros que hayan pasado por las manos de buenos correctores de estilo. Y a los correctores de estilo les recomiendo que se hagan de un ejemplar de este libro, un libro para leer y para disfrutar: seiscientas páginas en las cuales el único desperdicio es no tenerla a Susana realmente al lado para disfrutar de su compañía.

martes, 6 de septiembre de 2011

De generalidades y precisiones

Hay un aviso en la televisión por cable, el de la nueva temporada de "Cocineros al límite", en el que se habla de la temporada pasada de ese programa. Uno de los chefs (no sé su nombre y realmente no tengo ganas de averiguarlo - ya estoy un tanto saturada de que el cable sea pura gastronomía) dice que hicieron "más de 56 recetas", mientras que el hermano de este chef dice que hicieron "más de 14 postres". Ajá. Yo pregunto una cosa: el que redactó eso, ¿no se dio cuenta de que cuando uno dice "más de (tal cantidad)", esa cantidad tiene que ser una cantidad redonda, y no una cantidad precisa? Lo lógico sería decir "hicimos más de 10 postres", o bien "hicimos casi 20 postres", pero no tiene ningún sentido decir "más de 14 postres". Para eso, digan la cifra exacta y chau.

Algo parecido sucede con la traducción de ciertos documentales: el aterrado granjero de Iowa está recordando ante el periodista y el camarógrafo que cuando salió a cazar un jabalí vio a Pie Grande, "y que Pie Grande medía 2,10 metros". ¡Bien por el granjero de Iowa, que al vuelo te sabe decir la altura de Pie Grande con diez centímetros de precisión! ¡Eso es ser un granjero de una de las potencias del mundo! En realidad, lo que sucedió es que el traductor pasó de una generalidad a una particularidad: el granjero tiró una cifra, siete pies -porque para el granjero, siete pies es una generalidad; está acostumbrado a medir en pies-, y el traductor, puntilloso él, en lugar de imaginar que un Pie Grande mide unos dos metros, así, redondos, sin los diez de yapa, se puso a hacer la cuenta con la calculadora, y cuidadito con que le falten esos diez centímetros en la traducción, no vaya a ser cosa que no se la paguen.

Como dije en algún otro artículo de este mismo blog, esta cuestión, ésta en particular, es una cuestión de pura lógica; ni de saber castellano, ni de saber inglés, ni de saber teorías de traducción, ni de haber leído las ideas de los grandes lingüistas de la historia, nada, nada de eso. Cuestión de ponerse a razonar.


¿Más sobre Luisa Lassaque? Continúe revisando este blog, o diríjase al otro boliche que Luisa tiene en la red, http://www.avlt.com.ar/.

martes, 17 de agosto de 2010

Conformar

En su libro Y por casa... ¿cómo hablamos? (siglo XXI), el Prof. Esteban Giménez habla sobre el participio del verbo "conformar" de la siguiente manera:

"Conformado por...: el verbo "conformar" tiene significados muy distintos del que le adjudican quienes lo utilizan en el sentido de "integrar", en la expresión el elenco está conformado por los mejores actores del país, en lugar de ...está integrado por...".

Cuando leí este comentario, caí en la cuenta de que no solamente yo misma uso "conformar" con el sentido de "integrar, formar", sino que hay escritores como Ernesto Sábato que lo usan en ese sentido. Por ejemplo, está usado de tal manera en su obra "La cultura en la encrucijada nacional", texto que data de los años setenta.

En efecto, en el Diccionario de la Real Academia Española la acepción que le damos en la Argentina no figura. Sí, en cambio, figura nuestra acepción en el María Moliner, donde las acepciones de "conformar" son las siguientes:

1. Dar forma a una cosa; particularmente adaptar. Se aplica más a cosas no materiales (por ejemplo, "conformar el carácter"). Sinónimos: formar, educar.
2. Estar de acuerdo, adaptarse o corresponder una cosa a otra.
3. Reconciliar o poner de acuerdo a personas que estaban enfadadas o enemistadas una con otra.
4. Igualar o hacer coincidir una cosa con otra.
5. Estar de acuerdo una persona con otra.
6. Dejar a alguien conforme con poca cosa (como verbo transitivo o pronominal).
7. Formar o constituir algo.
8. Estampar un banco su conformidad en un cheque para garantizar su pago.

Claro, el María Moliner incluye esta acepción porque se trata de un diccionario de uso de la lengua castellana. El DRAE, por el contrario, es un diccionario normativo. Es decir, un diccionario normativo dice "qué está bien y qué está mal" dicho en una lengua; y pongo este concepto entre comillas porque sabemos que la lengua es una entidad en movimiento permanente, y lo que hoy la Academia no acepta termina aceptándolo mañana.

En mi caso personal, cuando corrijo para una determinada editorial, tengo que corregir ese uso de "conformar" porque nuestro grupo de trabajo tomó como norma emplear el DRAE como "termómetro" de qué palabras se aceptan y cuáles no. Sucede que esa editorial edita textos para todo Latinoamérica y para España, y la idea es que se logre un castellano lo más "neutro" y lo más "uniforme" posible, y para ello se toma el DRAE como patrón.

En fin, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...

miércoles, 28 de julio de 2010

Trampitas de la sintaxis

Y a propósito de la sintaxis, tema abordado en otros artículos de este blog: días pasados, oigo por televisión lo siguiente:

"El analgésico para dolores de garganta de larga duración".

Frasecita ésta correspondiente a un comercial de cierto medicamento para la garganta, en realidad debería decir "El analgésico de larga duración para dolores de garganta". De lo contrario, parece que lo que fuera de larga duración es el dolor de garganta y no la acción analgésica de la pastillita de marras; y es de esto último de lo que se ocupa el susodicho analgésico.

Como dije en algún artículo anterior: uno, a veces, está tan "metido" en la idea del texto, en la imagen psicológica (como diría Ferdinand de Saussure), que falla al volcar esa idea en palabras.

A mí también se me pasan errores como éstos, fundamentalmente en un texto sobre el que estoy trabajando y que es sumamente complejo, no sólo en su estructura gramatical, sino en el contenido conceptual. Y me resulta muy útil "despegarme" del texto durante varios días para verlo con una nueva dosis de autocrítica tiempo después.

Y el resto, como siempre digo: práctica, estudio, lectura de libros, aplicación del sentido común. Todo eso nos lleva a ser mejores traductores y mejores correctores.

Si de pulverizar o de desmenuzar se trata...

Leo en el Diccionario de la Real Academia Española:


"Litotricia: operación de pulverizar o desmenuzar, dentro de las vías urinarias, el riñón o la vesícula biliar, las piedras o cálculos que allí haya, a fin de que puedan salir por la uretra o las vías biliares según el caso".


A primera vista, lo que creo es que la operación consiste en pulverizar o desmenuzar el riñón o la vesícula biliar dentro de las vías urinarias, lo cual, sin ser siquiera médica, me produce espanto. Pero no: en una segunda lectura me doy cuenta de que son las piedras o los cálculos los que se pulverizan o se desmenuzan. Sin dudas, la definición habría sido mucho más clara en una primera lectura si se hubiera dicho: "operación de pulverizar o desmenuzar, dentro de las vías urinarias, del riñón o de la vesícula, las piedras o cálculos que allí haya...".


Es decir, basta con repetir la preposición "de" delante de "el riñón" y de "la vesícula".


Como revisora de textos, suelo corregir con mucha frecuencia este tipo de ambigüedades que hacen que la lectura a primera vista sea confusa y que el lector deba volver sobre sus pasos y descifrar una especie de piedra Rosetta contemporánea y en su propio idioma.


Una de las características de un excelente texto es que tenga una lectura unívoca, sin ambigüedades y, sobre todo, que pueda entenderse de entrada. Este tipo de errores y los errores de sintaxis son los "enemigos secretos" de todo texto: el corrector o el traductor mismo, que ya conoce a fondo el texto, da por sentado que "se entiende" porque él mismo ha frecuentado tantas veces esos párrafos que los comprende. Lo importante es situarse en la perspectiva nueva del lector y preguntarse: "Si yo no estuviera tan familiarizado con este texto, ¿lo entendería así como está?".


Menuda pregunta. Pero en el detalle está la buena calidad.

viernes, 16 de julio de 2010

Respuestas inteligentes a preguntas tontuelas

Los sitúo: programa de televisión en el que la periodista, ex modelito o vedette o algo así (no entremos en detalles), finaliza entrevista a prestigioso intelectual argentino con una de las tantas consabidas preguntas que se hacen en estos casos: "¿Qué libro te llevarías a una isla desierta?".


Me puse a pensar, por mi parte, qué respuesta daría yo. Me llevaría dos libros, no uno (hago una pequeña trampita, pero ¡es que hay lugar en la valija!): el Diccionario María Moliner (los dos tomos, pero para mí cuentan como uno) y el excelente, realmente sobresaliente libro de la Prof. Susana Rodríguez-Vida, "Curso práctico de corrección de estilo", Editorial Octaedro, septiembre de 2006.


No sólo es de destacarse el inteligente ordenamiento del material que la Prof. Rodríguez-Vida incluyó en la obra, sino también la didáctica empleada por Susana; tanto es así que, por momentos, pareciera que ella está al lado de uno, enseñándole.


Profusión de ejemplos, claridad y abundancia de explicaciones, justificaciones de correcciones al por mayor: en fin, ideal para correctores gramaticales, ortotipográficos y de estilo. ¡Larga vida a ésta y a las muchas obras de la Prof. Rodríguez-Vida!

miércoles, 30 de junio de 2010

Mucama y a mucha honra

Como correctora de estilo, gramatical y ortotipográfica siento que no me diferencio mucho del trabajo que hace una mucama o, para el caso, el trabajo de ama de casa que hacía mi mamá cuando yo era chica.

Limpiar un texto de excesos inconducentes y de falsos cognados (mi obsesión, mi pasión, mi locura), acomodar la puntuación para que el camino del lector esté mejor "señalizado", pasar el plumero y la franela por aquí y por allá en la gramática para que cada párrafo brille y dé lo mejor de sí son tareas que me gratifican muchísimo. Más diría: cuando termino de corregir un texto (original o traducción) siento una enorme paz espiritual.

Al principio es difícil, es cierto. Enfrentarse al texto desordenado, a veces mal organizado, desmoraliza un poco. Pero conforme avanzo, siento que puedo una vez más aportar mi granito de arena para que una mínima parte del orden universal se refleje en un texto.

Y bueno, manías que tiene una. También alegrías.

Ya sé que corregir un texto y dejarlo lindito, perfumadito y acomodadito no es una tarea de igual importancia que descubrir la vacuna contra el SIDA ni terciar exitosamente en una disputa en Medio Oriente. Pero nací para las letras, para las palabras y para los párrafos, no para tareas tan importantes como la investigación médica ni para la diplomacia, y me alegra hacer mi parte correcta y decentemente.

Los dejo. Todavía tengo que encerar.